Guerrero, Amnistía y Represión: Investigación sobre la violencia
Historia

Guerrero, Amnistía y Represión: Investigación sobre la violencia

Avatar of Museo Memoria y Tolerancia

Por: Museo Memoria y Tolerancia

9 de enero, 2015

Historia Guerrero, Amnistía y Represión: Investigación sobre la violencia
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9 de enero, 2015


“Ya para terminar este trabajo, quiero anticipar a las autoridades civiles, judiciales y militares, que soy responsable único de este trabajo, que los nombres de muchas personas que me confiaron la información que aquí se imprime, no los menciono por su seguridad
”.

Simón Hipólito. [1]

 

Durante los primeros meses de 1980, a pocos años que la violencia hiciera estragos a cientos de familias y comunidades en la sierra de Guerrero, un campesino que tan sólo había llegado hasta tercero de primaria, con sus pocos ahorros decidió llevar a cabo una extensa investigación sobre los sucesos acaecidos durante los duros años de la guerra sucia en México.

Dos años más tarde, pese a todo tipo de dificultades, logró publicar un pequeño libro: Guerrero Amnistía y Represión. Simón Hipólito no sólo investigó sobre los hechos y dramas que se vivieron durante aquellos años en la sierra de Atoyac, sino que también elaboró una lista de 138 desaparecidos con nombre, fecha, y en algunos casos, con partes del testimonio de algún familiar o amigo que vio cómo se lo llevaron. En otros, con información acerca de su paradero o muerte.[2] 

Las voces de los familiares, quienes en muchos casos fueron testigos de las detenciones, se citaron con toda su crudeza. Tal fue el caso de la detención de Alberto Mesina, cuya madre vio cuando los militares se lo llevaron.

“'Lo llevamos para unas investigaciones, pero después se lo vamos a regresar…' Desde entonces ya nada hemos sabido de él… En el expediente que tiene la Procuraduría General de Justicia de la Nación, hacen constar que murió en un enfrentamiento armado por el rumbo de Atoyac; pero eso es mentira. Yo vi a mi hijo con vida cuando de lo llevó el elicote".[3]

Familiares de desaparecidos en Atoyac,Guerrero

Es necesario resaltar no sólo la valentía del autor al acudir a los familiares de las víctimas –sin importar las represalias– sino una cierta sensibilidad hacia el testimonio que se desprende de su operación escritural al rescatar incluso el ritmo, las maneras y el léxico de los entrevistados de origen costeño.

Un ejemplo se encuentra en la transcripción de lo dicho por un pescador acerca de restos humanos que se encontraron en el mar: “dede a fine de mil noveciento setenta y tre hata mil noveciento setenta y cinco, cuando estaba lo vergaso alla en la sierra, cuando Cabaña cargaba en chinga al gobierno, casi toda la mañana y la tarde viamo pasar helicotero que se metia hata dentro del mar, y había vece que viamo cuando arrojaban bulto. Depue el mar comenzó a arrojar pedazo de pantalone, de chamarra, de vetido de mujer, de niño, huarache, tenis, bota, y nosotros deciamo, son de guerrillero. Si zanca el mar estuvo arrojando hueso de gente".[4]

Si su investigación no fue más allá de la sierra de Atoyac, fue por dos razones: la falta de dinero y el silencio de algunas personas debido principalmente al miedo. Al igual que lo hicieron después las comisiones de la verdad en diversos países, nuestro autor logró identificar los patrones de violaciones perpetrados por el Estado, los cuales fueron desde asesinatos en plena calle, fusilamientos de detenidos después de algún combate, detenciones arbitrarias seguidas de la desaparición, tortura e intimidación a los familiares, hasta ciertas prácticas propias del lugar: “Los mandamos de marineros”, es decir los habían arrojado al mar. Otras personas dan testimonios de haber sido amenazadas con frases como “te vas a ir de marinero”, “te vas a ir de aviador”, es decir, cuando los aventaban desde helicópteros al mar, o “te vas a ir de minero”, cuando los sepultaban vivos.[5]

 Este fue, probablemente, el primer trabajo en México sobre la guerra sucia que utilizó al testimonio como base y evidencia de una investigación. En su introducción advierte: “sale este trabajo rudimentario, mal escrito”[6], su obra se llevó a cabo con escasos recursos y nulos apoyos institucionales, evidencia de su principal debilidad y también su substancial fortaleza, al asumir el autor toda la responsabilidad “jurídica e histórica” con el único propósito de abrir un camino. “Si hay por donde se pueda hacer brillar la verdad, que brille ésta”.[7] Guerrero Amnistía y Represión se presentó como una rebelión de la memoria en un país donde el olvido pareciera ser la política oficial.

Guerrero, Amnistía y Represión: Investigación sobre la violencia. 2


Por: Héctor Moreno Soto,
Investigador Académico del Museo Memoria y Tolerancia.


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Bibliografía.

[1] Simón  Hipólito, Guerrero amnistía yrepresión, México DF,Grijalbo, 1982.

[2] Un ejemplo: Alberto Mesina Acosta. 32 años de edad, casado, padre de dos niños. Fue detenido el 18 de julio de 1974 por elementos del ejército al mando de un capitán Jacob.Ibíd., p. 125.

[3]Loc. cit.,Testimonio de Juana Acosta.

[4] Ibíd., pp. 162-163.

[5] Ibíd., p. 138.

[6]Op cit, p. 20.

[7]Ibíd., p. 20.


Referencias: