Desde pequeños nos enseñan a actuar, pensar y sentir. Nos limitan la libertad. Temen a nuestras capacidades y deciden que es mejor educarnos para actuar siempre de la misma manera, bajo cualquier situación. Eso es lo que este nuevo poema nos nos plantea, letras compartidas por Antonio Mussó…

Desde pequeño me construyeron cada pilar, cada ladrillo, cada hueco en mí fue tapado.
Desde pequeño me instruyeron el valor de las cosas, de las emociones, de las sonrisas, de las promesas y de las mentiras.
Desde pequeño me han indicado cada uno de los caminos: el de la familia, el de la religión; la cultura, la compasión, la benevolencia y el amor.
Desde pequeño me enseñaron a cómo vestirme y a no juzgar a las personas por su ropa; me enseñaron mi credo y a respetar el ajeno.
Desde pequeño me enseñaron a no juzgar a un sabio por sus palabras, pues muchas de ellas resultaban ser cóncavas; me enseñaron a caminar detrás de alguien, de algunos, y a hacer lo que se me ordenaba.
Desde pequeño me enseñaron las mejores decisiones, las malas y las absurdas, las que valen la pena y las que realmente no importan.
Desde pequeño me enseñaron a no desafiar una palabra, ni a subestimar una amenaza, a perder el valor de mis propias palabras y a respetar a mis mayores.

Desde pequeño me enseñaron que no todas las palabras pueden ser utilizadas, ni que todas deben ser pronunciadas ni escuchadas.
Desde pequeño me enseñaron a ser valiente y a tener miedo, a vencer y a perder, a construir y a destruir, a amar y a dejar.
Desde pequeño me enseñaron a escuchar y a ignorar, a morder y a besar; a pedir perdón y a hacer daño.
Desde pequeño me enseñaron a manejar y a manipular, a dar vida y, ¿por qué no?, a matar, a sanar heridas y a provocarlas.
Desde pequeño me enseñaron el dolor de los golpes y el de las caídas, de la misma manera, a aguantarlos y a levantarme.
Desde pequeño me enseñaron a amar a mi prójimo y a quienes tenía que amar.
Desde pequeño me enseñaron una mentira conveniente, una verdad para ellos, una confusión para mí.
Desde pequeño me enseñaron a correr, a saltar, a jugar, a ser feliz; a sufrir, a romper vidrios, a quemar puentes, a iniciar incendios, a ahogar sueños.
Desde pequeño me enseñaron el mundo que ellos habían hecho para mí.
Desde pequeño me enseñaron a no vivir por mí.

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Un nuevo poema puede convertirse en tu favorito y enmarcar ls situaciones y sueños que han rondado en tu mente., te recomendamos leer 4 poemas que nos muestran que somos presos de la memoria.
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Las fotografías que ilustran el interior del texto pertenecen a Arturo Coellar Celleri; la imagen de portada es de Jared Tyler.

