El ‘negging’ se volvió una de las técnicas de manipulación favoritas de los novios controladores, la usan desde que te conocen, y aunque digan que este fenómeno les pasa solo “a las bonitas”, la verdad es que a todxs nos puede pasar. El verdadero reto es salir de ahí.
Este tipo de dinámicas suele aparecer en espacios donde el ligue se vende como un juego de poder: citas, apps, fiestas, conversaciones donde se confunde el sarcasmo con inteligencia emocional y la crítica con interés romántico. Vivimos en una cultura donde se aplaude a quien “no se muestra tan disponible” y donde hacer sentir insegura a la otra persona se interpreta como tener ventaja. Ahí es donde el negging encuentra terreno fértil, porque no llega con violencia explícita, llega con ambigüedad.
Negging: La técnica de manipulación que usan los controladores
Al inicio, estos comentarios pasan rápido. A veces incluso se sienten halagadores. Otras, te dejan con una incomodidad difícil de explicar, pero sigues adelante porque no quieres parecer exagerada o intensa. Ese es justo el punto.
El negging es una forma de manipulación emocional que consiste en hacer comentarios aparentemente inofensivos, irónicos o “honestos” que en realidad buscan bajarte la autoestima. No son insultos directos, son frases cuidadosamente diseñadas para sembrar duda sobre tu valor, tu atractivo o tu criterio.
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Funciona porque mezcla crítica con validación. Te descoloca, te confunde y, poco a poco, te hace buscar aprobación de la misma persona que te está generando inseguridad.
Cómo identificarlo (aunque no sea tan obvio)
Algunas señales comunes del negging son:
- Te hacen un “halago” que termina siendo una comparación o un pero.
- Después de hablar con esa persona, te cuestionas más de lo normal.
- Sientes que tienes que demostrar que sí vales, que sí eres suficiente.
- Justificas comentarios que te incomodaron porque “seguro no fue su intención”.
- La atención llega de forma intermitente: a veces te elevan, a veces te minimizan.
El peligro está en que con el tiempo, el negging reconfigura cómo te ves a ti misma. Empiezas a dudar de tus decisiones, a normalizar la incomodidad y a aceptar menos de lo que mereces con tal de no perder esa conexión.

Además, suele ser la antesala de relaciones desiguales, donde una persona tiene más control emocional que la otra. No siempre termina en violencia evidente, pero sí en desgaste psicológico, ansiedad y una autoestima fragmentada.
Es importante decirlo, el negging no siempre es consciente. Hay personas que aprendieron a vincularse así, creyendo que la crítica es cercanía o que el sarcasmo es cariño. Sin embargo, que no sea intencional no lo vuelve inofensivo.
Si de verdad te importa esa conexión, hablarlo puede ser una opción. Nombrar cómo te hace sentir, poner límites y observar la reacción del otro dice mucho más que cualquier halago extraño. Y si al expresarlo te minimizan, se burlan o te hacen sentir exagerada, esa respuesta también es una señal.
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