¿Por qué nos gustan los cuentos de horror?

viernes, 16 de junio de 2017 7:36

|Eduardo Limon



Y así, con el escalofrío recorriendo tu espalda, con la cobija enredada entre tus piernas, los pies muy bien subidos al sofá o a la cama y el lúgubre misterio del silencio, es que descubriste tu adicción a algo que muchos no pueden entender, que ni siquiera se esfuerzan en comprender: tu necesidad de horror. Tu oscura y excitante urgencia por despertar en medio de la madrugada, de sentir que algo –o alguien– te espera detrás de cada puerta y para no conciliar la calma ni en los lugares más frecuentados del mundo.

porque nos gustan los cuentos de terror esqueleto

Para tener claro el porqué de nuestro gusto extremo por el horror, el cual parte y se diferencia del terror –un miedo extremo que no siempre está ligado a las explicaciones irracionales o emociones sobrenaturales del primero–, es menester que prestemos atención a las palabras con que H.P. Lovecraft explicó la pasión hacia el género más extraordinario de todos: «La más vieja y fuerte emoción de la humanidad es el miedo, y el más viejo y fuerte de los miedos es el que se da por lo desconocido». Es decir, si sentimos o percibimos una presencia amenazante para después descubrir que se trataba solamente de un animal, un objeto u otro hombre, todo se habrá quedado en vil terror, el miedo cederá tarde o temprano; sin embargo, y en caso de que el peligro se mantenga oculto o ininteligible para el pensamiento racional, el miedo irracional, ése que se desata con lo que no se ve, tomará el rostro del horror y jamás perecerá.

A esto debemos sumarle el hecho de que al verle en las líneas de un libro, el horror se encuentra a lo lejos, en lo meramente ficcional, pero se interioriza y hace uno con nosotros mismos. Siguiendo a Stephen King, el tan llamado Maestro del Horror, todo converge en ese pequeño pero efectivo sentimiento de ansiedad, que a su vez se transforma en miedo y no necesariamente tiene que provenir del exterior, de un fenómeno físico, sino que nace y se arraiga en nuestro interior. Amamos leer cuentos de horror porque estos liberan algo que ya vive en cada uno de sus lectores: lo que aterroriza y no se puede explicar con la lengua racional.

porque nos gustan los cuentos de terror tumba

En cuanto a esto nos podemos dirigir entonces a las obras de Washington Irving, Honoré de Balzac, Nathaniel Hawthorne y John William Polidori; nuestra adhesión al horror se origina en ese vínculo antiguo y primitivo que tenemos con nuestra poca habilidad para determinar si lo que nos espanta es real o por lo menos coherente con la experiencia de nuestros cinco sentidos. En otras palabras, la filia que hemos desarrollado en torno al horror es de naturaleza psicológica y tiende a las fuerzas primitivas y subterráneas de lo que escapa del pensamiento, a esa energía o movimiento en el mundo que nunca hemos entendido, incluso desde la prehistoria.

porque nos gustan los cuentos de terror sonrisa

Gracias a John y Anna Laetitia Aikin, a partir de su ensayo “Sobre el placer derivado de los Objetos de Terror”, podemos encontrar otro acercamiento. «El aparente deleite con el cual lidiamos sobre objetos de terror puro, donde nuestros sentimientos morales no están envueltos y ninguna otra pasión parece excitarse mas que la del deprimente miedo, es una paradoja del corazón», dice el matrimonio en su texto. Es casi una contradicción que busquemos algo que suele tacharse de desagradable y de poco deleite, mas ¿no es en este encuentro brutal donde se hallan también las claves de nuestra existencia? En otras palabras, los hechos descritos en un cuento de horror siempre están fuera de lo normal, lejos de lo científicamente posible, y es, en apariencia, justo esto lo que nos atrae tanto de sentirnos atemorizados, el reconocer por medio de lo misterioso nuestro ínfimo y limitado estar en el mundo.

porque nos gustan los cuentos de terror muertos vivientes

El origen del género, cerca de los 1700 en tanto literatura pero de incontable edad si consideramos que la tradición oral del miedo (sobrenatural o no) nos antecede por mucho, se relaciona obviamente con ese imperioso requerimiento de sentir un hormigueo en la nuca al saber que podemos no ser las únicas criaturas que gobiernan a la realidad o que infieren en nuestras propias vidas. Por ello mismo que las categorías del cuento clásico se dividan primordialmente en aquellas que transforman la atmósfera humana en un espacio inusual, acercan a la muerte, muestran una versión alterna de lo vivido, mutan a la figura humana y conectan con los dioses o fuerzas paranormales del Universo. En concreto y muy resumidamente, el origen y la afición son inciertos, pero responden a una conciencia de lo experimentado, lo finito, y podemos entender su porqué en tanto acercamiento con lo limitados que somos. Si te interesa poner en práctica o comprobar lo aquí escrito, lee estos 10 libros de terror que seguro no podrás terminar y los 10 libros recomendados por la productora de cine más sangrienta.


*
Fuente

Equipo editorial de Thunder Bay Press (2015). Classic Tales of Horror. Canterbury Classics, San Diego, EUA.




REFERENCIAS:
Eduardo Limon

Eduardo Limon


  COMENTARIOS