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Los cuatro deseos que rigen nuestro comportamiento y nos perjudican más de lo que creemos

Letras Los cuatro deseos que rigen nuestro comportamiento y nos perjudican más de lo que creemos



El deseo es el motor de nuestra existencia, por lo menos así lo creía el Premio Nobel Bertrand Russell. Según él, nuestra capacidad para hacer algo siempre se veía controlada por nuestros deseos, no por el instinto, la bondad o la naturaleza, sino por algo mucho más azaroso, lo que hace al hombre tan incomprensible. Podemos desear algo con todas nuestras fuerzas y al lograrlo nos damos cuenta que simplemente deseábamos conseguir algo, mas no era lo que traería felicidad o tranquilidad. 

Bertrand Russell, 1951

El deseo no es malo. Si llegáramos a un momento en el que no deseamos nada más, nuestra existencia quedaría resumida en el pasado, ya no estaríamos motivados y nuestra vida sería una contradicción. Está en nosotros siempre buscar más, pero según Russell las siguientes cosas son las que la humanidad más desea y que están acabando con nuestro espíritu y nuestra esencia. 


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Codicia

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"Es una combinación de miedo y deseo por lo necesario". Russell describe así a la codicia, incluso la ejemplifica de forma poco ortodoxa, pues en lugar de comenzar con alguien rico que se consume en su propio bienestar, habla de las personas que salen de situaciones extremas. Él menciona a dos antiguas amigas suyas que después de sobrevivir a la hambruna que azotó Estonia durante muchos años, decidieron no volver a padecer hambre y aunque tuvieran todos los medios para comprar comida, muchas veces optaban por robarla sólo por el deseo de tener más. Después menciona a Rockefeller, uno de los hombres más ricos de la historia: él tuvo una infancia paupérrima que tal vez explica la actitud que tomó hacía lo material en su adultez.

Todos somos codiciosos en cierto aspecto: en lo material, lo sentimental y hasta en lo espiritual. Muchos dicen que la moderación es lo mejor que se puede tener en este caso, pues es obvio que dejar de lado las cosas que se necesitan puede resultar fatal, pero apoderarse de más de lo que se necesita no aporta nada al desarrollo. 


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Vanidad 

mona lisa selfie

Russell dijo que la vanidad es intrínseca en nuestra forma de ser. Es fácil demostrar eso al ver a los niños pequeños, ellos siempre están rogando por atención, por ser vistos y así impresionar a los demás. Es natural para el humano según Russell buscar atención, pero eso no implica que sea algo completamente bueno. La vanidad nos lleva al egoísmo y a desentendernos del otro, a olvidar el sufrimiento y la presión a la que gente externa puede estar sometida. De algo tan superficial como la vanidad, se llega al olvido. Nos autovendamos los ojos y así evitamos encontrarnos con problemas a miles de kilómetros de distancia, deshumanizamos nuestro ser y transformamos nuestra realidad, convirtiéndonos en el centro del universo. 


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Rivalidad

comportamiento humano rihanna

Cercana a la vanidad, la rivalidad nos obliga a buscar hacerle daño a otras personas. Desde que nos enfocamos en hacer algo para perjudicar a alguien, estamos perdiendo parte de lo que somos. Tal vez no todos están destinados a ser grandes seres caritativos, pero negar ayuda por la necesidad de demostrar ser mejores es deshumanizante. Russell dice que el mundo sería mucho mejor si hubiera más codicia que rivalidad, pero que existen muchas personas que preferirían quedarse sin un céntimo con tal de ver a sus enemigos caer más bajo que ellos. 


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Deseo de poder

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Las nuevas generaciones han crecido con distintos refranes que se dirigen al mismo lugar: "Debes ser el jefe, si no lo logras, eres un fracasado". El capitalismo se rige por la libre competencia, pero eso ha llevado al mundo a luchar por intereses personales y al igual que un perro de Pavlov, a salivar siempre que logramos vencer a alguien más. Bertrand Russell cree que éste es el más peligroso de los deseos, pues transforma al mundo y a la sociedad. El poder, así como la codicia, es insaciable y adictivo. Es fácil pensar en políticos que se han embriagado en él y han cometido terribles crímenes a costa de los demás. Según Russell el deseo de poder puede ser reducido, mas no eliminado. Caminatas largas y un retorno a nuestros instintos ayudan a disminuirlo; según él, la actividad física te agota y te nutre al mismo tiempo, por lo que al finalizar no tienes ansias de poder como muchas personas que pasan todo el día sentadas sin hacer mucho. 


La naturaleza humana es complicada. Rousseau dice que el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompe, mientras tanto, Hobbes declara que el hombre es malo por naturaleza. Apolíneos y dionisíacos, apocalípticos e integrados, buenos y malos; somos seres duales e improbables. A pesar de todo eso, está en nosotros decidir lo mejor para nosotros y para la sociedad. Russell dejó en nuestro deseo la condena, pero eso no significa que no podamos usarla a nuestro favor, no para perjudicar a nadie, sino para darle un giro y vivir de manera plena. 


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Fuente: Brain Pickings






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