Ilustraciones sobre la magia y la lujuria de mis curvas

miércoles, 5 de julio de 2017 11:52

|Rodrigo Ayala

Magia y lujuria conforman el mejor sexo; al mismo tiempo forman la mejor historia de amor. Por ello es que las palabras de Remy de Gourmont, periodista y crítico francés, son algunas de las más sabias que se hayan escuchado: «De todas las aberraciones sexuales, la más singular tal vez sea la castidad».

Es verdad, sería una aberración no poder gozar más del enigma del sexo, de un beso apasionado, de una sorpresiva caricia, de una sorprendente declaración romántica en medio del orgasmo. La combinación de amor, sexo, color y pasión forman parte de la vida; pero también de la obra de una joven artista que nos lleva por los caminos tempestuosos y, al mismo tiempo, armónicos de la desenfrenada pasión femenina. Su nombre es Lauralee Benjamin, quien guarda un pequeño secreto bajo la manga para inspirarse...

«El pequeño "secreto" detrás de mi trabajo es que la mayoría de las mujeres son estrellas porno o trabajadoras sexuales. Creo que estas tienen una historia relacionada a sus circunstancias o elecciones sexuales, y éstas son válidas y merecen ser consideradas».

Las mujeres de sus obras se muestran como seres valientes y al mismo tiempo que vulnerables, ellas juegan a ser arriesgadas mientras parecen tímidas. Definir lo que sienten y piensan no es tarea fácil; para Lauralee ilustrarlas es como un juego lleno de lujuria y exploración personal:

«Es tan difícil definir a la mujer, tan difícil como describir al ser humano o cualquier otro grupo. Puedo decir que yo no considero un insulto cuando se piensa que las mujeres son emocionales. Creo que la sociedad lo alienta y lo aprovecha en nosotras y por eso lo vemos más en las mujeres. Esta sensibilidad me permite penetrar en mis más profundas vulnerabilidades y compartirlas sin miedo. Las mujeres son valientes, a menudo no por su propia elección, somos increíblemente fuertes. Quería mostrar esta fuerza en la vulnerabilidad de mi obra de arte».

Un alto componente de erotismo, juegos perversos, lágrimas que denotan dolor y placer, son el coctel afrodisiaco de estas ilustraciones. Sin embargo, la obra de Benjamin también se compone de dosis muy personales:

«Comencé a dibujar y pintar a las mujeres en este estado de placer y dolor porque era lo que yo misma sentía. Estaba en una relación agridulce y era adicta a los sentimientos de estar con esa persona, mientras me obsesionaba por lo doloroso que era estar separado de ellos. Cuando estaba buscando una salida para estas emociones, las mujeres en la pornografía saltaron hacia mí. Especialmente en el porno fetiche, donde hay una mezcla de placer y dolor».

Benjamin traduce toda esa angustia y placer de la vida y el erotismo de manera perfecta, en una serie de ilustraciones que se nutren de diversos estilos: «Creo que hay un elemento del arte pop debido a los colores y la sátira en algunos de ellos. También considero mi trabajo surrealista, porque quiero que haya un elemento de fantasía combinado con un realismo obvio».

Para una artista que explora de manera íntima el deseo carnal y el arte en sus diversas facetas, ¿habrá alguna diferencia entre el placer de crear y el que se experimenta a través del sexo? «¡Para mí, no mucho! Para ambas actividades soy alguien más centrada en el objetivo final que en el viaje (risas). También ambos son muy personales para mí. Prefiero estar sola al crear obras de arte porque se siente como algo íntimo y revelador. Pero sin sexo no habría arte».

Entregarse de lleno al arte es equivalente a entregarse de lleno al amor: significa renunciar a todo por un momento para vivirlo de manera apasionada. Lauralee describe de esta manera su forma de trabajar: «Mi proceso creativo implica sumergirme en cualquier pieza que esté haciendo en este momento. Si estoy en un lugar de profunda soledad, promuevo ese sentimiento (¡por muy poco saludable que pueda ser!) y trato de sacar el mejor arte posible de ello. Pondré música triste, fumaré un gran porro, me aislaré por un día y verteré todo en el papel. Por suerte, una vez que siento que he terminado, no quiero nada más que alejarme de la pieza y el sentimiento, por lo que soy capaz de salir del agujero creativo con el tiempo».

Cultura Colectiva está agradecido con Lauralee Benjamin por la entrevista concedida para la realización de este artículo. Puedes conocer más acerca de ella y su obra en su perfil de Instagram o en su página web. De ambos medios han sido extraídas las imágenes con permiso de la autora.

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