Chespirito y su oscuro pasado apoyando regímenes de ultraderecha

No podemos hablar de Chespirito y no mencionar su afiliación política muy clara a favor del poder.

Chespirito fue un fiel seguidor de la derecha latinoamericana.

Chespirito fue un fiel seguidor de la derecha latinoamericana.

Durante décadas, Roberto Gómez Bolaños fue sinónimo de infancia, risas y televisión familiar. Pero detrás del traje del Chavo y el chipote chillón del Chapulín, hubo también un personaje profundamente vinculado al poder. Lejos de ser solo “el genio detrás del humor blanco”, Chespirito fue también una figura política con posturas claras y alianzas estratégicas que lo colocaron en el centro de controversias a lo largo de América Latina.

La relación entre Chespirito y los partidos políticos en México

Aunque muchos lo recuerdan como alguien “apolítico”, Gómez Bolaños nunca fue ajeno a las esferas de poder. De hecho, su carrera se fortaleció en paralelo al control televisivo del PRI.

A pesar de que su personaje más icónico vivía en una vecindad y comía solo una torta de jamón, Roberto Gómez Bolaños nunca se posicionó como un defensor de los sectores populares. Todo lo contrario: fue un aliado visible del PRI, especialmente durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, y no ocultó su simpatía por Gustavo Díaz Ordaz, a quien llegó a llamar “el mejor presidente de México”… ignorando, convenientemente, la masacre del 2 de octubre de 1968.

Más adelante, cuando el PAN llegó al poder, Chespirito participó en spots de campaña para Vicente Fox, mostrando una flexibilidad ideológica que parecía responder más a la cercanía con el poder que a una convicción firme.

Posturas conservadoras que contrastan con sus personajes

Sus personajes podían representar humildad, ingenuidad y ternura, pero sus ideas públicas pintaban otra cosa. En sus últimos años, Gómez Bolaños adoptó posturas públicas contra el aborto, el matrimonio igualitario y el movimiento estudiantil #YoSoy132. Estos posicionamientos lo alejaron aún más del perfil apolítico que alguna vez pareció representar.

Mientras sus personajes seguían transmitiéndose como símbolos de inocencia, él defendía valores profundamente conservadores desde su cuenta de Twitter y en entrevistas.

Su cercanía con regímenes represivos en Latinoamérica

El fenómeno de Chespirito trascendió fronteras… pero también lo hizo su alineación con ciertos gobiernos cuestionables. En plena dictadura de Augusto Pinochet en Chile, Chespirito se presentó con todo su elenco. También realizó giras por Argentina durante el régimen militar de Jorge Rafael Videla, ambos gobiernos marcados por violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

Aunque algunos defensores insisten en que “solo quería entretener”, la imagen de Chespirito divirtiendo a las masas mientras afuera había represión y desapariciones forzadas es, por decir lo menos, perturbadora.

Además, expresó públicamente su respaldo a figuras de derecha como Álvaro Uribe en Colombia y Sebastián Piñera en Chile, al tiempo que criticaba abiertamente a gobiernos de izquierda, como el de Hugo Chávez en Venezuela.

¿Podemos separar al personaje del creador?

No se trata de cancelar a nadie, pero tampoco de idealizar a una figura que supo usar su plataforma para alinear el entretenimiento con intereses políticos. Roberto Gómez Bolaños no fue un simple creador de personajes entrañables: fue un actor político, un influyente cultural y una figura conservadora que nunca se escondió del poder, sino que lo abrazó.

Hoy que su legado se revisita a través de la serie Chespirito: Sin querer queriendo, también es momento de hablar de lo que no se muestra. Porque detrás de la risa, también hubo silencio, alineamiento y decisiones que afectaron cómo se usó —y abusó— del entretenimiento como herramienta política.


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