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Las mujeres que defienden su vida enviando terroristas al infierno

8 de febrero de 2018

Carolina Romero

No importa lo que eso cueste, están dispuestas a hacerles pagar el horror que ISIS ha provocado.



«Imágenes perturbadoras» se lee al comienzo de un video donde se muestra el "sacrificio" de decenas de hombres a manos del Estado Islámico. Colgados boca abajo en una larga fila, son decapitados uno a uno con un afilado cuchillo. La causa: ser supuestos "espías" al servicio de los rivales. Es imposible dar crédito a tal nivel de crueldad humana; sin embargo, basta un segundo para sentir un profundo horror.



¿Habrá algo que les cause miedo a estos sanguinarios terroristas? Por increíble que perezca, el mayor miedo de ISIS son las niñas y las mujeres. Según ellos, si durante la Guerra Santa mueren a manos de un hombre se van al cielo, pero si son asesinados por una mujer, son acreedores al infierno. ¿Por qué?


Para su radicalismo religioso, la mujer es un ser inferior en todos los sentidos, desde el ontológico hasta el moral. Por eso es una deshonra ser derrotado por una; no sólo se trata de algo poco digno o desafortunado, sino que sus consecuencias acarrean el castigo más cruel de todos.



Esta profunda misoginia del Estado Islámico, sin embargo, es aprovechada como una ventaja para sobrevivir. Así, en la ciudad siria de Serekaniye—una localidad colindante con el Estado Islámico— desde hace algunos años, las mujeres se organizan para proteger a su familia y a sí mismas. Han creado las Unidades kurdas de Protección Popular (YPG). Ellas salen a pelear y gracias al temor que provocan a los terroristas, éstos se repliegan y se resisten a luchar.



«Nos hemos criado en una sociedad que obliga a la mujer a dedicarse únicamente a las tareas de la casa y en la que los hombres consideran a las mujeres como su propiedad, como un adorno, y no les permiten salir de casa. Para una mujer casarse es como caer prisionera. Considerando la mentalidad de nuestra sociedad, no se puede ni contemplar la posibilidad de que las mujeres casadas formen parte de las Unidades de Protección Femeninas. Queremos crear una nueva sociedad», sostiene para RT Gulán una joven de 18 años.



Las mujeres entrenan un mes, pelean dos y regresan a su casa sólo un par de días. Prácticamente renuncian a su vida habitual. Aunque no es su voluntad la que las mueve —¿quién se levanta por la mañana deseando ir a la guerra?—, la mera y llana necesidad de sobrevivir las empuja a continuar. No están dispuestas a seguir permitiendo los horrores del Estado Islámico que secuestra a niños, cortan sus cabezas, los torturan, mientras que raptan mujeres, las violan y asesinan.



Todo el mundo vive en constante terror de sus ataques. Es momento de defender la vida. Las mujeres kurdas están dispuestas a ser la pesadilla de sus violentos atacantes. No importa lo que eso cueste, tampoco si mueren en la batalla.



El tema se ha vuelto mofa en algunos medios internacionales. «¿Temerles a las chicas?, ¡bah!». La burla evidencia un mundo profundamente machista; las luchas femeninas se ridiculizan y se hacen pasar como menos nocivas y peligrosas, pero la realidad es otra.



Aunque tampoco está exenta de la crítica mundial, esta lucha no es sólo por los derechos femeninos, sino la defensa por la vida de sus hijos, padres, hermanos y su comunidad en general. Sin embargo, lo que es un hecho —sumamente lamentable— es que en las distintas latitudes mundiales, el género femenino aún es visto como algo inferior.


TAGS: Feminismo Historia mundial Datos curiosos
REFERENCIAS: RT Mic Sputnik

Carolina Romero


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