
Desde los primeros años de la Nueva España se empezaron a crear figuras religiosas relacionadas al cristianismo para ser exportadas a España después. Entre la distinta parafernalia que se producía estaban los cristos de caña de maíz que provenían en su mayoría de Michoacán. Es en una de estas figuras que se encontró un códice tributario náhuatl escondido en su interior. Fue un verdadero accidente, pues quedó al descubierto gracias a un ratón que decidió hacer su madriguera dentro del Cristo de Caña.
La producción de cristos de caña
Muy temprano en la Nueva España se empezaron a producir este tipo de figuras cristianas, y en específico, la forma de elaborar a los cristos respondió a necesidades tanto religiosas como prácticas.
Explica Pablo Amador Marrero, parte del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, que para las procesiones se necesitaban imágenes de gran tamaño pero ligeras, de lo contrario la marcha se volvería imposible. Cuenta que para lograrlo, «los artistas locales recuperaron una modalidad purépecha que empleaba maíz para confeccionar deidades muy livianas, y después la fusionaron con un método italiano conocido como cartapesta».
La mezcla de ambas técnicas derivó en figuras que parecían hechas de papel maché y medían hasta tres metros pesando solo siete kilos. La producción se basó principalmente en Michoacán, pero con el descubrimiento de este códice se ha comprobado que muchas de estas imágenes vienen de la Ciudad de México.

El contenido del códice
Se han identificado seis casos de códices dentro de figuras religiosas, y en el caso específico de este Cristo, llamado Cristo de Valverde por el lugar donde se encuentra, recuperar y analizar su contenido fue un verdadero reto.
El ratón había dañado parte del documento, pero no estaba insalvable. Después de distintos análisis químicos y observación con cámara, determinaron que el códice tenía un giro tributario y se había realizado durante la primera etapa colonial en papel amate.
Un códice tributario era un documento usado en ese entonces para mostrar los pagos en especie, similar a un recibo. Eran piezas meramente administrativas, así que si esperabas que tuviera secretos nunca antes revelados de las culturas prehispánicas lamentamos decepcionarte.
¿Cómo llegó eso ahí?
Aún no se sabe cual es la razón verdadera por la que distintos códices se han encontrado en varias figuras religiosas, actualmente hay dos teorías.
La primera, un tanto romántica, dice que usar códices en figuras religiosas españolas era una manera de la población indígena para perpetuar su legado prehispánico por la posteridad. No suena tan descabellado, pues hay pruebas de que los pueblos originarios de México sí intentaron preservar su cultura.
Sin embargo, por el carácter tributario de los códices encontrados, los investigadores se inclinan más por la segunda teoría: estas piezas fueron recicladas para producir el material del Cristo. Marrero se inclina por esta teoría debido a la poca importancia que tenían los “recibos” de cada transacción.
Aunque no sepamos cuál sea la verdadera razón, hoy en día hasta lo más mundano del pasado es de alta importancia en el presente. Cualquier “pedazo de papel” puede ser histórico y cada pieza es una preservación de culturas olvidadas que hablan por el tiempo.

*Con imágenes de: UNAM, Semana Santa Callosa de Segura, México Desconocido

