El ejército de EEUU usó armas químicas en sus propias tropas para crear al Soldado ideal
Historia

El ejército de EEUU usó armas químicas en sus propias tropas para crear al Soldado ideal

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Por: Victor Martinez

13 de abril, 2016

Historia El ejército de EEUU usó armas químicas en sus propias tropas para crear al Soldado ideal
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13 de abril, 2016

Hay ciertas reglas que ni siquiera durante la guerra deben romperse; comportamientos que por su brutalidad están fuera de los límites de lo razonable –si es que existe tal cosa en la guerra–, aún cuando el enfrentamiento es entre dos acérrimos rivales. Las minas, las armas incendiarias y los láseres cegadores son ejemplos de medios cuyo uso, de acuerdo con distintos pactos y convenciones a lo largo de la historia, no está justificado por ningún fin.

armas biológicas

Lo mismo puede decirse de las armas químicas y biológicas. Éstas fueron expresamente prohibidas por el Protocolo de Ginebra de 1925, un documento auspiciado por la Sociedad de Naciones que condena su uso por la brutalidad de las consecuencias que genera; estas armas no sólo repelen al enemigo, sino que se ensañan con él, produciendo más dolor y sufrimiento del necesario, incluso en el teatro de la guerra.

Con justa razón, la comunidad internacional condena el uso de armas químicas y a la primera señal de una amenaza de esta índole se encienden las alarmas en todo el mundo. Esto sucedió recientemente cuando el presidente sirio Bashar Al-Assad decidió utilizarlas en un ataque a su propio pueblo. Assad, quien lleva un lustro aferrándose al poder en medio de una sangrienta guerra civil, despertó la ira de los líderes de occidente con sus acciones.

ejército eeuu

“Hemos sido muy claros con el régimen Assad, pero también con otros actores, en que una línea roja para nosotros sería que empecemos a ver un montón de armas químicas siendo movilizadas o utilizadas. Eso cambiaría mi cálculo. Eso cambiaría mi ecuación”. Esas fueron las palabras del presidente Barack Obama en una conferencia de prensa en Suecia, cuando le preguntaron sobre la presencia de armas químicas en Siria.

Incluso Estados Unidos, que ha sido protagonista de más conflictos bélicos en el último siglo que cualquier otro país, parece comprender que hay ciertas líneas que simplemente no hay que cruzar. Pero la historia de esta nación de hombres libres y valientes está plagada de manchas negras que la retórica no puede borrar, entre ellas se encuentra la historia de los soldados norteamericanos que fueron sometidos a la brutalidad de las armas químicas por su propio gobierno. Hombres atrapados entre la espada y la pared, convertidos en ratones de laboratorio con los que el gobierno decidió experimentar para desarrollar más y mejores armas, así como soldados más resistentes, cualquier cosa que les diera una ventaja sobre el enemigo.

Soldado ideal

De acuerdo con documentos desclasificados, Estados Unidos llevó a cabo experimentos con armas químicas en sus propias tropas. Por si eso no fuera suficiente, las pruebas se realizaron casi exclusivamente en soldados afroamericanos, de orígen puertorriqueño o japonés. Estas atrocidades fueron difundidas por una historiadora médica de la Universidad de Alberta en Canadá, llamada Susan Smith, quien publicó un artículo titulado “Mustard Gas and American Race-Based Human Experimentation in World War II” en el que desentraña los intentos del ejército norteamericano por encontrar al “soldado químico ideal”.

El razonamiento detrás de las pruebas era que si los hombres afroamericanos probaban ser más resistentes a los agentes químicos, ellos formarían la primera línea de combate, con lo cual los soldados blancos podrían permanecer lejos de dichas sustancias.

Los documentos revelan que se llevaron a cabo tres tipos de experimentos: las pruebas de parche, en las que gas mostaza líquido era aplicado directamente sobre la piel de los sujetos; las pruebas de campo, en las que los sujetos eran expuestos al gas durante situaciones de combate simuladas, y pruebas de cámara. En éstas últimas, los hombres eran encerrados dentro de cámaras de gas en las que se introducía la sustancia, exponiéndolos directamente.

armas ejército

Uno de los sobrevivientes, el soldado Rollins Edwards, quien fue sometido a estos experimentos cuando era joven –ahora tiene 94 años–, habló sobre su experiencia para un artículo de National Public Radio (NPR) y aseguró que la exposición continua al gas mostaza “te quitaba la piel de las manos. Tus manos simplemente se pudrian. Hacías lo que te decían y no hacías preguntas”. El artículo de NPR afirma que, 70 años después de la exposición al gas mostaza, Edwards aún continúa teniendo brotes en la piel.

Esta no fue la única instancia en la que el gobierno de EEUU realizó pruebas de este tipo. Un documento desclasificado titulado “Pruebas de sensibilidad de blancos y descendientes de japoneses al gas mostaza y la lewisita”, revela un experimento realizado en 40 soldados caucásicos y 39 descendientes de japoneses con disoluciones de gas mostaza en benceno con concentraciones desde 1: 5,000 hasta 1: 100. El motivo era analizar el impacto que el gas tiene en la piel de las personas asiáticas. ¿Por qué querrían hacer esto? De acuerdo con Thomas B. Allen y Norman Polmar del New York Times, los planes de EEUU de invadir Japón durante la Segunda Guerra Mundial contemplaban un ataque masivo con gas venenoso que “fácilmente podría matar a 5 millones de personas y lesionar a la misma cantidad”. El plan fue desarrollado antes de los ataques con bombas atómicas a las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, en los que murieron alrededor de 200 mil personas. El ataque con armas químicas no se llevó a cabo después de todo, pero la crueldad –y la hipocresía– de Estados Unidos queda de manifiesto con esta información.

ejercito

A la luz de revelaciones como ésta, y las actividades que se llevan a cabo en la base naval de Guantánamo en Cuba, queda claro que el gigante norteamericano, que se ha erigido como policía del mundo, comete tantos abusos como algunos de sus más despreciables enemigos. La diferencia es, quizá, la discreción con que se llevan a cabo. De no ser por periodistas e investigadores que arriesgan sus carreras o sus vidas para asegurarse de que la información llegue al público, este tipo de abusos quedarían enterrados bajo los discursos de los grandes líderes políticos.

Referencias:

Secret World War II Chemical Experiments Tested Troops By Race, Caitlin Dickerson, National Public Radio, junio 2015.

Hearing Before the Subcommittee on Compensation, Pension and Insurance of the Committee on Veteran’s Affairs House of Representatives, Archive.org, marzo 1993.

Tests on the Sensitivity of Whites and Nisei to Mustard Gas and Lewisite, Bar-Sulzberger Project, junio 1944.

Poisonous Invation Prelude, Pittsburgh Post Gazette, 4 de agosto de 1995.


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