Existe un breve instante en que se puede apreciar el silencio antes de una explosión; pobreza, desigualdad, hambre: la mezcla perfecta. México tiene el salario mínimo más bajo de toda Latinoamérica, en resumidas cuentas, tenemos que ser pobres viviendo en un país rico.
Desde los años 70 el salario mínimo ha caído drásticamente, hoy se gana 75 % menos a pesar de tener un nivel de productividad equiparable al de países como Chile. Tenemos que encontrar la forma de hacer chicle el dinero en un intento de lograr lo que antes podían nuestros padres sin frustrarnos o tener que recurrir a otras andadas.

Independientemente de las cifras mencionadas, existen también otro tipo de factores con los que tenemos que lidiar en el panorama laboral; compadrazgos, favoritismos, una cadena burda de injusticias que nos afectan a pesar de nuestro nivel de preparación. Somos la generación de las experiencias, las preferimos ante los bienes materiales porque hoy, acceder a los puntos que compartimos en el siguiente listado es prácticamente imposible sin un salario digno.
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Salud dental
Haciendo a un lado las visitas al médico general, son pocas las personas que en la actualidad se pueden dar el lujo de acudir a consultas dentales preventivas cada 6 meses —como recomiendan los expertos—. Un tratamiento estético de un año cuesta aproximadamente $30 mil, mientras que una cirugía de cordales —muelas del juicio— oscila entre los $5 y $8 mil —el salario más común entre los trabajadores afortunados de nuestro país—.

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Una casa
Hablar de una casa es iluso de nuestra parte considerando lo difícil que es adquirir un departamento—aunque sea de 4×4— o una renta accesible. En la Ciudad de México los precios están por los cielos, si se tiene la fortuna de adquirir un crédito del INFONAVIT, a lo más que podemos aspirar es a un departamento en las afueras para tener aún menos calidad de vida.

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Viajes
Antes, con $5 mil una familia completa podía irse de vacaciones por un semana, los costos de los hoteles no eran tan elevados, el avión era un tema difícil, pero no un factor de estrés. Hoy siendo soltero es difícil lograrlo todo, especialmente si te estás independizando: renta, comida, gastos imprevistos, ¿vacaciones? Bueno… tal vez si dejas de comer un par de meses.

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Gasolina
Ahora existen tantas posibilidades para que la gente se endeude comprando un auto que prácticamente es como arrancarle un pelo a un gato, pero cuando se trata de alimentarlo con un salario mínimo de $73.04, sólo alcanza para siete litros de gasolina por día, si olvidamos claro otro tipo de gastos.

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Gadgets
Cuando comenzó el boom de las computadoras, era difícil tener una, sin embargo, hoy el panorama es aún peor. Una buena computadora está entre los $14 a $30 mil —según la marca— y si a esto se le suma el hecho de que algunos trabajos solicitan que hagas uso de tu equipo, la situación se vuelve más ilógica. Si consideras que prácticamente trabajas gratis porque el escaso dinero que te dan lo utilizas para seguir pagando el equipo con que les trabajas, entonces suena deprimente. ¿Gadgets?, mejor ni nos ilusionamos.

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Cultura
La cultura desde el panorama general es accesible, una entrada a un museo puede ser costeable para muchos —esto ha sido así siempre— , pero la situación cambia cuando se trata de una obra de teatro o un ballet. La mayoría de las personas prefieren pagar deudas y olvidarse del estrés con un par de tragos que gastar $300 en un boleto de algo que no tienen la certeza que les gustará.

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Un bebé o más de uno
La mentalidad de los jóvenes ha cambiado, aludiendo a las palabras utilizadas en la introducción, somos la generación de las experiencias y no podemos darnos el lujo de irnos por los bienes materiales y menos de tener familia porque, además de representar un obstáculo —para algunos—, un bebé es sinónimo de gastos en múltiples contextos: alimentación, salud, educación, etc. La lista de necesidades de estas adorables criaturas continúa.

Tener una buena cultura financiera es útil cuando las cuestiones salariales sobrepasan nuestras posibilidades, llevar a cabo tips básicos como hacer freelance, ahorrar religiosamente el 10 % de tu salario, incluso aprender a cocinar, pueden salvarnos la vida. No obstante, lo que realmente se requiere es un trabajo en equipo para exigir lo que a todos nos hace falta: salarios justos. ¿Vale la pena tener esperanza? Eso aún lo seguimos averiguando.

