Flaca, mantente
no a flote sino firme,
pero no como roca,
porque las rocas no sienten.
No te mantengas quieta,
estática, ni dura, ni blanda,
Ni estés por estar.

No te mantengas a flote
como si fueras una hoja sobre un charco,
o como un barco abandonado.
No te abandones.
No naufragues, ni andes con un destino fijo.
No cierres los ojos, no niegues a la noche,
ni te niegues a las estrellas.
Flaca, no te dejes,
mantente persistente
como el corazón del mundo,
que palpita y palpita, sigue,
sigue nadando.

Y si en algún momento,
los brazos se te cansan
y no encuentras fuerza ni debajo del zapato
y llegas con el corazón herido a casa
y ni un peso partido en dos en la billetera
y metes la mano al pecho y nada
y sientes cómo te empiezas a hundir,
gira tu cabeza a la derecha o a la izquierda,
seguramente estaré a tu lado.
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Cuando un amor apasionado termina, hay algo que estalla dentro de nosotros y que nos duele como una herida abierta, pues “este amor me retuerce y hace que me pierda”.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a NoTalent.

