El blues, efectivamente es tristeza, con certeza podemos decir que es melancolía, pero no sólo es eso; es revolución, lucha y creación. Éste ha mutado y se ha convertido en la base de toda nuestra música. La batalla que ha significado para nuestros deseos y nuestras sensaciones es un hecho ganado, pero que no para de innovar, que no se detiene; el blues no se deja impresionar y no permite ninguna confianza engañosa en su camino. Desde Robert Johnson y esos lamentos que siguen erizando la piel cuando nos cuenta sobre la segregación racial, hasta Rory Gallagher y el estruendo que significan sus notas, el blues no es una música para un público determinado, es alimento sonoro para el alma de cualquier humano que vive y siente en este mundo.

No hace falta viajar al Delta Missisippi para comprender el blues, como aseguran algunos; es suficiente con cerrar los ojos, dejar de pensar y sólo querer hallar un trecho que permita el libre tránsito de todo lo ocurrido en la historia propia. El blues es un espíritu que busca los hilos móviles de un corazón, de una musculatura dispuesta a abrazar su existencia y de una voz que no provenga de la garganta, sino que sea provocada por una energía legendaria de amar todo lo que nos rodea.

–“King of the Delta Blues” (1961) – Robert JohnsonLa compilación más grandiosa de este cantautor norteamericano; está considerado como el álbum más influyente en la historia del género, ya que marca todos los horizontes alcanzables por la guitarra triste en una conciencia absoluta de que el blues significa espiritualidad total.
https://www.youtube.com/watch?v=Ar6zF3mQ2mg
–
“West Side Soul” (1967) – Magic SamÁlbum debut de una de las voces más poderosas en la historia del blues; esta pieza fundamental para el blues eléctrico es un sensible vestigio de cómo la música proveniente de Chicago también marcaría a nivel mundial la dirección de nuestras miradas.–
“Born Under a Bad Sign” (1967) – Albert KingPoner este disco en una noche de tragos y amistad es escuchar a la modernidad misma. Sus notas son el registro perfecto de oscuridades, iluminaciones y salvaciones en un capítulo musical que lo contiene todo. Sin este álbum, definitivamente Jimi Hendrix no hubiera existido jamás.–
“I Am the Blues” (19709 – Willie DixonSu título lo dice todo. Cualquier verdad es resumida en las palabras que nombran a este compendio de emociones cambiantes y sinceras; la calidad autobiográfica con que Dixon ofrece esta colección de temas es capaz de transportar todas sus anécdotas a la vida propia.–
“Natural Boogie” (1973) – Hound Dog Taylor and The Houserockers
Para una madrugada siniestra y salvaje; gracias a este álbum el boogie es lo que es y hoy podemos decir con franqueza que para encontrar ese chispazo electrizante que en muchas noches se requiere, no hay más que Hound Dog y su compañía.–
“A Man and The Blues” (1968) – Buddy Guy
Una guitarra majestuosa, tres saxofones excitados y un piano poseído por el mismo diablo de la música es lo único que se necesita para que este álbum se quede tatuado en tu memoria y en tu corazón. Elemento clave del blues para viajar por una multiplicidad deliciosa de emociones.–
https://www.youtube.com/watch?v=MfK2KwEmnAs
–
“Fathers and Sons” (1969) – Muddy WatersOtis Spann, Mike Bloomfield, Paul Butterfield y Buddy Miles, acompañando al viejo Muddy, son la mejor prueba de que músicos, hombres con el ímpetu por cambiar el sonido sin importar que fueran negros o blancos, podían sentir la fuerza del blues. Este disco es el producto final de esa experimentación.–
“Moanin’ at the Moonlight” (1959) – Howlin’ WolfSi fuera necesaria una sola palabra para describir este ábum, esa sería “estremecedor”. Con el gran lobo al frente aullando las letras que Dixon creó, retando a las guitarras de Sumlin y erizando nuestra piel en cada nota, es el mejor ejercicio para comprobar que seguimos con vida.–
“Let’s Hide Away and Dance Away” (1961) – Freddy King¿El blues rock cuenta con una génesis específica? Por supuesto; ésa es este álbum que debe escucharse a un volumen lo suficientemente alto como cimbrar nuestras piernas y llevarnos a la euforia total del movimiento.–
“At the Gate of the Horn” (1959) – Memphis Slim34 minutos y nada más. Eso basta para que este disco sea una pieza entrañable y eterna que nos hace viajar por todas las teclas de un piano, descubriendo sueños, lamentos, alegrías, amores, enojos y rincones que no conocíamos de nuestro corazón.https://www.youtube.com/watch?v=1EpkMGepsh0
El blues está hecho para anclar los pies sobre la tierra, para disfrutar lo que venga sin importar los tropiezos o caminos sinuosos que se presenten. Es el inicio de todo lo que conocemos hoy y a él le debemos mucho de la música que conocemos. Para indagar más de este género, quizá te interese esta Breve historia del blues y aprender un poco de W.C. Hardy, el hombre que inventó el blues.

