El día que un ejército latinoamericano masacró a miles de indígenas mayas y comenzó un genocidio
Historia

El día que un ejército latinoamericano masacró a miles de indígenas mayas y comenzó un genocidio

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Por: Beatriz Esquivel

11 de septiembre, 2018

Historia El día que un ejército latinoamericano masacró a miles de indígenas mayas y comenzó un genocidio
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Por: Beatriz Esquivel

11 de septiembre, 2018

Existe un capítulo en la historia de América Latina que no debería quedar en el olvido: el genocidio guatemalteco.


“Los ojos de los enterrados se cerrarán juntos el día de la justicia, o no los cerrarán”.
Miguel Ángel Asturias

 


Cientos de indígenas mayas fueron asesinados por el ejército guatemalteco un 29 de mayo de 1978, en Panzós, Alta Verapaz, dando inicio de esta forma a un genocidio que marcó la historia tanto de Guatemala, como de América Latina. 


Así como buena parte de América Latina durante el siglo XX, el gobierno de Guatemala estuvo caracterizado por el surgimiento de dictaduras y políticas en beneficio de terratenientes extranjeros o empresas petroleras que aprovechaban el subsuelo; estrategias que se enfocaron a la expropiación de las tierras antes propiedad de los pueblos indígenas de la región. Los mismos que por años se habían visto en situación de pobreza, así como el desplazamiento de la gente, cuya cifra alcanza el millón y medio de personas. 


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El robo de tierras 


El inicio del despojo de las tierras indígenas tiene su origen hasta 1871, con la Reforma Liberal, misma que legalizó la adjudicación de tierras comunales en beneficio de los finqueros extranjeros. Posteriormente, tras la revolución democrática en 1954 todavía más tierra fue expropiada y cedida a empresas extranjeras, lo cual dejó un precedente muy grave para el robo de las tierras indigenas. La situación se recrudeció a tal grado que los pueblos indigenas comenzaron a organizarse y exigir que respetaran sus tierras y les dieran los títulos de propiedad.


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29 de mayo de 1978: la masacre de Panzós 


Uno de los puntos más álgidos de la resistencia indígena llegó en mayo, después de que cientos de campesinos se reunieran en la plaza de Panzós, frente la cabecera municipal para exigir sus derechos sobre la tierra que trabajaban y de la cual eran los propietarios legítimos. Si bien el inicio de la trifulca es incierto, lo cierto es que después de una ráfaga de disparos, la plaza quedó manchada de sangre y cubierta de muertos y heridos, tanto indígenas como militares que habían sido alcanzados por los machetes. 


Tras esta demostración, el ejército guatemalteco comenzó a hacer puestos de avanzada en ciertas zonas rurales para ejercer control sobre los pueblos indígenas, que se desplazaron hacia la sierra y otras localidades, huyendo de la represión y en definitiva de la muerte, la cual en muchas ocasiones si no la encontraban por las condiciones climáticas y el hambre, la encontraban a manos del fusil militar. 


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Pronto los indígenas fueron considerados parte de la guerrilla, asimismo, fueron estigmatizados y discriminados aún más, en especial por su calidad de refugiados. La percepción de que eran el enemigo a vencer quedó sumamente clara cuando el presidente Efraín Ríos Montt declaró: 


«Naturalmente, si una operación subversiva existe donde los indígenas están involucrados con la guerrilla, los indígenas morirán».

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La influencia internacional


Por si no fuera poco, el contexto internacional también contribuyó a que la situación en Guatemala se tornara mucho más aciaga, se trata de la Guerra Fría y la política anticomunista que la caracterizó, en especial por parte de los Estados Unidos que según Peter Fleer en "Guatemala, del silencio armado a la lucha de las voces": 


«Los excesos de violencia no hubieran podido ocurrir sin el consentimiento por lo menos implícito de importantes actores extranjeros, como por ejemplo sectores evangélicos influyentes en los EEUU y el gobierno estadounidense».

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El Museo Memoria y Tolerancia establece como antecedente del genocidio el apoyo estadounidense, así como su involucramiento en la política de los países latinoamericanos:


«Entre 1978 y 1983, periodo en el que Guatemala estuvo gobernado por los generales Fernando Romeo Lucas y Efraín Ríos Montt, el Estado se centró en acabar con la guerrilla y en atacar sistemáticamente a los movimientos sociales y grupos civiles, en particular a los indígenas mayas. Ningún país intervino a favor de ellos porque la región era influida por EE.UU y, en plena Guerra Fría, pocos habrían tomado el riesgo de mediar. Estos acontecimientos allanaron el camino para el aniquilamiento de 100 mil indígenas mayas guatemaltecos».

Según las cifras que reporta la Comisión del Esclarecimiento Histórico —CEH— en conjunto con otros estudios de la violencia en Guatemala, el genocidio acumuló a más de 200 mil personas asesinadas o desparecidas. El registro total de la CEH, sin considerar los otros estudios, estiman que hubo 42 mil 275 víctimas, de éstas 23 mi 671 fueron víctimas de desaparición forzada y de todo el total, 83 % eran mayas y el 17 % ladinos


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«Mientras no haya justicia ni igualdad social no podrá haber verdadera paz en Guatemala».


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