A lo largo de la historia social, política y cultural de nuestro país, han existido grupos que, seducidos por el cuerpo del poder y la acumulación de bienes, buscaron cimentar sobre la nación sus ideales de superioridad resultado de su posición económica, de las relaciones de poder que establecieron y de ese “soplo renovador” que traen los vientos de otros países.

Un ejemplo de lo anterior fueron Los Científicos, nombre con el que se dio a conocer un grupo conformado por representantes de la burocracia, terratenientes, latifundistas, comerciantes e intelectuales que representaban la clase más elevada durante el Porfiriato.Los Científicos, llamados así por ser partidarios de la Teoría Positivista de Augusto Comte (la cual afirma que el único conocimiento auténtico es el científico), desempeñaron un papel importante en la política, pues dirigían la administración del Estado, empleando para ello presumiblemente métodos científicos, sin embargo las decisiones de mayor importancia las seguía tomando Díaz.
“Los Científicos fueron un grupo de hombres maduros, la crema de la intelectualidad mexicana para quienes la dictadura vitalicia significaba la renuncia a toda esperanza de dirigir la política nacional, es por ello que este grupo resolvió organizarse para compartir el poder con Díaz”
Surgidos en 1892, Los Científicos fueron en su mayoría hombres prominentes de negocios, políticos e intelectuales quienes se convirtieron en los secretarios de Estado más cercanos al entonces presidente, Porfirio Díaz.
Este grupo con tendencias al conservadurismo, la oligarquía y la tecnocracia, crearon la infraestructura que benefició sobre todo a las grandes compañías extranjeras que explotaban el petróleo, los recursos minerales del país y la mano de obra de muchos mexicanos. Pretendían sustituir el sistema tributario apoyándose en el catastro y en las estadísticas, la reducción de tarifas arancelarias, atraer capitales extranjeros mediante una política comercial, así como hacer una reforma para la sustitución del presidente que evitara peligros al actual régimen oligárquico.
Entre los integrantes de este grupo destacan:
Protasio Tagle (1876-1878)
Manuel Romero Rubio (1884-1895)
Manuel González Cossío (1895-1903)
Ramón Corral (1903-1991)
Ignacio Mariscal (1880-1883)
Pedro Ogazón (1876-1878)
Manuel González (1879-1880)
Pedro Hinojosa (1884-1896)
Felipe Berriozábal (1896-1900)
Bernardo Reyes (1900-1902)
Manuel González Cosío (1902-1910)
Matías Romero (1877-1879), (1892-1893)
Benito Gómez Farías (1893-1894)
José Yves Limantour (1894-1911)
Pero este modelo que caracterizó el gobierno de Díaz, vio su contraparte con el surgimiento en 1909 de El Ateneo de la Juventud Mexicana, una asociación civil cuyo objetivo era trabajar para la cultura y el arte. Con Ateneo se produjo un cambio que se presentó como respuesta de una generación de jóvenes intelectuales ante el régimen de Porfirio Díaz y más específicamente ante Los Científicos.
