Fotografías de una generación perdida por la violencia y horror que nos dejaron los 90
Fotografía

Fotografías de una generación perdida por la violencia y horror que nos dejaron los 90

Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

23 de enero, 2017

Fotografía Fotografías de una generación perdida por la violencia y horror que nos dejaron los 90
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Por: Eduardo Limón

23 de enero, 2017



Houston nunca fue un lugar tranquilo y siempre estuvo sumergido en olas de sangre, pero nada como en la década de los 90. Como sacado de una película de Tarantino o una serie fotográfica de Larry Clark, el escenario de apabullante realidad que embargaba a la sociedad norteamericana de aquel entonces era caracterizado por una adolescencia dolorosa, un modus vivendi precario, un futuro incierto y un criterio moral basado en la supervivencia. En el Texas de 1990 y 1991 la amplia disponibilidad de drogas y armas automáticas trajo una epidemia de homicidios que poco se ha podido silenciar o mitigar en los años del porvenir. Niños inocentes, civiles baleados al azar y mujeres vulneradas por la prostitución fueron los personajes centrales de tan horrendo episodio histórico. Houston, para esclarecer mejor el panorama, fue un sitio que a finales del siglo XX coleccionaba más de 700 asesinatos al año.

stephen shames amigos stephen shames tatuaje

1991 fue el año en que, por seguro, los texanos esperaron convertirse en víctimas de la violencia. ¿Alguien sabe qué se siente dormir con disparos y gritos como canción de cuna? ¿Algún habitante del mundo ha tenido que desayunar con las sirenas policíacas y los cristales rotos como fondo ambiental? Ellos definitivamente sí. Vivían con la naturalidad más aceptable y la tolerancia más inhumana un contexto oscuro al que ya no sabían si era bueno, malo o escapaba de cualquier categoría conocida por el hombre. Salir al supermercado, ir en una cita romántica, tomar el bus para llegar al colegio o incluso sacar a pasear al perro eran actividades que no se podían omitir, debían continuarse en el día a día, pero significaban un riesgo inconmensurable.

stephen shames sangre stephen shames policia

En estas fotografías tomadas por Stephen Shames –entre 1992 y 1993–, pertenecientes a una serie titulada “Homicide” (así, sin rodeos), podemos observar cómo el aire de Texas no se impregnó sólo de los aromas de vulnerabilidad que en un principio dieron pie a lo que conocemos hoy al sur de EUA, sino del penetrante perfume del delito y la deformación social exactas para corromper a toda una generación. Los niños, la gente joven de esa capital mortuoria, dejaron atrás cualquier esperanza de bondad y de correcta civilidad no cuando fueron atravesados por la fragilidad, su fin llegó cuando ellos mismos la ocasionaron.

stephen shames pistola stephen shames ojos

Si bien la mayoría de los asesinatos en Houston ocurrieron –y suceden– en el gueto, no fueron casos aislados de determinada geografía lo que vimos en la década de los 90; los círculos de segregación que se vivieron durante aquella época de hecho, no eran los espacios predilectos de la violencia, al contrario, servían como refugio para esas familias atormentadas mañana, tarde y noche. Fue a lo largo de este duro proceso en la comunidad texana que diversas áreas se convirtieron en lugares hostiles e inseguros donde el asesinato era y es el denominador común. ¿Cómo sucedió esto? ¿Por qué Houston se volvió protagonista de la nota roja? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Desde tiempos inmemorables la zona ha servido como marco predilecto para los hechos distópicos, pero nada como el periodo final del siglo pasado, ese calendario hoy recordado por cientos de asesinatos y vandalismos sin sentido.

stephen shames nina stephen shames hermanos

Es en los intersticios de ambas preguntas que se incrustan las tomas de Shames. Retratos que capturan un tipo diferente de violencia y a su vez revelan un contexto que pudrió a la juventud de una era y lo dirigió todo a un sinnúmero de callejones, ambulancias, salas de emergencia, aceras ensangrentadas y celdas carcelarias.

stephen shames familia stephen shames feretro

Pocos programas de apoyo o reorganizaión social se han implementado desde entonces y Houston continúa siendo una mancha extravagante de violencia, probablemente no con la misma intensidad que hace más de veinte años, pero en definitiva tan presente como en aquellos días. ¿Hay alguna verdadera solución para un cáncer que creció durante tanto tiempo sin ningún tipo de precaución o remedio? ¿Existe sanación todavía para un poblado que frente a la destrucción interna de su comunidad prefirió comprar más armas en vez de educar a los ciudadanos por venir? Quizá no. Quizá nunca.

stephen shames detectives stephen shames camilla

Mucho de lo que tenemos hoy en Houston y sus prisiones es una generación de asesinos, de chicos que en las calles del gueto nunca encontraron freno o canalización para su enojo y vicios, que hoy tienen un mayor acceso a las armas de fuego y no temen usarlas sin remordimiento. Para entender mejor éste y otros contextos, puedes leer también sobre Santería, drogas y crimen en 20 fotografías de la ciudad más exótica de América y algunas Fotografías de la trata de personas y la explotación sexual que deben soportar niños, mujeres y hombres.

stephen shames cabana

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Referencias: