Fragilidad y fortaleza en la voz de Christina Rosenvinge
Música

Fragilidad y fortaleza en la voz de Christina Rosenvinge

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Por: mediodigital

15 de marzo, 2016

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15 de marzo, 2016


Por: Grecia Monroy @purasturas y Denisse Gotlib @dengotlib



En estos días en los que es fácil pasar mucho tiempo opinando sobre cómo creemos que debería ser el mundo, es tan sencillo como peligroso dejar de hacer lo que realmente queremos por pasar mucho tiempo explicando nuestro derecho a hacerlo. Olvidamos que en ocasiones el gesto de simplemente hacer algo es una declaración de principios. Ésta es la clave para comprender la trayectoria musical de más de 30 años de Christina Rosenvinge.

Christina Rosenvinge

Hace unos días, la cantautora danesa-española estuvo en la capital de nuestro país tras una ausencia de casi seis años y pudimos verla en esplendor en el escenario, y tuvimos la oportunidad de charlar con ella.

Rosenvinge ofreció dos conciertos, uno en el Foro Indie Rocks y otro gratuito en el Centro Cultural España en el marco de un evento en conmemoración del Día de la Mujer. En ambos, el set-list estuvo marcado por las canciones de sus tres últimos discos —"Tu labio superior"," La joven Dolores" y "Lo nuestro"—, muchas de ellas con nuevos arreglos.

El sábado 5 de marzo en el Foro Indie Rocks repleto y con los ánimos ya caldeados por el breve recital con el que Amaro Ferreiro abrió el escenario, Christina Rosenvinge salió a través de las cortinas traseras del escenario cumpliendo la promesa de su cita con el público mexicano. Al mando siempre del micrófono y alternando con su guitarra eléctrica y un teclado, la cantante nos atrapó con su frágil fortaleza que seduce a la vez que impone. Su propuesta escénica y musical es inevitablemente también una propuesta femenina en este mundo del rock en el que lo más usual son las voces y los cuerpos masculinos. El último disco de Rosenvinge, "Lo nuestro" (2015) es una reivindicación perfecta del camino ecléctico que ha seguido su carrera: ha conocido muchos mundos y ha aprendido algo de todos. Este disco cierra la última de las trilogías en las que se ha organizado la obra discográfica de Christina Rosenvinge.

Tanto en el concierto del Indie Rocks como en el del Centro Cultural España pudimos escuchar un estilo mucho más rockero y enérgico que en otros espectáculos en los que se había presentado en un formato acústico y sin banda. Para Christina estar de gira con una banda completa “ha sido una cosa muy buena porque, después del último disco, hice una gira mucho más intimista donde toqué con una especie de trío acústico con chelo y con otro guitarrista. Cuando acabé me di cuenta de que echaba mucho de menos tener una banda de rock otra vez, así que empecé a escribir canciones para sonar furiosa y conseguir subir el nivel de energía en el escenario. Es muy estimulante y muy rejuvenecedor hacer esto”.


Uno de los grandes retos consistió en encontrar a los músicos que la acompañarían en el escenario: “me costó mucho encontrar gente que tuviera las mismas referencias que yo. Al final la clave estaba en buscar gente mucho más joven porque la gente de mi generación es muy conservadora y tiene miedo a experimentar.” La elección que hizo fue excelente, pues los tres jóvenes que la acompañan —Emilio Saiz (guitarra), David T. Ginzo (bajo, teclados) y Juan Diego Gosálvez (batería)— logran  muy buena articulación con ella y un sonido cuidado y explosivo en los nuevos arreglos de algunas canciones.

Al parecer México es un buen lugar para experimentar ya que, como han reiterado muchos otros artistas, Christina también percibe que la gente aquí suele ser más desinhibida: “es más fácil desatarse, no te da vergüenza ponerte emocional, porque la gente lo acompaña. Hay una desinhibición emocional muy liberadora”. Christina también reconoció que el público mexicano es muy exigente y crítico. Esto lo comentó Christina días después del concierto cuando nos reunimos con ella en el Valiant Pub de la Ciudad de México en el cual, unos minutos antes, había presentado el libro semi-biográfico "Christina Rosenvinge, La historia a través de sus letras" (México, 2016). Éste fue realizado por su seguidora mexicana  Aida Flores, quien lo preparó durante los últimos dos años a partir de múltiples entrevistas y notas de prensa logrando un texto que al mismo tiempo  muestra los cambios en la trayectoria de la cantautora y logra mantener una secuencia narrativa coherente que hace su lectura muy amena. El libro de Flores sigue la línea de la “crítica apasionada” que seguidores de otros músicos han hecho, como el trabajo de Maitena Aboitiz sobre Gustavo Cerati ("Gustavo Cerati en primera persona", 2013) o el de Alejandro Parrilla sobre Tori Amos ("Exit 75", 2014).


La presentación fue emotiva e íntima; durante esta charla, Christina señaló que además de lo  interesante que es poder verse a sí misma “reflejada” en sus propias palabras, el trabajo de Aida le parece muy valioso por mostrar cómo va cambiando lo que uno dice de sí mismo en diferentes entrevistas. En ese sentido, la entrevista le parece una especie de género literario que no refleja exclusiva ni nítidamente al entrevistado, sino que es una combinación entre lo que éste dice, la visión del periodista, la intención de los medios que la publican, etc. Por ello, el ejercicio periodístico de Aida es una especie de “meta-entrevista” que permite dar cuenta de lo que va cambiando alrededor de las entrevistas.

