Manuel Ramos es uno de los fotoperiodistas más importantes en la historia de México pues a través de su lente y su mirada artística, buscó retratar a un país, y en específico a una Ciudad que enfrentaba tiempos convulsos.Nacido en San Luis Potosí en 1874, Ramos buscó registrar el carácter político, social, económico y cotidiano de México, antes, durante y después de la Revolución, logrando retratar la evolución y el desarrollo de un país que se enfrentaba a los retos de la modernidad y posteriormente de la vida democrática. Manuel Ramos fue uno de los primero fotógrafos que firmó su trabajo y que busco conservar su archivo que consta de más de 7 mil negativos, 2 mil positivos y cien documentos impresos.Sin embargo, con el tiempo, el nombre de Ramos se perdió tras el membrete del Archivo Casasola, provocando que la Ciudad de México fuera olvidando a uno de sus grandes fotoperiodistas, aquel que logró plasmar a la sociedad moderna de principios del Siglo XX. A pesar de eso, fue el mismo tiempo y tal vez aquello que la gente llama casualidad lo que logró recuperar la memoria y la mirada de un gran fotógrafo. Fue un dolor de muelas, a comienzos de los años 90 que llevó a Pablo Ortiz Monasterio, coordinador del proyecto “Fervores y epifanías del México Moderno” a redescubrir el legado de aquel artista que soñó con ser pintor y que fue uno de los pioneros en el fotomontaje y la aplicación de color en las fotografías, todo ello en su búsqueda de la imagen ideal.
Ahora, a más de 100 años de que la Ciudad vio caminar a Ramos entre sus calles, avenidas y edificios históricos, bien vale plantearse cuánto ha cambiado la ciudad de los ojos de Ramos. “Síndrome de la Edad de Oro” consiste en una búsqueda de aquellas tomas, lugares, edificios y situaciones que no pasaron inadvertidas al ojo de Ramos y localizarlas en su contexto actual. Por ello, se buscaron algunas de las fotografías más sobresalientes de Ramos para posteriormente encontrar los lugares donde las escenas retratadas por el nacido en San Luis Potosí ocurrieron. De este modo, a través de este trabajo se busca lograr una conciencia del valor histórico de nuestra Ciudad, la cual ha sido testigo de incontables hechos que han trascendido las épocas y que en la cotidianidad parecen perdidos.
Todas las fotografías de Ramos fueron obtenidas del libro “Fervores y epifanías del México Moderno” y los montajes son propiedad de Alejandro Campos Hurtado.
El origen de esta fotografía es incierto, sin embargo por los detalles que pueden vislumbrarse en la toma de Ramos, bien podría tratarse de festejos populares con motivo de la conmemoración de la Independencia de México durante el Porfiriato en lo que hoy es la calle Madero.
“El lunes 24 de febrero, más de dos mil personas se congregaron frente a la penitenciaría de Lecumberri. Querían acompañar a don Francisco a su última morada. […] Al verlo salir, la multitud no pudo contenerse, no lo intentó siquiera. Como una sola, las dos mil gargantas arrojaron un grito reivindicador; un grito de dolor y rabia que se escuchó hasta el último rincón de la Patria: ‘¡Viva Madero!'” Texto de Alejandro RosasDigno de destacar el flamante automóvil de la época, el repartidor de periódicos y el bolero.
A pesar de que el último presidente que utilizó el Palacio Nacional como residencia fue Porfirio Díaz, éste continúo siendo la sede del Poder Ejecutivo y albergó las oficinas principales de la Secretarías de Guerra y Marina, de Gobernación y Hacienda. Sin embargo, posterior al movimiento revolucionario, el Palacio sufrió diversos cambios, reconstrucciones y remodelaciones para permanecer como la sede del Poder Ejecutivo. Por ello, en 1926 se planeó y ordenó la construcción de un segundo piso, la sustitución de la piedra blanca de la fachada por tezontle rojo y la remoción de las estatuas de ángeles sobre las puertas laterales del frente.
En 1922, Bob White, el Hombre Mosca, se propuso escalar la torre poniente de la Catedral Metropolitana para el asombro de propios y extraños. Para la curiosidad de miles de personas que se apostaron en la plaza de la constitución para vislumbar un diminuto punto blanco en la piedra grisácea de la catedral, Bob White logró su objetivo e incluso llevó a cabo el ascenso por el asta bandera de la catedral.
Esta fotografía permite observar la vista desde la esquina nororiente del Zócalo Capitalino, donde además de observarse parte de la Catedral Metropolitana y el Palacio Nacional es posible observar la cúpula de la iglesia/convento de Santa Teresa de la Antigua.
