La creatividad es un bien muy preciado por el hombre, un impulso necesario para la subsistencia de la especie a nivel biológico y para el desarrollo de la vida. Sin creatividad, habría sido imposible imaginar cuantas cosas ha creado la humanidad: el fuego, los viajes espaciales, algo que nos parece tan cercano como el Internet, nada de eso habría existido. De la misma forma, la creatividad es el instinto que rompe con los momentos aburridos y grises: las vanguardias artísticas del siglo XX, la invención de la cinematografía, las protestas del 68, ninguno de ellos habría sido posible sin las mentes que se atrevieron a crear, a pensar distinto y a dudar sobre todas las cosas antes dichas.
¿Cuáles son los secretos para ser más creativo?

La creatividad está íntimamente relacionada con la capacidad de la mente para crear y relacionar conceptos a un nivel mental que puedan ser llevados a la realidad. Un increíble pensamiento que no se pueda escribir, dibujar, pintar, tocar o externar de alguna forma a la realidad, simplemente es un pensamiento desaprovechado. Aquí es donde interviene la inteligencia. En ocasiones no es fácil aterrizar un concepto, una idea o un sentimiento y consolidarlo en palabras o actos coherentes. La inteligencia es el proceso mediante el cual se pasa de la abstracción a la concreción, resolviendo el problema de los métodos y las formas.
El reto de los 642 dibujos no es un juego ni una carrera para ilustradores o diseñadores. En realidad, está diseñado para todo el mundo. Consiste en tomar 642 objetos, animales, situaciones e incluso sentimientos que son comunes pero que nunca nos detenemos a observar con atención, pero ¿qué tiene esto de especial?

Los dibujos de los niños pequeños, como los de la mayoría de las personas que no tienen estudios en ello, nunca corresponden a la realidad. Si a alguien se le pide dibujar a un perro, lo más probable es que el sketch contenga los elementos más representativos de este animal, pero no mostrará exactamente lo que en la mente concebimos como un perro real. Tendrá cuatro patas bien marcadas una de la otra, una cabeza con dos orejas y un par de ojos, una boca y una nariz, nada detallado. Su cuerpo, con toda seguridad, habrá de tener una forma parecida a un círculo, una representación de la masa corporal que abunda en el animal sin ningún detalle. El pelo, la forma de las patas, las comisuras de su hocico, las posturas dadas por los distintos grupos de músculos y articulaciones tampoco habrán de aparecer en el dibujo.
¿Qué es lo que ocurre mientras realizamos una representación inconsciente y tan alejada de la realidad?

No se trata del genio o el talento para dibujar, ni la habilidad motriz y de movimiento fino para llevar al papel una copia fehaciente de cualquier cosa percibida por los sentidos: se trata de una cuestión de observación.
“Todo lo demás, aquellos elementos que parecen insignificantes pero son parte integral de tal objeto, pierden todo nuestro interés; en pocas palabras, se vuelven invisibles para una idea establecida”.
El mundo está dispuesto de tal forma que la realidad se revela ante nuestros ojos con inusitada complejidad. Formas, texturas, colores, dimensiones, planos, perspectivas y toda clase de efectos visuales despliegan cada aspecto de la materialidad terrenal. Los seres humanos tomamos un concepto general que olvida todos los elementos que consideramos menos importantes. El cerebro, de forma práctica, sólo almacena aquellas características que en esencia diferencian a una cosa de otra sin detenerse a pensar que los detalles forman la otra parte necesaria para que un objeto sea tal. Todo lo demás, aquellos elementos que parecen insignificantes pero son parte integral de tal objeto, pierden todo nuestro interés; en pocas palabras, se vuelven invisibles para una idea establecida.

Lo mismo ocurre con toda la realidad. Las relaciones con las personas que amamos, la forma en que hacemos el trabajo, los paseos por el parque con la mascota: conocemos cada uno de esos conceptos; sin embargo, nos perdemos de todos los detalles al crear una imagen mental que sólo considera sus características más sobresalientes sin pensar en todas las demás.
El reto de los 642 dibujos es, más que un ejercicio de dibujo, un llamado a la observación: a agudizar cada sentido en todos los aspecto de la vida para sustituir aquellos bocetos borrosos por imágenes lúcidas que ayuden a valorar cada una de las cosas, personas y sentimientos importantes que dan sentido a nuestras vidas. El punto es observar los detalles, valorarlos y llevarlos a la práctica. La lista completa está disponible aquí.

Una vez que logres captar esta esencia, no dudes en leer las cosas que tendrás que considerar si te enamoras de una persona creativa. Otra gran opción es hacerte de alguno de estos 28 libros de diseño, fotografía y creatividad para descargar gratis.

