Sísifo, entre lo feliz y lo absurdo
Historia

Sísifo, entre lo feliz y lo absurdo

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Por: Scarlett Carmona

12 de septiembre, 2016

Historia Sísifo, entre lo feliz y lo absurdo
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Por: Scarlett Carmona

12 de septiembre, 2016



La mitología griega es tan rica en formas y texturas que puede provocar sentimientos encontrados al momento de su lectura, pues pasa del estremecimiento más profundo, a la confusión más incómoda. La explicación en simple: nos desvela que en nosotros existe una parte de aquellos dioses y héroes helenos de los que hemos leído; esas historias que se han llevado a la pantalla grande o al teatro; encontramos que sus hazañas, sus pasiones desbordadas, su actuar desmedido y libre pueden ser nuestras aspiraciones: aspiraciones del  hombre… de cualquier hombre.


el mito de sisifo

Ahí encontramos que la belleza y la delicadeza no son necesariamente sinónimos, que la gallardía y el orgullo no le pertenecen a un género concreto, que el placer rara vez le pertenece a lo correcto. Pasmados, descubrimos en dioses y héroes nuestra humanidad, reconocemos nuestros límites y el lugar como espectadores que hemos ocupado desde el principio de la Tierra misma y, ante el destino que nos acecha por ser mortales, ¿qué hacer?

Nosotros, que habitamos la Tierra, sólo podemos mirar de lejos lo que ocurre con la divinidad en los cielos, o en sus moradas bajo la Tierra. Nuestra existencia, el lapso completo de nuestra vida, el tiempo que se agota, nos acaricia y nos lleva a nuestro fin, queda aquí, entre rocas, personas, amores y desamores, risas y soledad, fastidio y calma; nuestra existencia reside entre el trabajo, la diversión y el sueño al que nos entregamos sin reparo cada noche. La monotonía salvaje nos arrebata el aliento vivo de nuestro ser a cada instante.


monotonia sisifo


Para Albert Camus, existencialista francés, estudioso de lo absurdo, revelador de esa familiar indiferencia que nos apresa con más constancia de lo que nos gustaría admitir, hay un mito que nos habla al oído en la intimidad y es la historia de Sísifo.

Camus nos remite a Homero y a otras versiones venidas de la oralidad. Sísifo fue indiscreto  con los dioses, osado al punto de encadenar a la Muerte que después sería liberada por el dios de la guerra. Dice que cuando Sísifo llego al infierno, pidió permiso para regresar y castigar a su mujer por no cumplir su último deseo. Pero en esta tierra nuestra, la calidez del sol y la frescura del viento, los colores embriagantes de la naturaleza le hicieron quedarse un poco más: disfrutando, viviendo.


sisifo

  No se sabe cuántos años pasaron antes de que Ares lo retornara a la oscuridad que ya había evitado, cuando llegó, su castigo estaba preparado: una roca al pie de una montaña que debía cargar hasta la cima para luego dejarla caer por la eternidad. Dejar caer y cargar nuevamente: de ahí el absurdo de la existencia al que Camus nos remite, esa incesante lucha entre el qué hacer y la voluntad de hacerlo.

Sísifo se parece a nosotros porque nuestra breve y accidentada existencia se reduce a hacer y rehacer nuevamente. Trabajar cíclicamente por nuestras pasiones. Todos los días, cada día, hasta el día en que debamos abandonarnos, hasta el día en que se nos cobre el hecho de ser mortales. El castigo de Sísifo radica en que es consciente de que cargar infinitamente esa piedra no significa nada.

Nos pregunta Camus: “¿En qué quedaría su pena, en efecto, si a cada paso lo sostuviera la esperanza de lograrlo?” Sísifo lo sabe, su castigo está en saber. Nuestras penas vienen de saber, o de sentir que a veces nos aplasta lo que somos, nos aplasta el tiempo, nos aplastan nuestras relaciones, nuestros compromisos. El mundo que hemos creado para nosotros, para vivir, a menudo se nos vuelve en contra y su inclemencia es ardua y dura.


el mito de sisifo


Sin embargo, a pesar de saber, reímos, lloramos de emoción, visitamos ocasos y amaneceres, somos creadores de sueños, creadores de vida. Somos capaces de amar y de ser amados, y gracias a nuestra propia finitud, con una ferocidad insospechada. A pesar de conocer nuestro destino, puesto que somos artífices de él, lo que existe y lo que existirá nació de nuestros anhelos profundos, de nuestro esfuerzo, de nuestra capacidad de levantarnos cada día para continuar el proyecto que somos.

Nadie sobre el cielo o debajo de la tierra puede superar nuestra situación absurda porque al mismo tiempo nos permite tocar las estrellas, vivir bajo nuestras propias reglas si se nos da la gana. Es dentro de esta existencia  donde podemos ser verdaderos dioses, superar a los que existen y existieron porque hemos dicho que sí a nuestros esfuerzos cotidianos.


sisifo

Camus nos propone a un Sísifo que supera todo lo divino cuando mira rodar la piedra y se dirige a ella con una determinación absoluta. Cuando Sísifo afronta su destino erguido y con el rostro firme. “Hay que imaginarse a Sísifo feliz”, dice.

Y yo, Sísifo, me imagino feliz.

 

  • Se ha consultado El mito de Sísifo de Albert Camus, editado por Alianza Editorial.


Hay ocasiones en las que parecería que hemos sido maldecidos y que nunca lograremos lo que anhelamos. Así como Sísifo en la mitología griega. Si te sientes así quizá deberías leer por qué lograr tus objetivos te afecta mas de lo que te beneficia


Referencias: