La historia es la siguiente. El fotógrafo Alberto Van Stokkum fue llamado por la revista Rolling Stone para hacer una sesión de fotos a Alex Turner. En entrevista para El País, Van Stokkum contó que sintió un gran nerviosismo ante el llamado, pues es fan del grupo. Disimuló y aceptó la oferta. El medio le advirtió que el joven Turner tenía fama de pedante y que era difícil trabajar con él. Para Alberto, el mal carácter de Alex podría significar una mala fotografía y, sin duda, un error en su carrera.
El gran día llegó. La tranquilidad de un profesional cedieron a un ordinario nerviosismo de fan. No para para menos, pues era el único fotógrafo de todo Madrid que tenía esa oportunidad. Al poco tiempo se encontró con el manager de la banda quien le dijo lo que podía y no podía hacer durante las fotografías. Así comenzó a capturar momentos del soudcheck y de la banda reunida. Cuando tocó el turno de las fotos individuales y en específico la de Turner, Van Stokkum le platicó al vocalista de los Arctic Monkeys lo que tenía pensado.

En palabras del propio Alberto: «Me miró sin muchas ganas y me dijo “ok, hago lo que quieras”. Justo había hecho su cambio de look y la verdad era brutal. Pelo engominado en plan rockabilly y chaqueta de cuero. Le di un cigarro y empecé a hacerle fotos mientras se lo encendía y fumaba. El tío lo hacía que te cagas. De hecho, en ese momento vi el aura, esa aura que solo tienen las súper estrellas. […] le dije “tírame el cigarro cuando yo te diga”. Me miró y me dijo “¡Qué dices, estás loco!”. Yo insistí. Preparé el encuadre y dije 3, 2, 1… ya. En ese momento me iluminó Dios y me concedió la foto que había imaginado».
Alberto capturó el momento exacto cuando Alex le lanza el cigarro directamente a su lente. Este es el resultado:

Cuando el fotógrafo mostró la toma, Alex se maravilló. Van Stokkum siguió intentado más tomas. Algunas de ellas fueron directamente a la revista Rolling Stone (una estuvo en la portada) y otras fueron a su sitio web.

La historia no termina aquí, pues un año después las fotografías de Van Stokkum se habían convertido en una imagen viral. Una de las tomas de Turner fue impresa en una playera, la cual tuvo un éxito rotundo en tiendas online. De pronto, la mercancía con la fotografía del español dio la vuelta al mundo. Se crearon pósters, estampas, fundas de iPhone y sin fin de souvenirs.


Hasta la fecha Alberto no ha podido sacar ganancia del uso de su fotografía. Cuando se enteró de lo ocurrido consultó a algunos abogados para discutir sobre los derechos de autor, pero al volverse un fenómeno viral, era imposible acusar a alguien. La imagen de Turner es posiblemente la más famosa y vista en todo el mundo del rock contemporáneo, pero pocos le atribuyen el crédito a quien la capturó.
Sin duda debemos darle todo el reconocimiento que merece Alberto Van Stokkum.
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Referencia
El País

