Ilustraciones descaradas de la intimidad homosexual

viernes, 23 de junio de 2017 7:07

|Rodrigo Ayala



Cierta ocasión escuché a un hombre gay gritar muy convencido: «¡El que no es homosexual no se divierte!» Todos a su alrededor festejaron su declaración y la fiesta prosiguió con gran ambiente. En efecto, todos se divertían independientemente de que fueran gays, lesbianas o heterosexuales. En ese momento todos estaban unidos por el poder de la música, las risas, la bebida, por el baile erótico que provocaba más de lo que te imaginas y, obviamente, por una sexualidad diferente, pero finalmente sexualidad. A pesar de nuestras diferencias, el sexo se trata de divertirse, de entregarse, de dejar que los demonios más plácidos de nuestra piel se deleiten con el contacto del cuerpo ajeno.

Al ver las ilustraciones que componen esta muestra llena de semen, penes erectos, mucho color y lenguas que succionan los fluidos corporales, nos podemos percatar de que el sexo entre gays es tan divertido como cualquier otro. Dependiendo de tu postura sexual será el resultado que obtengas al compartir una noche con alguien. Si ese encuentro resulta placentero, liberador, fogoso, ardiente y te permite encontrar algo que de otra manera sería imposible, quiere decir que el sexo no sólo fue bueno, sino que será inolvidable.

Cada imagen es el resultado de un sexo lleno de fuertes eyaculaciones, de tempestuosas penetraciones, de caricias lascivas, de succiones frenéticas y de litros y litros de semen y sudor por todos lados. Cada imagen es graciosa pero eróticamente contundente. El colorido de cada escena resulta embriagador, casi como si el asalto sexual retratado se diera en un mundo de maravillas alucinatorias.

 

El buen sexo es como una alucinación capaz de llevarte a mundos imposibles. Cuando ves las estrellas después de una intensa descarga en tu pareja, cuando todo se llena de placer infinito y las paredes de la habitación se tiñen de azul, morado o rosa, sólo quieres morir en ese instante al lado del cuerpo de tus deseos.

Si los penes de esta serie hablaran, contarían maravillas. Se les ve llenos de intensidad, ansiedad, brillo y una alta capacidad de otorgar y recibir placer. Las lenguas son como serpientes que están ávidas de devorar e inyectar una poción letal en su víctima, o bien, de recibir en su boca una descarga que las haga quedar saciadas. Las manos juguetean hasta otorgar un placer infinito para que el líquido seminal se resbale por toda la piel. Los cuerpos se acoplan para iniciar la danza sobre las sábanas un sábado por la noche.

Todo es fiesta, humor, sudor, música y alegría a grados estratosféricos. Sexo del bueno, de aquel que todos deberían tener el derecho a gozar las 24 horas del día. La mirada bien puesta en los ojos de la pareja, la lengua preparada para deslizarse por las curvas de una mujer o un hombre, las manos dispuestas a tocar más allá de lo permitido y la imaginación a punto de transportar al cuerpo a terrenos perversos.

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«¡El que no es homosexual no se divierte!» Un grito de guerra que seguramente aún resuena en los oídos de quien lo declaró. Lo imagino gritando lo mismo frente al espejo cada vez que se prepara para salir de fiesta un viernes o un sábado por la noche. Lo imagino perfecto pensando en ello cada vez que se lleva un pene a la boca y traga el chorro de semen que calienta su lengua.

Consulta la serie completa en la cuenta oficial de Horno, de la cual fueron tomadas las imágenes de este artículo.

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