Cuando te detienes a respirar y observar alrededor es cuando ocurre la magia; poner en pausa el ruido interno y externo, el caos de la ciudad y de las entrañas… Detenerse para respirar es encontrarnos, permitir que los otros nos encuentren y caminar hacia lo finito de la vida, pero en compañía.
El amor nos llega, nos llama, se impone y nos pone de cabeza para demostrarnos que las vidas se conjugan cuando se está dispuesto a experimentar el presente con otro, con esa persona que despertó lo más bello que yacía en nuestro interior. Las almas se reconocieron un día, de nuevo tal vez, y la historia de amor continúa. A pesar de que, probablemente, termine algún día.

Siento como si hubiera sido en otro tiempo cuando nuestras almas estaban queriéndose.
Como si los caminos que ahora recorren tus dedos se los supieran ya de memoria;
como si mi lengua rozado tu ombligo
ya lo hubiera hecho infinitas veces antes de dormir, en otra época.

Pero es hoy.
En realidad es en el ahora cuando me tomas la mano y sonríes,
cuando me besas tan despacio que mis piernas tiemblan y me hago más fuerte.
Es como si antes, como en el presente, nuestras bocas abiertas,
casi devorando el espíritu del otro entre la agitada respiración,
alimentándonos del CO2 del otro,
hubieran compartido nuestros nombres y cariño,
cualquiera que estos hubieran sido antela.

Y es que siento que a pesar de que es el presente el que vivo a tu lado,
podrías ser del pasado mi amor, así como del porvenir.
**
Decir te amo es una de los momentos más importantes que hay para diversas personas; si quieres hacerlo de una manera original, te recomendamos leer algunos poemas para decirlo de manera única; da click aquí para conocer cuáles son.
**
Las fotografías que ilustran el texto pertenecen a Lina Scheynius; conoce más sobre su trabajo en su página oficial.

