Sus padres eran de origen español pero vivían en la parte norte del Virreinato del Rio de la Plata, pues su padre, militar de carrera al servicio de la corona española, fue nombrado gobernador Departamento Yapeyú, razón por la que José de San Martín Matorras nació en esta región del continente americano. La condición de llevar en las venas sangre española no fue impedimento para que años más tarde luchara a favor de la Independencia y emancipación sudamericana, la libertad fue siempre su lucha principal.

Siendo aún un niño, José de San Martín partió hacia España, donde siguió una carrera militar en el Regimiento de Murcia, destacándose en el campo de batalla como un gran estratega lo mismo contra las fuerzas invasoras del ejército napoleónico cuando éste invadió España que contra los moros y los portugueses.
Corría el año 1812 y con rango de Teniente Coronel decidió volver al continente en que nació para poner su experiencia al servicio de las fuerzas independentistas, siendo artífice de la victoria de San Lorenzo contra las fuerzas colonialistas; esta victoria fue decisiva para la Independencia de Argentina, así como el primer paso para una empresa más grande: emancipar a Sudamérica del dominio colonial de España.

En 1814, a cargo del Ejército de los Andes, comenzó la lucha por la Independencia de Chile, la que sólo se vería cristalizada hasta el año 1818 con la batalla de Maipú, cuando obtuvo una victoria total contra las fuerzas enemigas, diezmando a su ejército y obligándolos a huir en retirada.

Una vez concluida la liberación chilena, José de San Martín regresó a Argentina para comenzar y planear la Independencia de Perú. En 1820, el 8 de septiembre, llegó a Paracas al mando de 4 mil 500 hombres. Su ejército sitio a Lima mientras se efectuaban diversos intentos para llegar a un acuerdo por parte de los colonialistas, mas ninguno de estos fue aceptado por José de San Martín, pues la única opción viable para él era la libertad absoluta de Perú. Desmoralizadas las fuerzas del ejército enemigo tras varias deserciones de soldados, de San Martín hizo que el 5 de julio de 1821 José de la Serna, virrey de Perú, abandonara la ciudad, consolidándose de esta forma la independencia del país.

En 1823 regresó a Buenos Aires para encontrarse con su esposa enferma; cuando llegó, ella ya había muerto. Aquejado por múltiples voces que afirmaban se había vuelto un conspirador, decidió marcharse del País. Volvió a Europa y se instaló en Francia, desde donde se mantuvo atento a los cambios sociales y políticos que se generaban en Sudamérica.

Con 72 años de edad, el 17 de agosto de 1850, muere en Francia José de San Martín a las tres de la tarde, hora en que, cuenta la leyenda, el reloj se detuvo y la fecha, hasta hoy, permanece tal cual, como si el tiempo también se hubiera detenido incapaz de entender la partida terrenal de José de San Martín, el libertador de tres países.

