Por: Rodrigo Alberto
@RodrigoAl8

Te sienta bien la costa, como al silencio le sienta bien el instante de carretera cuando uno gira la cabeza, baja la ventana, y el sonido del viento se acopla al final de las canciones… Y todo, por fin, es paisaje.
El golpe del viento sacude la memoria y conforme el camino avanza, lo que sucede, sucede más en la nostalgia.
Todo es playa: la arena que te quedó en los muslos, la palabra que me quitaste, la inquietud de las gaviotas.
Debajo del sol, las palpitaciones se detienen, se expanden, calientan la boca y el vientre; son quemaduras que no queman pero rasgan, y que no rasgan pero advierten.
Qué me adviertes que advino.
Te sienta bien la costa. Como a otras mujeres. Es cierto.
Pero a ti la costa te va como esas canciones que, aunque terminan, marcan el ritmo de los viajes.