Cuatro pegasos fueron el último regalo del Porfiriato a la Ciudad de México, que llegaron 4 meses antes de la caída del régimen. Fueron esculpidos para rematar los ángulos superiores del palacio de mármol que se encontraba en construcción. Fueron realizado por el escultor catalán Agustín Querol que había diseñado unos pegasos semejantes en 1905 para decorar la parte alta del Ministerio de Agricultura de Madrid como alegoría del progreso. Durante 9 años los pegasos coronaron el palacio inacabado de Bellas Artes hasta que en 1921 fueron acusados de causar el hundimiento del edificio y por ello fueron colocados en las esquinas de la Plaza de la Constitución. Para 1934 y el Palacio de Bellas Artes terminado, fueron trasladados a éste donde fueron colocados en su sitio actual.
El año era 1917 en la Ciudad de México donde se experimentaban cambios en el transporte de las personas y ello suponían nuevas reglas y precauciones para el automovilista, el transeúnte y el caballo. En la foto se aprecia un torreón del antiguo Ayuntamiento y los portales del edificio con esquina en la calle Madero, rebautizada 3 años antes por Villa. Además, resalta la presencia de carruajes y automóviles que se las ingenian para desplazarse entre el piso mojado.
La entrada triunfal de Madero al Zócalo capitalino en 1911, fue festejado por una amplia parte de la sociedad de la ciudad que vislumbraba en él, una esperanza para la vida democrática en México, nuevas oportunidades de vida o tal vez sólo la justicia que se les había negado por años.
El 2 de septiembre de 1910, llegó a la Ciudad de México la pila donde fue bautizado el cura Miguel Hidalgo y Costilla proveniente de la parroquia de Nuestra Señora de la Luz en el Municipio de Abasolo, Guanajuato. El traslado se llevó acabo en el marco de los festejos por el Centenario de la Independencia de México, presididos por Porfirio Díaz. En la fotografía se observa un grupo de soldados custodiando la pila a las afueras del Museo Nacional de Historia cuando éste se encontraba dentro del Palacio Nacional.
La pérgola del Palacio Bellas Artes constituía un elemento exterior de éste que terminaba por incorporarlo con la adyacente Alameda Central. A esta estructura de estilo Art Deco posteriormente se le dio el uso de espacio museístico y venta de libros, donde llegó a consolidarse una de las librerías más famosas de los años 60 la “Librería de cristal”. Sin embargo, las pérgolas fueron demolidas en 1973 sin que exista una razón clara de su eliminación.
Construida durante la época de La Colonia, La Ciudadela tenía como finalidad albergar la Real Fábrica de Tabacos de la Nueva España. Durante la guerra de Independencia fue utilizada como cuartel general y cárcel, donde incluso José María Morelos pasó sus últimos días. Una vez alcanzada la Independencia, fungió como depósito de armas, prisión y cuartel. En la Decena Trágica sirvió como cuartel general de la facción golpista y que terminaría por derrocar al gobierno de Madero. Su carácter de biblioteca fue concedido desde 1944 y para el 2000, fue nombrada como Biblioteca de México “José Vasconcelos”.
El Reloj Chino ubicado en las calles de Bucareli y Atenas, fue un obsequio del último emperador chino, Puyi, al gobierno mexicano con motivo del centenario del inicio de la Guerra de Independencia. Durante la decena trágica de 1913, el reloj fue alcanzado por proyectiles provenientes de La Ciudadela que tenían como objetivo el Ministerio de Gobernación. Ante tal situación, fue necesario llevar a cabo una reconstrucción completa, financiada por la comunidad china en México y que tendría como fin la reinauguración del reloj en 1921.
La construcción del “Edificio del Moro” inició en 1938 con miras a dotar a la Lotería Nacional de un edificio especial para ésta. Para ello, se adquirió la comandancia de policía que estaba junto a la casa de Mier y Terán, de la época del Porfiriato y antigua sede de la lotería y tres predios más ubicados en la parte trasera. Ocho años después de iniciada la construcción, en 1946, concluyeron las obras del que hasta entonces era el rascacielos más alto de la Ciudad de México con una altura a nivel de la azotea de 65 metros.
El momento capta a un grupo de personas que transgredieron la reja que protegía a la estatua de Carlos IV para dar la bienvenida a Madero en su entrada triunfal a la Ciudad de México en 1911. Para 1979, el caballito fue traslado a la Plaza Manuel Tolsá del Museo Nacional de Arte. Cerca del lugar exacto, fue construida la estatua de “El Caballito” de Enrique Carbajal, erigida en honor al antiguo monumento y para solucionar el hedor de las cañerías cercanas. Para los festejos del Bicentenario de la Independencia, el Gobierno Federal mandó construir la Fuente Bicentenario al cruce de Reforma, Av. Juárez y Paseo de Bucareli.
Agradecimientos:– Adriana Ortiz Jiménez– Jacob Bañuelos Capistrán – Familia Campos Hurtado–Andrea Avilez Ortega

