Ya todos conocemos Roblox, esta plataforma virtual para jugar videojuegos con miles de personas online. Pero muchas personas están intentando ocultar el lado más oscuro de esta plataforma para proteger a los depredadores que están en ella.
Roblox es una de las plataformas más populares entre menores: millones de niños y adolescentes la usan cada día para crear mundos, socializar y jugar. Pero esa misma libertad creativa se ha convertido en su punto más débil. En los últimos años, el videojuego ha enfrentado una ola de controversias: desde denuncias por grooming, contenido sexualizado dentro de mundos “infantiles”, hasta la falta de moderación en los chats. Muchos padres creyeron que la plataforma era una alternativa segura a redes sociales como TikTok o Instagram, pero en realidad, el riesgo puede ser aún mayor.
Lo conoció por Roblox y terminó desaparecida: El siniestro caso de grooming
El caso más reciente lo demuestra con crudeza: un hombre de 27 años logró secuestrar a una niña de 10 años tras ganarse su confianza dentro de Roblox y posteriormente comunicarse con ella por Discord.
En abril de 2025, una menor de 10 años desapareció de su casa en Taft, California. Horas después, fue encontrada dentro del vehículo de Matthew Macatuno Naval, un hombre de 27 años originario de Elk Grove, a más de 400 kilómetros de distancia.
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La investigación reveló que ambos se habían conocido dentro de Roblox y continuaron hablando en Discord, una aplicación de mensajería que permite chats privados. Naval había pasado semanas o meses ganándose la confianza de la niña, hasta convencerla de salir de casa sin avisar a sus padres. Las autoridades lo arrestaron de inmediato y lo acusaron de secuestro y conducta sexual ilícita con una menor.
El modus operandi del depredador digital
El caso de Naval no es un hecho aislado: responde a un patrón de manipulación digital conocido como grooming, en el que los agresores construyen una relación emocional con sus víctimas antes de abusar de su confianza.
Selección de la víctima:
Naval usó plataformas con alta presencia infantil —Roblox y Discord—, donde el contacto con menores ocurre sin supervisión adulta.
Construcción de confianza:
Se ganó la confianza de la menor con conversaciones frecuentes, mostrando interés en sus gustos y haciéndola sentir comprendida.
Aislamiento emocional:
Le hizo creer que su vínculo era especial, probablemente alentándola a mantenerlo en secreto.
Manipulación para el encuentro físico:
La convenció de salir de casa, haciéndole ver el encuentro como algo inofensivo o incluso emocionante.
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Traslado planeado:
La llevó a otra ciudad, demostrando un nivel de planeación y logística que las autoridades describieron como “alarmante”.
Rescate:
Gracias a la rápida denuncia de los padres y a la coordinación entre agencias, fue localizada y puesta a salvo.
Este caso volvió a encender el debate sobre la responsabilidad de Roblox en la protección de los menores. Roblox ya había sido “funado” digitalmente por permitir contenido inapropiado y por su pobre sistema de moderación. Aunque la empresa ha emitido comunicados asegurando que refuerza sus filtros y revisa los mundos creados por los usuarios, la realidad es que la vulnerabilidad sigue ahí: basta con unos minutos sin supervisión para que un adulto con malas intenciones inicie contacto con un menor.
Roblox puede seguir siendo un espacio creativo, pero solo si se asume una verdad incómoda: internet no es un lugar seguro para nadie que aún no sepa distinguir entre un amigo y un depredador.
