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4 señales científicas para saber si lo que sientes es amor o sólo deseo

28 de julio de 2018

Diana Garrido

¿Te gusta o en verdad lo quieres?


Si te gusta es porque tu corazón palpita a mayor velocidad cuando pasa cerca de ti, balbuceas cuando te dirige la palabra, dices frases —a veces— sin sentido, sonríes si lo piensas, su presencia te pone de nervios y traerlo a tu mente es tu hobby favorito.


Si lo quieres, omites todo lo anterior y no encuentras lugar más pacífico y seguro que a su lado.




La diferencia entre "cariño" y "deseo" provoca grandes confusiones puesto que en ambos casos hay una necesidad imperante de querer esta juntos, de no dejarse ir los viernes por la noche, de abrazarse por horas y de tener el cuerpo de la pareja entre los brazos por horas... sí, es realmente complicado diferenciarlas.


Pero, afortunadamente para todos, existen cuatro diferencias que podrían ayudarte a entender mejor qué ocurre en tu relación.



La terapeuta Terri Orbuch hizo un estudio entre personas "enamoradas" y halló que cuando alguien tiene un crush, lo sabe y goza de las sensaciones que esto le trae, pero el amor y el deseo suelen confundirse puesto que ambos sentimientos les orilla a tener actitudes muy similares hacia una persona y aunque se da al principio de la relación, es bastante simple detectar qué es lo que en verdad ocurre con cuatro señales simples y concisas:




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Señal 1. La conexión entre esa persona y tus seres queridos.


Si lo involucras en tu círculo social y esperas que tu familia y amigos convivan con él, es una clara señal de amor. Es evidente que lo quieres en tu vida, sea cual sea la situación y por lo consiguiente tratas de que conviva con tus personas más allegadas. Te gusta caminar por las calles y pasear de su mano mientras se ríen de cualquier cosa, adoras comer a su lado y en verdad te gusta verlo platicar con tu papá o con tu mejor amiga. Alguien por quien sólo sientes deseo, no ocupa tu mente para llevarlo a la boda de tu primo o para ir de vacaciones juntos, es más, esos momentos los piensas como tu espacio, no más.




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Señal 2. Tu lenguaje ha cambiado de un "yo" a un "nosotros".


Esto no es consciente, pero ocurre. Cuando tus amigos te preguntan qué hiciste la semana anterior y respondes con un "fuimos", "comimos", "subimos", entre otros verbos conjugados en plural, es porque ya forma parte de tu vida y cada vez es más normal, por ello no te das cuenta realmente del cambio en tu lenguaje. No obstante, si sólo hablas de él como alguien ajeno o lo mencionas aparte en las conversaciones, quizá sólo exista deseo y tensión sexual.



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Señal 3. Te dejas ver tal cual eres en su presencia.


No escondes nada, ni la forma en que te sientas, la cantidad de tacos que comes e incluso hablas abiertamente de tus temores. Es extraño pues te abres ante esa persona, le das tu confianza y haces lo necesario para que no tema mostrar sus miedos, sus metas o planear el futuro juntos. Pero si sólo conoce aquellas características básicas sobre ti como la música que te gusta, tu cantante favorito o tu edad y no intenta en realidad encontrar un poco más allá, sólo hay deseo sexual.




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Señal 4. Te dejas influir e influyes en su persona


Es normal que cuando dos seres se enamoran quieran compartir sus gustos y sus aficiones entre sí a cada momento. Por lo general intentan involucrarse en las actividades del otro y tratan de crear pasatiempos juntos. Conocen sus hobbies y se interesan al grado de querer imitarlo o se inspiran directamente de las decisiones del otro. Sin embargo, en aquellos cuyo deseo impera, sólo quieren pasar un rato agradable y jamás intentarán hacer algo juntos, al menos no algo que sea significativo para los dos.



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Si en verdad quieres tener una relación bonita con esa persona, pero no puedes dejar de pensar en que sólo hay deseo, trabaja en la relación: salgan, cambien la rutina, hagan cosas distintas, pero siempre en favor de la comodidad y felicidad de ambos.

TAGS: Sexo Amor Relaciones de pareja
REFERENCIAS: Ted El Comercio

Diana Garrido


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