Por qué tener tatuajes en Japón es sinónimo de mala educación

Por qué tener tatuajes en Japón es sinónimo de mala educación

Por: Beatriz Esquivel -

En una sociedad en la que el tatuaje está íntimamente relacionado con su historia, resulta irónico cómo ha sido estigmatizado a tal punto que ya es un crimen.


Japón es un país enigmático que atrae a miles de viajeros todos los años por un sinfín de motivos. Usualmente tienen que ver con su cultura y tradiciones. No obstante, por más llamativas y extrañas que puedan parecer, la realidad es que tales costumbres podrían complicar la visita de más de una persona. 

Pensar que los tatuajes pueden ser razón de discriminación y rechazo puede parecer irónico, considerando que el tatuaje tiene una tradición larga en Japón. 

Irezumi es el nombre que se le da a los tatuajes tradicionales japoneses. Se realizan a mano con utensilios de madera y agujas de metal, así como una tinta especial —llamada zumi—, por lo que no sólo son dolorosos, también consumen mucho tiempo. Del mismo modo, la realización de los irezumi sólo es llevada a cabo por algunos expertos. 

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Por qué tener tatuajes en Japón es sinónimo de mala educación 1Japanese Tattoo por Kimbei o Stillfried. / The Getty Center - Wikimedia Commons.

La prohibición

Sin embargo, a pesar de que este tipo de marcas en la piel han sido parte de la cultura japonesa desde el llamado periodo Yaoi (por ejemplo, los ainu —una tribu indígena de Japón— se han tatuado hasta el rostro desde hace siglos); la realidad es que el tatuaje adquirió una connotación negativa cuando Japón comenzó a abrirse hacia Occidente. 

Al considerar a los tatuajes como un signo de retraso, el gobierno los prohibió en 1872 aproximadamente, bajo el argumento de que están asociados con la criminalidad. 

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No pasó mucho tiempo antes de que los irezumi  estuvieran ligados con la yakuza o la mafia japonesa, quienes ocuparon estas marcas como distinción tanto dentro del grupo —pues realizarse el irezumi era un acto doloroso— como hacia el exterior. Tal asociación se perpetuó gracias al cine y otros medios que representaban a los yakuza con enormes tatuajes. Por qué tener tatuajes en Japón es sinónimo de mala educación 2

Un breve descanso de la prohibición

Después de la Segunda Guerra Mundial, durante la ocupación de Japón, la prohibición de los tatuajes se acabó, por lo que para 1948 los tatuajes eran legales, debido a que la influencia occidental permitió que el tatuaje se popularizara, no obstante, el daño ya estaba hecho y el estigma de criminalidad en torno a los tatuajes había llegado para quedarse. 

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El retorno a la criminalidad

A pesar de la popularidad de los tatuajes desde la ocupación en Japón, lo cierto es que el gobierno ha redoblado esfuerzos para controlar este arte al aprobar leyes que requieren que todos los tatuadores tengan licencias médicas, ya que considera que la inyección de tinta mediante una aguja es un procedimiento médico, además de que involucra sangrado y puede provocar graves infecciones. 

Lo anterior obliga a los tatuadores a estudiar medicina antes de siquiera aprender a marcar la piel. Esta cuestión también ha provocado descontento entre los artistas, pues aunque se les exige una licencia médica, no se instauran otros procedimientos que aseguren que cada tatuador esté esterilizando o trabajando de manera responsable, al tiempo que la licencia nunca fue pensada para el tatuaje.


Por qué tener tatuajes en Japón es sinónimo de mala educación 4En la izquierda, Kiyoshi Shimizu de "Save Tattooing in Japan" y Taiki Masuda, tatuador, en Osaka. / CNNLa legislación ha provocado que el número de tatuadores disminuya considerablemente, al tiempo que ha obligado a algunos tatuadores a pagar multas por realizar tatuajes, aunque se traten de procedimientos cosméticos como la micropigmentación de cejas e incluso algunos han sido arrestados. Es por ello que grupos se han unido para pelear por la libertad de expresión, como la ONG Save Tattooing in Japan que aglomera hasta 200 artistas y realiza campañas para difundir su derecho a practicar el arte del tatuaje sin una regulación tan estricta como la nipona. 

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Al margen de los esfuerzos del gobierno japonés, la sociedad misma también ejerce medidas discriminatorias, incluyendo a los turistas. Por ejemplo, la entrada a ciertos templos, hoteles o a los baños termales públicos —onsen— está prohibida si tienes tatuajes. Lo que inició como una medida para prohibir la entrada de los yakuzas ha permanecido a pesar de que cada vez hay más "mafiosos" que evitan tatuarse.

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Tal rechazo también alcanza aspectos laborales, por ejemplo, existen empresas o dependencias gubernamentales que le han prohibido a sus trabajadores tatuarse, e incluso algunas personas han sido despedidas a pesar de que cubran sus tatuajes. A pesar de que ocultar la tinta bajo la ropa parece una solución bastante sencilla para muchos, eso no pone fin a la discriminación, el estigma y la criminalización de los artistas que deciden no sólo llevarlos en su piel, sino tatuar a otras personas.

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