La destructiva relación entre Amy Winehouse y Blake Fielder
Estilo de vida

La destructiva relación entre Amy Winehouse y Blake Fielder

Avatar of Olympia Villagrán

Por: Olympia Villagrán

19 de agosto, 2019

Estilo de vida La destructiva relación entre Amy Winehouse y Blake Fielder
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Por: Olympia Villagrán

19 de agosto, 2019

El peor error de todos es el que cometemos al depositar nuestra felicidad en un hombre que, al igual que nosotras, no sabe que hacer con un amor roto


Las fotografías de Amy Winehouse con mayores publicaciones y visitas no son las de la cantante sobre el escenario y tampoco se relacionan con los inicios de la carrera de Amy en un bar de jazz. Los medios se encargaron de armar un álbum completo sobre los peores momentos de esta mujer de cabello misterioso y voz impetuosa. Todas estas imágenes nos recuerdan que la artista murió cientos de veces, dijo adiós al amor otras cuantas y finalmente regresó a una oscuridad eterna de la cual nadie la pudo salvar.


Con un padre que parecía disfrutar más de la fama de su hija que ella misma, varios intentos de someterse a rehabilitación y una ola de fans que pasaron de la admiración a la obsesión, los ojos de la compositora estaban cegados por los interminables flashes del acoso. Además de un éxito desmedido, las incontables decepciones que el amor y los hombres le causaron no dejaron de presionar la doliente alma de la Winehouse.


Una y otra vez sus amantes le dieron la espalda hasta que Amy se quedó sin opciones.

Con el mayor de los éxitos, una fama incontrolable, reconocida a nivel internacional, idolatrada por miles y comparada con las voces más privilegiadas del jazz, Amy jamás dejó de ser la vulnerable chica que sólo quería ser rescatada de ella misma. Era adicta a las drogas y al alcohol, pero su peor vicio, mismo que la llegó a matar, fue sentirse amada. La facilidad con la que la artista se aferraba al pasado fue tan grande como su inigualable registro de voz.


La galardonada cantante no deseaba un hombre que la quisiera, necesitaba un amante que la cuidara y a pesar de conseguir todo lo que muchos sueñan tener, nada funcionó para Amy cuando perdió la última esperanza de poder recuperar a Blake Fielder. Él fue el hombre en el que siempre confió, inclusive mucho más que en ella misma; totalmente segura de que se trataba del amor de su vida la cantante se dejó llevar por todo lo bueno y malo que este personaje le dio.


La destructiva relación entre Amy Winehouse y Blake Fielder 1


Insegura, tímida, profundamente triste y confundida su relación con Fielder se convirtió en el último bache de la turbulenta y corta vida de Amy. Su última pareja resultó mucho más fuerte que ella, como siempre lo deseó la cantante, pero la vulnerabilidad de Winehouse siguió siendo tan grande como su carrera musical. La intérprete de "Love Is A Losing Game" ("El amor es un juego perdido") tiró por última vez los dados y sin oportunidad de decirle adiós al amor abandonó el que para ella había sido un mundo muy cruel. Su partida nos dejó las letras más sensibles de toda una época, pero también una serie de preguntas sombrías que a cualquier mujer le dejan el alma helada, pues el síndrome de Amy Winehouse nos ha enfermado a todas alguna vez.


La destructiva relación entre Amy Winehouse y Blake Fielder 2


Enamorarse del amor no es lo mismo que amar a una pareja. Ser una adicta a los abrazos al final de un mal día, necesitar de los besos en público para hacerle frente a un mundo que nos rechaza y depender de la compañía de alguien que nos hace sentir "las elegidas" no tiene nada que ver con tener una relación de pareja. Ese desequilibrio entre el amor propio y el que anhelamos que nos dé otro ser humano es el reflejo más sincero de una gran inseguridad. Al igual que la cantante, muchas de nosotras nos hemos obsesionado con ser el mundo de alguien más. No pedimos atención o cariño, sino algo imposible que al final siempre nos regresa al punto de partida: la soledad.


La destructiva relación entre Amy Winehouse y Blake Fielder 3


Soportar nuestra propia compañía resulta difícil y ser una niña grande para hacernos cargo de nosotras mismas se vuelve una opción improbable, pues parece "más fácil" salir a buscar ese calor en los brazos de alguien más. Irónicamente, la seguridad que creemos conseguir en una pareja es lo más inestable que tenemos, ya que en el error de darlo todo hasta quedarnos sin nada nos adentramos en un pozo sin fondo del que seguramente tendremos que salir solas. 


La destructiva relación entre Amy Winehouse y Blake Fielder 4


Para Amy la atención de los medios, su familia y seguidores nunca fue suficiente; mientras su nombre era aclamado alrededor de ella, su mente nunca dejó de pensar en el amor que le habían arrebatado cuando Fielder fue encarcelado. El miedo, la ansiedad y desesperación de la artista no fue una casualidad. Estas sensaciones que nos parten a todas las mujeres son el resultado de un gran cúmulo de problemas que nunca quisimos enfrentar, pero que tampoco hemos podido dejar ir. Aunque la cantante pudo plasmar en todas su letras parte de su dolor y enojo nunca fue capaz de expulsar toda esa tristeza de su sistema. 


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El síndrome de Amy Winehouse que padecen todas las mujeres no tiene que ver con el éxito profesional, la fama y el reconocimiento, menos con el dinero y el poder. Esta condición es un grito desesperado que emerge desde el gran vacío que poco a poco ha crecido dentro de cada una. Temerle a los triunfos, aferrarse al pasado, regresar con alguien que sólo nos lastima, rodearnos de personas tóxicas, negarnos a crecer, evitar la realidad, no saber expresarnos, depender de otro, no confiar en nuestra capacidad, no sentirnos merecedoras de amor y empeñarnos en hacer que funcione una relación que nos vacía más, son algunas de las situaciones que este síndrome nos lleva a padecer.


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Curar el alma es una tarea en solitario, creer que él tendrá la respuesta a todas nuestra preguntas y el remedio para todos nuestros dolores es lo primero que nos impide evitar el síndrome de Amy Winehouse. No tiene nada de malo ser vulnerable, llorar frente a los demás o sentirnos deprimidas. Sin embargo, el peor error de todos es el que cometemos al depositar nuestra felicidad en las manos de alguien más; generalmente un hombre que, al igual que nosotras, no sabe que hacer con un amor roto.



Referencias: