
El escándalo de Watergate es un hito en la historia de Estados Unidos que demuestra una de las grandes fallas del sistema democrático. Corría el año de 1972, Richard Nixon era el presidente de ese momento. A partir del Watergate se le consideró un traidor de la democracia.
¿Cuál fue el escándalo Watergate de 1972?
El escándalo de Watergate se refiere a un allanamiento en la sede del Comité Nacional Demócrata en el complejo de oficinas de Watergate en Washington y la cadena de eventos posterior que condujeron a la renuncia del presidente Richard Nixon.
Todo esto comenzó en la madrugada del 17 de junio de 1972, cuando varios ladrones fueron arrestados en la oficina del Comité Nacional Demócrata, ubicado en el complejo de edificios Watergate en Washington, DC. Los arrestos se realizaron alrededor de las 2.30 de la madrugada después de que el grupo fuera sorprendido interceptando teléfonos y robando documentos, más tarde se reveló que todos estaban relacionados con la campaña de reelección del presidente Nixon.
La verdad tras el escándalo de Watergate
La victoria ante la reelección de Nixon nunca estuvo realmente en duda, ya que el partido demócrata estaba en medio de una guerra civil bastante espectacular. Parecía no haber motivo para tomarse la molestia de entrar en el cuartel general. Sin embargo, Nixon tomó medidas sospechosas que parecían encubrir el crimen. Por su parte Ron Ziegler, el secretario de prensa de la Casa Blanca, describió el incidente como un “robo de tercera categoría”. En agosto de 1972, Nixon pronunció un discurso en el que juró que los empleados de la Casa Blanca no estaban involucrados en el robo, ganándose la confianza del público y asegurándose otro mandato en el cargo.
Sin embargo, unos meses más tarde, los periodistas y las investigaciones del Congreso comenzaron a apuntar directamente a la participación de la Casa Blanca sobre este incidente. Pronto se supo que poco después del robo, Nixon se comprometió a proporcionar cientos de miles de dólares a los ladrones.
Los periodistas del escándalo de Watergate
Los periodistas del The Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein comenzaron a sospechar las intenciones del presidente Nixon, casi al mismo tiempo que se inició una investigación en el Senado. El trabajo de estos periodistas durante el escándalo fue descrito como el mayor esfuerzo informativo de todos los tiempos, según varias instituciones de la prensa en esos años de Estados Unidos.
Consecuencias del escándalo de Watergate
A principios de 1973, algunos ayudantes de Nixon, incluido el abogado de la Casa Blanca John Dean, fueron llamados a declarar ante un gran jurado sobre los crímenes del presidente. Durante sus apariciones en la corte, afirmaron que Nixon grababa en secreto cada conversación que tenía lugar en la Oficina Oval. Los fiscales sabían que la culpabilidad del presidente podía demostrarse con esas cintas, pero Nixon se negó a entregarlas.
Sus abogados argumentaron que el privilegio ejecutivo del presidente le permitía guardar las cintas para sí mismo, pero el juez, el comité del Senado y un fiscal especial independiente llamado Archibald Cox estaban decididos a obtenerlos. Cuando Cox se negó a dar marcha atrás con sus demandas, Nixon ordenó que lo despidieran: varios funcionarios del Departamento de Justicia renunciaron en protesta. Las renuncias masivas tuvieron lugar el 20 de octubre de 1973, y se conoció como la “Masacre del sábado por la noche”. En una noche, Nixon desmanteló el liderazgo de la investigación en su contra.
Renuncia de Nixon y consecuencias de Watergate
Finalmente Richard Nixon renunció el 8 de agosto de 1974 argumentando que era lo mejor para la nación a pesar de no haber sido acusado como culpable en el escándalo de Watergate. Poco después, las cintas revelaron lo que muchos habían llegado a sospechar con cautela. Nixon sabía y había dirigido el encubrimiento desde el principio. Se le escuchó en una cinta discutiéndolo, renunció a su cargo justo antes de un voto formal de juicio político. Cuando Gerald Ford se convirtió en presidente, perdonó a Nixon por todos los crímenes que cometió.
Desde entonces la creencia popular es que Nixon renunció a su cargo para seguir ocultando su responsabilidad en el incidente de Watergate. A partir de este suceso la opinión de la gente cambió acerca de la democracia e hizo que la efectividad de la democracia se volviera dudosa.
En portada: US News
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