Una de las peores sensaciones es sentirte congestionado de la nariz o cuando sientes que algo ahí adentro no está bien y no sabes qué es. Sientes que tienes mocos pero al mismo tiempo no sale nada y se vuelve el cuento de nunca acabar. Si tú también te sientes así, necesitas saber que no todo es por el cambio de clima, hay otros factores que están arruinando tu experiencia de respirar.
Y es que siempre le echamos la culpa al clima de estar congestionados. Que si “seguro ya va a llover”, que si “es por el frío de la mañana”, que si “es la temporada”. Pero cuando el clima lleva días igual y tú sigues con la nariz rara, tapada o incómoda, quedamos muy confundidos. Porque no hay gripa, no hay fiebre, solo es esa sensación que no se va.
No es el cambio de clima: La verdadera razón de que estés tan congestionado
En ese punto hay algo que casi nunca consideramos: lo que estamos respirando todos los días.
Al menos en la Ciudad de México, este 2026 la calidad del aire ha sido todo un tema. Desde enero hasta mediados de marzo, apenas se han registrado unos cuatro días con aire limpio. El resto del tiempo, la mayoría de los días han estado en niveles “regulares” o directamente “malos”, con contaminantes como las partículas PM10, PM2.5 y el ozono disparándose constantemente. Incluso se han activado contingencias ambientales en varias ocasiones, lo que ya no solo es un problema para personas sensibles, sino para todos.

Estos contaminantes no solo están “en el aire”, literalmente entran a tu cuerpo y te hacen estar congestionado. Las partículas finas y los gases irritantes inflaman las vías respiratorias superiores, incluida la nariz. Como mecanismo de defensa, tu cuerpo produce más mucosidad… pero al mismo tiempo, esos mismos contaminantes pueden resecar la mucosa nasal. Y así es como sientes la nariz tapada, con moco raro, seco, pegajoso o simplemente esa sensación de que tu nariz fluye como debería.
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Por eso también aparecen cosas como comezón interna, estornudos constantes o esa sensación de nariz “rara” sin tener una infección como tal. Es lo que se conoce como rinitis irritativa, y se está volviendo cada vez más común en ciudades con alta contaminación.

Respirar aire contaminado no solo hace que estés congestionado, también se relaciona con dolores de cabeza, fatiga, irritación en los ojos y garganta, dificultad para respirar e incluso, a mediano y largo plazo, con problemas pulmonares y cardiovasculares. Y sí, también afecta tu salud mental, pues hay estudios que lo vinculan con ansiedad, depresión y estrés crónico. Básicamente, no solo te cuesta respirar… también te sientes peor en general.
Ahora súmale las alergias, el polvo, los cambios de temperatura, el humo, los perfumes fuertes o incluso el uso constante de sprays nasales que terminan generando efecto rebote. Todo se mezcla. Y tu nariz simplemente colapsa.
Si estás pasando por esto, más que obsesionarte con “qué tengo”, intenta cuidar tu entorno para no estar tan congestionado. Ventila tus espacios cuando la calidad del aire sea mejor, mantente hidratado, evita abusar de descongestionantes y, si puedes, usa soluciones salinas para limpiar la nariz sin irritarla más. No es magia, pero puede hacer una gran diferencia cuando el problema no eres tú… sino el aire que estás respirando.

