México ha sido muchas cosas a lo largo de su historia: territorio indígena, virreinato, república… y sí, también imperio. Aunque hoy hablar de una monarquía mexicana suena a teoría conspiranoica más que a realidad, la historia tiene la costumbre de dejarnos personajes que parecen salidos de una serie. Y aquí entra un nombre que casi nadie conoce, pero que, podría reclamar la corona si el imperio se restaurara.
Fernando Von Götzen-Iturbide es el joven que, en ese universo donde México vuelve a ser un imperio, tendría el respaldo histórico para reclamar la corona. No solo porque suena tentador, sino porque su linaje lo conecta directamente con Agustín de Iturbide, el primer emperador de México.
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El joven mexicano que podría reclamar la corona, si México regresara al drama imperial

Fernando nació en 1992 en Perth, Australia, lo cual ya suena irónico si se piensa en un posible emperador mexicano. Es hijo de Maximiliano Von Götzen-Iturbide, descendiente directo de la Casa de Iturbide, una familia que quedó profundamente marcada en la historia del país tras la Independencia.
Y por si eso no fuera suficiente drama histórico, también existe un lazo con la Casa de Habsburgo: el emperador Maximiliano I, al no tener hijos, adoptó a descendientes de Iturbide, uniendo ambas casas imperiales.
Por esa razón, Fernando porta el título histórico de Príncipe Imperial de México y, del lado paterno, el de Conde Von Götzen. Ojo: estos títulos no tienen ningún peso legal ni político en el México actual, que es una república desde hace más de un siglo, pero en ciertos círculos históricos, diplomáticos y religiosos, estos nombres todavía generan respeto. De hecho, su padre fue recibido en su momento por el Papa Benedicto XVI, y uno de los títulos con los que fue presentado fue el de heredero al trono imperial mexicano.

A diferencia de lo que uno imaginaría de un “príncipe”, Fernando no vive rodeado de castillos ni eventos de gala. Estudió administración gubernamental en la Universidad de Georgetown, una de las más reconocidas en temas políticos y de relaciones internacionales, y hoy se dedica al mundo empresarial entre Europa Central, especialmente en contextos húngaro-alemanes.
Siendo realistas: el regreso de México a una monarquía es extremadamente improbable. El país tiene una identidad profundamente republicana y cualquier intento de restaurar un imperio sería un caos político, eso sí, en ese escenario casi de ciencia ficción, existe un joven con apellido imperial, formación política y una historia que conecta directamente con uno de los capítulos más polémicos de México.
No es que esté esperando una corona, pero si algún día alguien preguntara quién podría reclamarla, el nombre ya existe.
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