Si algo es capaz de hacer que cualquiera se derrumbe en llanto, es la música de Adele. Desde que esta británica saltó a la fama luego del lanzamiento de “19”, su primer álbum, la combinación de una letra efectiva con esa voz portentosa ha golpeado nuestra sensibilidad como un mazo. Sin importar lo felices o gozando de la vida que nos encontremos, esas notas viajarán hasta el centro de nuestro pecho y ahí se quedarán hasta que estallemos, tarde o temprano, en lágrimas. Estas son cuatro canciones para sentir que nada vale la pena en el inevitable y siempre doloroso amor:

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4. ‘Don’t You Remember’
Separarse es difícil, pero nunca terminar de hacerlo es peor. ¿Cómo hacer para sacarnos de la cabeza a esa persona cuando ni siquiera queremos hacerlo? Es imposible, pero es la única manera de vivir. De otro modo, las cosas se vuelven grises, aburridas, se llenan de telarañas y se pudren. Pareciera que no hay manera de vivir fuera de esa persona e incluso rogarle para que vuelva parece una buena idea.
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3. ‘Cold Shoulder’
A veces el amor no es equitativo y se va sólo con uno de los dos. Entonces aparece la distancia. La conversación se desgasta, como un árbol que pierde todas sus hojas. A veces las palabras se convierten en cuchillos y nos dejan la piel atravesada y sangrante. Un día nos volvemos invisibles para la persona que amamos y de pronto: nada. Ya no hay vuelta atrás, nada traerá de regreso esos días. Sólo podrán existir en la memoria.
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2. ‘Turning Tables’
Donde se pierde el amor, aparecen los fantasmas. Todas las habitaciones se cubren de una gruesa capa de olvido y nuestros propios cuerpos se debilitan, duelen. Cuando el dolor ya nos tapa los ojos, hacemos lo que sea por ver un segundo de luz. Peleamos contra nosotros mismos batallas que nos es imposible perder, que no podemos permitirnos perder. A veces simplemente es demasiado y hay cosas que debemos hacer.
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1. ‘Chasing Pavements’
¿Debemos seguir, aun cuando todo a nuestro alrededor comienza a oscurecerse? ¿Cómo llegar hasta el sitio donde nos espera la calma? Amar es vivir y vivir es oscurecerse. Amar como caemos y caer por quien amamos. Es permanecer de pie hasta que el suelo cruja, morir apenas en la luz de quien amamos. Seguir el camino con los ojos abiertos, así éste no lleve a ningún lado.
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Llorar sana y la música de Adele es una compañía mágica: basta con que aparezca para que todo mejore, así la letra de sus canciones nos haga sentir lo opuesto al leerlas en silencio. La vida es justo así de compleja y difícil: cambia todo el tiempo. A veces el amor se va y hay que dejarlo marcharse. Si vuelve, pues al menos ya lo conocemos bien; sus mañas, sus silencios, nos serán familiares. Dejemos que entre siempre, todas las veces, y dejemos que nos alivie a su paso.

