El mito erótico del cisne que se enamoró de una mujer

Jueves, 12 de noviembre de 2015 8:09

|Fernanda



"Una ráfaga súbita: las magnas alas desplegadas 
sobre la doncella vacilante, los muslos acariciados
por las negras palmas, en el cuello el pico preso;
indefensa y sujeta pecho contra pecho..."
- Leda y el cisne, William Buttler Yeats


Se dice que él era rey de los dioses del Olimpo, se cuenta también que un día no pudo contener su deseo sexual y se posó en forma de cisne entre las piernas de una deslumbrante mujer a quien tomó para protagonizar una erótica escena que no ha podido ser superada por el mundo artístico.

Se trata del mito de “Leda y el cisne” o “La bella Leda” que no habría sucedido de no ser por la astucia de Zeus, el mítico personaje que además de ser el supervisor del Universo y el controlador del cielo y el trueno, era un gran seductor al que poco le importaba serle fiel a su esposa, Hera, y contener su pasión animal, literalmente, cuando veía a una mujer que lo cautivaba.

Cuenta la leyenda que Leda, hija del rey Testio de Etolia y esposa del rey Tindareo de Esparta, se bañaba en un estanque cercano al río Eurotas cuando apareció un cisne de resplandeciente blancura que decía ser perseguido por un águila. Leda lo protegió y el ave se aprovechó de ella haciéndole el amor. El animal era Zeus transformado. De aquel zoofílico episodio se engendraron dos huevos de los cuales nacieron la fatalmente hermosa Helena, cuyo rapto causó la Guerra de Troya, Clitemnestra y los dioscuros (Pólux y Castor).

leda-drieluik

Algunas versiones dicen que sólo Pólux y Helena son inmortales porque que fueron concebidos por Zeus, mientras que Castor y Clitemnestra eran hijos de Tindareo. Otra versión señala a la diosa Némesis, quien había tenido un encuentro sexual con Zeus, como la verdadera madre de Helena. En esa historia, Némesis le entregó el huevo a Leda para que cuidara de él.

No importa cuántas veces sea contada esta leyenda, siempre tendrá una interpretación artística diferente que depende del autor y de la época. La imagen perversamente erótica de un ave envolviendo el cuerpo desnudo de una mujer ha sido retomada infinidad de veces a lo largo de la Historia por escultores, bailarines, cineastas, poetas, fotógrafos y, sobre todo, pintores.


Escultura de Auguste Clésinger

En el Catálogo de mujeres, de Hesíodo, se describe a Leda como “Una Leda de bucles hermosos semejante a resplandores de la luna”, y en un himno homérico es recordada como “la musa de ojos negros”, “la de hermosos tobillos”. Aunque también fue mencionada en la Odisea, en Helena, de Eurípides, en la novela: El rapto del cisne, escrita por Elizabeth Kostova, y algunos poetas como Góngora, Rubén Darío, D.H Lawrance o Yeats, la convirtieron en su inspiración.

El hipnotizante encanto de Leda quedó inmortalizado también en la música. En el dueto "Sui Géneris" Charly García, compositor argentino le da voz a “Un hada, un cisne” para hacerle homenaje a la leyenda. Por otro lado, el cine la inmortalizó en la película 7/64 Leda mit der Schwan, del cineasta vanguardista Kurt Kren.

 De todas aquellas corrientes artísticas que se basaron en el erotismo de Zeus y Leda, la pintura es la que más provecho le ha sacado con el tiempo. Desde el Renacimiento, a manos de Leonardo Da Vinci, hasta el hiperrealismo de Gottfried, en el que el cisne es el Pato Donald.

Pasarán los años y este relato seguirá como el pretexto perfecto para afirmar que la perversión puede llegar a ser hermosa si se le ponen alas. 

A continuación un breve fragmento de las incontables muestras pictóricas que retrata la sensualidad de aquel legendario acto carnal:

Leonardo Da Vinci

Leonardo Da Vinci

Gottfried

Gottfried

Ganymede

Ganymede

Adrián Caicedo

Adrián Caicedo

Paul Cezanne

Paul Cezanne

Alexey Golovin

Alexey Golovin

Cy Twombly

Cy Twombly

Robert Auer

Robert Auer

Tade STYKA

Tade STYKA

Christian Rohlfs

Christian Rohlfs

Harry Weisburg

Harry Weisburg

Wert Müller

Wert Müller

Jerzy Hulewicz

Jerzy Hulewicz

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