
La leyenda de este monstruo comenzó hace más de mil 500 años, en el siglo XII, cuando el monje misionero conocido como San Columba de Iona, el mismo que introdujo el cristianismo en Escocia, escribió en Vida de San Columba cómo salvó a un campesino del ataque de una criatura en el lago. Muchos años después, en 1868, en el periódico Inverness Courier aseguraron haber visto un extraño y gigantesco animal surcando las aguas del Loch Nis, a comienzos del siglo XX dos pescadores atemorizados sufrieron un ataque de un gran animal acuático, quien sospechosamente podría ser un ejemplar sobreviviente de alguna especie marina de dinosaurio.
Sin embargo, Nessie no perdió popularidad y ha sido un gran pretexto para promover el turismo en esa región de Escocia. Pero para el año 2016 en el mes de abril, un submarino financiado por la empresa de investigación noruega Kongsberg Maritime y comandado por Adrian Shine, descubrió el gran cadáver del monstruo que había sido perseguido durante cientos de años. El equipo de investigadores se sorprendió de sobremanera al encontrar con un sonar para hacer barridos de imágenes del fondo del lago a 180 metros de profundidad una figura de enormes proporciones y con una forma que encajaba perfectamente con las descripciones de los testigos a lo largo de la historia.
Por supuesto que los científicos se percataron muy pronto de la falsa alarma acerca de su descubrimiento, ya que estos restos pertenecían a la maqueta que utilizó el director Billy Wilder para la película La vida secreta de Sherlock Holmes de 1970 en la cual el famoso detective hacia una investigación en torno a un submarino de la Primera Guerra Mundial escondido en una figura del monstruo del Lago Ness. El artista de efectos especiales al que se le encomendó esta maqueta fue Wally Veevers, quien trabajó también en 2001: Odisea en el espacio.
Se dice que esta figura fue abandonada en el fondo del lago ya que era una maqueta tan grande y pesada que debido a su densidad le era imposible flotar, por lo cual resultó inútil para términos prácticos de la grabación, por lo tanto el equipo decidió dejarla hundir y realizar otra mucho más pequeña sin reparar en las posibles consecuencias que traería dejar una monumental réplica de Nessie al fondo del lago.
Por desgracia, para los amantes de la criptozoología —pseudociencia enfocada a encontrar evidencias de criaturas míticas—, la supuesta evidencia del monstruo del Lago Ness tan sólo resultó ser otra fabricación humana.
En portada: EcoDiario.es
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