Centenares de personas dejaron que un cirujano les perforara una o más veces el cráneo para alcanzar el anhelado nirvana mental. Salir de la depresión es otra de las justificaciones para que muchos permitieran que su cabeza fuera taladrada o raspada hasta ser agujerada. El misterio de la trepanación, proceso quirúrgico practicado por culturas antiguas con fines curativos, es uno de los más discutidos por médicos y pacientes. Médicamente se asegura que esta intervención ósea reduce la presión intracraneana, aumenta el flujo de sangre y, por lo tanto, se reducen casi en su totalidad las cefaleas; además de producir una actividad cognitiva óptima. Por otro lado, están los neurólogos que opinan que este procedimiento, además de peligroso, no es más que una automutilazión incapaz de mejorar la calidad da vida o de revertir algún trastorno mental.

Estés o no de acuerdo con este método milenario, es cierto que la humanidad entera se preocupa, aflige y daña a partir de cada problemática que se le presenta. Dependiendo de la sensibilidad y personalidad de cada persona, estos problemas se convierten en el nocivo eje de sus vidas, o bien, en un pendiente más. La inteligencia emocional es la que dicta qué tan capaz eres de manejar un problema cotidiano o una situación mayor. Permitir que una contrariedad te domine y paralice, o aprender a continuar con tu vida sorteando los obstáculos, es el resultado de ese vinculo desarrollado entre la emoción y la razón.
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Controlan sus impulsos
1. Sienten y se permiten sufrir.
2. Respiran y se tranquilizan hasta tener claridad mental.
3. Reflexionan y evitan explotar por su propio bien.

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No se dejan influenciar por los demás
1. Escuchan a todos a su alrededor con respeto.
2. Disciernen entre un consejo y una opinión infundada.
3. Deciden qué sugerencias pueden ayudarlos y cuáles no.

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Piensan antes de actuar
1. Deducen y planean sin premura.
2. Evitan herir a los demás con acciones y palabras.
3. Actúan pensando en su bienestar inmediato y a largo plazo.

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Toman decisiones coherentes
1. No se traicionan a sí mismos.
2. Son sinceros con los demás.
3. Tratan de encontrar el equilibrio entre la razón y la emoción.

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Se toman el tiempo necesario para resolver sus problemas
1. Tienen paciencia y no se desesperan.
2. Saben que algunas resoluciones toman más tiempo que otras.
3. No sienten culpa de invertir tiempo en ellos mismos.

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Se apoyan en los más cercanos a ellos
1. No temen pedir ayuda.
2. Valoran el apoyo de sus seres queridos.
3. Son humildes y aceptan sus derrotas ante los demás.

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No se desquitan con los demás ni culpan a otros
1. Aceptan sus fracasos al igual que reconocen sus éxitos.
2. Se apoyan en otros pero no abusan de ellos.
3. No se castigan y mucho menos acusan a los que están a su alrededor.

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Nunca pierden su energía en victimizarse
1. Saben que quejarse no resolverá nada.
2. No pretenden dar lástima.
3. Se enfocan en acciones y no palabras.

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Aceptan sus errores y se responsabilizan por ellos
1. Admiten las consecuencias de sus actos con sensatez.
2. Saben que aceptar un error no significa castigarse por él.
3. Son capaces de perdonarse y seguir adelante.

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Siempre están conscientes de que todo tiene solución
1. No pierden la cabeza ni se ahogan en un vaso de agua.
2. No temen por su futuro, se enfocan en solucionar su presente.
3. Saben a la perfección que siempre habrá más de una salida.

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Si quieres conocer los pensamientos que alguien con inteligencia emocional tiene todos los días, lee nuestro artículo. Si una de tus problemáticas se relaciona con una decisión que no sabes cómo ni cuándo tomar, puede servirte el texto sobre 15 preguntas que te ayudarán a decidir entre dos amores.
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Referencias
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