“En todos los tiempos, y probablemente en todas las culturas, la sexualidad ha sido integrada a un sistema de coacción; pero sólo en la nuestra, y desde fecha relativamente reciente, ha sido repartida de manera así de rigurosa entre la Razón y la Sinrazón, y, bien pronto, por vía de consecuencia y de degradación, entre la salud y la enfermedad, entre lo normal y lo anormal”.
-Michel Foucault
Uno nunca sabe de quién se enamorará, porque el amor nos hace sentir plenos con esa persona que tal vez siempre estuvo predestinada para nosotros. En la actualidad, encontrar a nuestra otra mitad podría ser menos complicado porque estamos cada vez más conectados, con mayores opciones de conocer a quien vive al otro lado del mundo y explorar con otras personas sin importar su sexo.

La naturaleza fluye con más fuerza y ya no importa si somos hombres o mujeres, nos damos cuenta que el amor es el mismo para todos. El amor es tal vez el sentimiento más fuerte y enternecedor, en el que no necesitas ser un experto sino entregarte con pasión y dejarte llevar, porque todos queremos experimentarlo por lo menos una vez en nuestras vidas y hacer de él, el poder más intenso, en el que sin importar que la civilización se acaba o muera el mundo, esa fuerza descomunal nos puede hacer sobrevivir.


El amor es un ancla y la fuerza que nos mueve es el imán que nos hace llegar a nuestra pareja ideal y también el estruendo que nos puede hacer caer, con los ojos cerrados y sin protección, del edificio más alto del planeta. Todos, predestinados a amar, somos víctimas de la cursilería, de las caricias íntimas y el pertenecer atados a nuestra pareja ideal, callados y solos, sin que nadie pueda entrar en nuestra burbuja.


La fotógrafa Wanda Martin explora la libertad amorosa en sus lugares más íntimos, sin prejuicios, máscaras ni represiones con su serie Lovers. Con el objetivo de explorar la naturaleza de la fluidez sexual para retratar la similitud entre las relaciones homosexuales y heterosexuales, logra celebrar el amor por excelencia y la sexualidad de las personas.

Martin entra en las habitaciones de quienes retrata para investigar la identidad de las personas en un ambiente posmoderno y ver cómo éste influye en lo sexual y cultural. Durante dos años retrató y documentó la vida de cuatro de sus amigos y logró cifrar la unión más allá de las cuatro paredes. Enredados en silencio con poses naturales e íntimas muestra la cultura juvenil contemporánea de manera honesta.

Para ella, el descubrimiento fue darse cuenta que la aceptación sexual y la identidad clara son una realidad, con lo que invita a que más fotógrafos retraten a la comunidad LGBT para darles más empoderamiento y así exista mayor apertura en su aceptación.

Comenzó su trabajo como un estudio de género y continuó la búsqueda de descubrimientos a temas que le interesaban como las subculturas, la cultura joven, el género, los andróginos, la sexualidad y el amor. Se dio cuenta que la identidad es una construcción, algo así como un bricollage posmoderno.

Wanda Martin es una fotógrafa de moda juvenil que ha publicado en diferentes editoriales como Cosmopolitan, Indie Magazine o Bite Magazine. También ha trabajado en campañas y books de grandes modelos como Louisa Pang o Judit Takacs y hace proyectos personales de arte en los se esfuerza como si también se tratara de las grandes pasarelas de moda.









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