De entrada dejaré claro que ni Julio Cortázar ni ningún otro arte deberían estar ensuciándose con palabras que fueron construidas a partir de una semántica tan precaria, hostil y absurda como lo es hipster. Aquella perra negra no puede ni siquiera relacionar a dos personas, mucho menos crear un grupo o una cultura. Lo hipster comenzó a usarse con una ligereza horripilante que carece de pasado, presente o futuro. No hay nada detrás u oculto. Sólo letras vacías.
“La novela ‘Rayuela’, una gran oda al amor, pero también a la duda y la angustia, se convirtió en un compendio de frases tiernas para los lectores no comprometidos”.
Lo tenebroso fue que este vacío ideológico comenzó a utilizarse para designar algo tan superfluo como la moda. Entonces, su único significado, el cual acabo de designar ahora, es la imitación. Para las personas que no rayan sus libros o piensan que la vida está regida por números, diré que los hipsters son los que imitan la nada; la ausencia de gustos y juicios propios. Pero como la ley de la vida es transformarse en lo opuesto, el espacio vacío es llenado por tonterías.

15 frases del Bestiario de Julio Cortázar que sólo un neurótico entenderá
Así, ser hipster es ser igual que el otro tonto. Estar lleno de banalidades y no tener un gramo de espíritu crítico o contrapelo, contrafusil o contratonterias. Por estas razones expuestas, las personas que pertenecen a esta clasificación —porque a ellos sí se les aplican las leyes numéricas— no pueden valorar ningún tipo de arte, mucho menos pertenecer a una corriente. Lo único que pueden hacer es dejarse engañar y ser alguien que en realidad no existe.Julio Cortázar está en el universo opuesto, en la otra realidad que ningún ser vacío podrá alcanzar, incluso soñar, porque él está lleno de vida, conocimiento y crítica a pesar de llevar tantos años muerto. Si el mundo se está poblando por los “no seres”, entonces la humanidad está condenada a la destrucción. Quizá la sensibilidad de Julio le hizo ver el problema muchos años atrás, cuando la opresión causante de la despersonificación tomaba fuerza.En ese entonces, Latinoamérica estaba siendo atacada por las últimas dictaduras militares —ahora el esclavismo se combina con una manipulación de las mentes y corazones— y Julio se unió al grupo de intelectuales que las enfrentaba. Su etapa como militante de la resistencia duró la mayor parte de su vida. Combinó su vida literaria con la política, haciendo actos heroicos tan grandes como sus letras. Hasta en sus últimos años de vida, abatido por la enfermedad y la muerte de Carol Dunlop, su osita, Córtazar se mantuvo solidario con el territorio que lo expulsó y que nunca fue su hogar.
https://www.youtube.com/watch?v=2bwSR-tcSH0
Carta de Julio Cortázar a una fallecida Carol Dunlop.
A pesar del odio, Julio entendió que la guerra no era contra el pueblo, sino contra el ponzoñoso gobierno que hacía más poderosas sus garras, matando a millones de inocentes latinoamericanos. Mientras que Octavio Paz y Carlos Fuentes evadían su responsabilidad como intelectuales, el gran Cronopio le daba la mano al poeta nicaraguense Ernesto Cardenal para resistir la dictadura de Somoza, por poner algún ejemplo.

¿Acaso hay solidaridad, compromiso y responsabilidad en los hipsters? Por supuesto que no, y por estas razones fundamentales es imposible comparar la figura de este enorme escritor con esas personas. Si Cortázar llegó a manos de los lectores equivocados fue por su dominio del lenguaje, del magnifico ritmo de sus palabras que encantan a cualquier persona que se atreva a leer sus textos.
Lo que ocurrió fue que la novela “Rayuela”, una gran oda al amor, pero también a la duda y la angustia, se convirtió en un compendio de frases tiernas para los lectores no comprometidos. Ellos encuentran mágico reproducir una par de ordenadas oraciones que “suenan bonito”. En realidad poco saben del texto, del trasfondo y de la complicidad que implicó escribir aquellas declaraciones de amor.
Se distingue muy fácil a estas personas que sólo le dedican tres minutos al día a la lectura. Es un hecho casi seguro que enaltecen, idolatran o santifican al personaje de la Maga. Incluso hay mujeres que sueñan ser como ella, alzándola en la cima de la perfección. Aquí es donde la ignorancia o el espíritu surrealista se hacen presentes y se echan la soga al cuello sin poner resistencia alguna. El personaje que tanto veneran dejó morir a un bebé por miedo e indecisión; es tan liviana que el viento la arrastra fuera del centro, el lugar más importante para el juego de la Rayuela.

“La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo”.
La Maga se deja llevar por el sueño de falsa estudiante, de amor perfecto y de las tarde inmaculadas de París. Despega sus pies de la tierra para querer alcanzar el cielo y en ese trance se lleva la vida de Rocamadour, la del Club de la Serpiente y la de Horacio. Quien diga que el personaje más romántico de la novela es ella, está totalmente equivocado y ahora mismo puede decir que es un simple hipster que conoce al autor a través de falsos ecos que vienen de la tontera.
Las personas sensatas, comprometidas y amantes de Cortázar sabrán que la mujer que debe de elogiarse es Talita, La única persona en la novela que tiene los pies bien plantados sobre la tierra, en el centro del tablero, ahí donde puede controlar todas las casillas y salir victoriosa de toda incertidumbre y desdicha. Con este sencillo ejemplo se demuestra lo alejado que está Julio de todos los lectores ahora llamados hipsters.
–
La figura de Julio y la de todos los artistas están fuera de calificativos deplorables. Tampoco las personas que genuinamente sienten una cercanía con sus obras deben ser señaladas, porque cuando se aprecia el arte, el espíritu se eleva de forma natural. En lugar de estar pensando en cosas absurdas, podrías conocer el día que Julio Cortázar conoció a Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez y la influencia del jazz en Rayuela.