Christina Rosenvinge

Al escuchar lo que se dijo en la presentación, así como al hojear el libro, se hace más claro que el lugar común de la transición por la que pasó Christina de ser una artista pop dentro de un circuito de música “comercial” —su etapa de Alex y Christina— a ser una cantautora ubicada más bien en el ámbito “alternativo”, es un poco simplista. Como ella misma señaló, para comprender su trayectoria musical es preciso considerar que abarca también la historia de una mujer a lo largo de 30 años; la experimentación, la contradicción, la simultaneidad, la duda y la certeza han estado presentes en todo momento. De ahí que por ejemplo, su primer banda a los 15 años fuera ya un poco punk y rock -estilo que vemos fuertemente retomado en su último trabajo- y que desde la época de Alex y Christina ya componía letras con la semilla de un feminismo liberador que la acompaña hasta su último disco.


El hecho de ser una mujer cantante no es sólo un tema para las canciones sino también un lugar desde el cual éstas se hacen. Aunque Christina sabe que esto influye y que sería ingenuo pensar lo contrario, también cree que no hay que pasar demasiado rato justificándose: “los prejuicios están ahí y todos los sufrimos, pero creo que no tienes que estar en pie de guerra constantemente contra ellos, porque eso te impide hacer lo que realmente quieres. Si todo el rato estás en una postura feminista muy reivindicativa, siempre te estás peleando y al final no puedes hacer lo que realmente quieres hacer porque estás explicando todo el rato tu derecho a hacerlo. Mi posición es que tienes que imponer sobre lo prejuicios. No hay que entretenerse en discutirlos: directamente hay que apartarlos e imponerse. Al final, la insistencia y el que des por hecho que tienes el derecho a hacerlo y ni siquiera lo reclames es lo que lo hace tuyo”.

Christina Rosenvinge

Además cree y pone en práctica otro punto fundamental para la reivindicación de lo que significa ser mujer: “cuando las mujeres reivindicamos nuestro valor también tenemos que reivindicarnos desde los aspectos más puramente femeninos. Es decir, tener una voz fina, un físico delicado o dominar lenguajes femeninos, como es la costura, no quiere decir que tu espíritu no sea fiero. Creo que no hay que esconder la dulzura; es una parte que te hace más fuerte, no más débil. Hay que exponer también todo esto. Lo que sí creo que hay que buscar es ser genuino.”

La fragilidad y dulzura es algo que encontramos en su modo de cantar, pero también podemos escuchar una constante experimentación vocal en sus discos: “en Cerrado y, sobre todo, en Mi pequeño animal, cantaba mucho con un estilo rock más de escuela. Cuando empecé a escribir en inglés, empecé con lo de la palabra hablada, buscando un tono más intimista; para eso empecé a usar más la voz más susurrada. Ahora ha llegado un punto en el que alterno. La dramatización de la letra es muy importante, pues no sólo es la letra, es cómo la cantas. Tiene que transmitir a ratos fragilidad, a veces ira, a veces fortaleza y, al mismo tiempo, ser musical. Siempre me gusta tener un pie en la palabra hablada que, al fin y al cabo, es más literaria. Se trata de encontrar la manera de cantar y hablar al mismo tiempo y conseguir sonar muy personal, no como músico profesional, sino como una persona que se está rajando, de arriba a abajo. Eso es lo que pretendo y es lo más difícil de todo.”

Christina Rosenvinge

Para Christina la relación entre la música y letra no es siempre de correspondencia. Al respecto nos ilustra con una curiosa y muy explicativa metáfora: “Si estuviéramos hablando de cocina, te diría que cuando juntas ingredientes tienes que buscar extremos. La música o el arte se fabrican de la misma manera. No puedes poner todo en el mismo lado de la balanza porque entonces pierdes el equilibrio. Busco la oscuridad en el sonido de la música porque para mí es una manera de transmitir esa vitalidad telúrica que tiene la tierra. Mis letras son muy líricas, tienen palabras de un lenguaje muy poético; utilizan muchas metáforas, a veces metáforas que hablan de rosas, de la naturaleza, de mariposas… Entonces, quiero mezclar mariposas con muerte y lo que transmite, al final de todo, es pasión; una especie de deseo por la vida”.
El humor es otro de los ingredientes que ella agrega a sus composiciones, el cual además de ser una cuestión de estilo responde a una postura vital: “mi familia es danesa, del norte de Europa y ahí la gente se toma todo más a pecho. Y si hay algo que he aprendido del espíritu de los latinos y que he absorbido es que lo más terrible, lo más trágico de la vida, se puede asimilar gracias al humor. Nunca se debe perder el humor ni el humor respecto a uno mismo. Tienes que ser consciente de que tienes momentos ridículos, de tu debilidad y tienes que tener la capacidad de reírte de ti mismo. Si no la vida es invivible realmente”.


Según nos comentó, aunque aún sin muchos detalles, se encuentra escribiendo los temas de su próximo trabajo el cual tendrá una línea de continuidad con "Lo nuestro", así como con la experiencia de sus últimos directos. Sin duda, la expectativa es grande para los que recién disfrutamos de la fuerza de Christina en el escenario y de la atracción poderosa de sus letras. No resta más que decir que esperamos que la próxima visita de la madrileña a nuestro país guarde la distancia adecuada con nuestros deseos de volver a verla y escucharla.



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