Julián Quiñones se volvió uno de los jugadores más importantes de la Selección Mexicana que en este Mundial nos ha llenado de mucha alegría, perooo todo esto no estaría pasando con la verdadera capitana de la vida del futbolista, y esa persona es Gloria Quiñones quien con unas hermosas palabras se terminó ganando los corazones de todos los mexas.
Debido a que Julián se ha vuelto un ícono en esta copa, medios como ESPN ya le hicieron entrevistas a la persona que lo educó y lo apoyó para nunca renunciar a sus sueños y de paso dejó unas palabras certeras, pero que están cargadas de mucho significado sabiendo todo lo que la familia tuvo que pasar para poder llegar a donde están.
Las hermosas palabras de la mamá de Julián Quiñones
Cuando Gloria Quiñones rompió en llanto frente a las cámaras tras el triunfo de México sobre Ecuador en el Mundial 2026, no estaba llorando por un gol. Estaba llorando por todo lo que ese gol representa: décadas de pobreza en Magüí Payán, un hijo criado sin padre, una casa que la naturaleza se llevó más de una vez, y un México que abrió los brazos cuando el suyo no pudo y no veía la luz del día. La frase que pronunció lo dice todo: nadie es profeta en su propia tierra.
Y Julián Quiñones lo sabe mejor que nadie. Durante la entrevista, Gloria dijo: “Gracias por abrirle las puertas a mi hijo. Nadie es profeta en su propia tierra. Cuando uno tiene unos sueños por cumplir, puede irse pa’ donde sea que ahí lo va a lograr”, y como decimos, sus palabras tienen un trasfondo bastante importante. Gloria se convirtió en madre siendo adolescente, con apenas trece años.
No hubo pareja que se quedara: el padre biológico de Julián Quiñones abandonó a la familia desde temprano, y ella asumió la crianza sola, apoyada por la abuela, en Magüí Payán, un municipio del Pacífico colombiano golpeado históricamente por la violencia y la pobreza extrema que, honestamente, no era el escenario para soñar con mundiales.
Hubo momentos en que la naturaleza también cobró su cuota: inundaciones que arrasaron con la casa y con las pocas pertenencias que tenían. Pero Julián, desde niño, hizo una promesa. Le juró a su mamá que triunfaría y que la sacaría adelante. Ese tipo de promesas, cuando se hacen desde el hambre real y no desde la comodidad, pesan diferente. A los dieciséis años Julián Quiñones cruzó la frontera hacia México, no como fichaje millonario, sino como un adolescente que apostó todo a que ese país le devolvería lo que el propio no tenía.
Por qué el agradecimiento de Doña Gloria no es un gesto: es una deuda saldada
Cuando Gloria dice que México abrazó a su hijo, no está siendo poética. Está siendo literal. Julián Quiñones llegó a los dieciséis años, aprendió a jugar en ligas mexicanas, se naturalizó en 2024, y hoy defiende la camiseta tricolor en una Copa del Mundo. El trayecto no fue glamoroso ni rápido, fue el de alguien que convence a un país de a poco, partido a partido, hasta que el país decide que también es suyo.
@atlas1951x #futbolmexicano #seleccionmexicana #mexico #ligamx #quiñones
¡No olvides unirte a nuestra tribu en Instagram!
El llanto de Gloria en esa entrevista tiene una dimensión que va más allá del orgullo maternal. Es el alivio de quien cargó sola durante años una promesa enorme y por fin la ve cumplida. Y hay algo en ese llanto que los mexicanos reconocemos de inmediato, porque nuestra cultura lleva décadas celebrando exactamente eso: a quien llega con ganas, suda la camiseta y se queda. La frase que ella citó ‘nadie es profeta en su propia tierra’ no es resignación, es una afirmación: encontró la tierra donde su hijo sí pudo ver sus sueños cumplirse
Esa máxima que corre en la sangre cultural de México,los mexicanos nacemos donde se nos da la regalada gana, no es solo un dicho. Es la política de corazón de un país que ha construido identidad con migrantes, con hijos adoptivos, con gente que llegó desde lejos y decidió quedarse a amar este suelo con una intensidad que a veces supera a quienes nacieron aquí. Quiñones es uno de ellos. Y su mamá, llorando frente a las cámaras, acaba de recordárselo a todo el país.
Y en otros temas… ¿Te pasa que no sabes qué ver? Suscríbete aquí a NQV (Nada Que Ver) y descubre las mejores recomendaciones para todas tus plataformas de streaming favoritas por solo $20 pesos al mes.
