Sobreviví a la caída de Internet: 24 horas en el mundo
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Sobreviví a la caída de Internet: 24 horas en el mundo

Avatar of Giselle Ruiz

Por: Giselle Ruiz

1 de julio, 2016

Letras Sobreviví a la caída de Internet: 24 horas en el mundo
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Por: Giselle Ruiz

1 de julio, 2016


Despierto antes de que retumbe la alarma en mis oídos. Mi mano encuentra el celular y mis dedos se van directamente a los iconos de las redes sociales. Puedo abrirlas todas a la vez, no son ni las 7:00 a.m.

Mi última conexión fue hace 6 horas. Las páginas tardan demasiado en cargar. Pienso que debe ser algún problema de mi conexión a internet. O la lentitud de mi teléfono por todo lo que he descargado últimamente.

No, es algo peor: se ha caído la red.

Comienzo a sentir una especie de opresión en el pecho. Anoche me quedé a mitad de varias conversaciones. Debía enviar unas fotografías, responder algunos mails, en fin, ponerme al día.

Salgo de la cama intentando no hacer caso a la situación. Tal vez es cosa de minutos. De seguro la red será restablecida en poco tiempo.

Entro a la regadera. Salgo. Me visto. Nada. Todo sigue igual.

Subo al coche. Prendo un cigarro. Siento algo de desesperación. No tengo nada qué hacer en los rojos del semáforo.


Sobreviví a la caída de Internet, 24 horas en el mundo

Llego al trabajo. La red sigue muerta.

Café, pan, un poco de conversación en vivo con mis compañeros. Me es extraño ver sus sonrisas.

Elaboro informes. No hay ninguna notificación. Pienso que mis contactos deben estar desconcertados con mi ausencia.

Salgo de la oficina. M despido de todos como hace tiempo no lo hacía.

Voy a comer. Estoy en el límite. Leo un poco, incluso, converso con el mesero.

Voy a casa. Doy vueltas en la cama. Nada de series en internet. Es como sentirse un poco muerta.

Salgo a caminar, a correr, lo que sea que me ayude a respirar. Me detengo en un parque. Observo todo alrededor. A pesar de
que no tenemos conexión, las parejas se toman fotografías. Esperan subirlas en otro momento. Terminan el acto. Deshacen el abrazo y la sonrisa. Se pierden.

Los niños juegan en sus tabletas. Sus abuelos los observan con una mirada llena de nostalgia. No hay plática. No hay interacción. Están lejos estando tan cerca.


Sobreviví a la caída de Internet, 24 horas en el mundo2

Caí en la cuenta de que me encuentro en medio de un síndrome de abstinencia.

Regreso a casa y me cambio el chip. ¿Hace cuánto tiempo que no juego con mi gato? ¿Cuándo fue la última vez que les puse atención a mis padres en la cena? ¿Alguna vez me he ido a la cama sin que lleve el celular en la mano?

La desintoxicación virtual no debería ser un accidente.

La tecnología nos ha rebasado al grado de que el teléfono móvil se ha convertido en una extensión de nuestro sistema nervioso. Una especie de corazón externo.

Deberíamos considerar como una posibilidad real darnos un reseteo virtual de manera constante. Observar la manera en la que nos comportamos con respecto al ciberespacio.

La realidad es que existimos más allá de ese lugar y nuestro valor no depende del otorgado por otros. Al final, una parte de cada uno busca aprobación y puedo asegurar que no la encontraremos con una pantalla de por medio y fuera de nosotros mismos.

Estoy en medio de la oscuridad. Intentando calmar mi respiración. Asimilando que el tiempo se suspende cuando ingresamos de manera inconsciente a una red que se ha encargado de aprisionarnos.

Estoy limpia sin querer.

Experimento una paz desconocida después de 24 horas en el mundo. Pero el reto es mayor que eso.


Sobreviví a la caída de Internet, 24 horas en el mundo


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La tecnología está matando todo tipo de relaciones tradicionales porque nos aleja de los cuerpos y del amor. Quizá por ello, tú también culpes al mundo y al Internet.


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La fotografía que acompaña al texto pertenece a Ashley K.





Referencias: