El arte no conoce límites ni barreras más allá de las que nuestra propia creatividad nos impone, el performance es un ejemplo de ello al potenciar la expresión humana a través de los movimientos del cuerpo y la manipulación de objetos comunes, que además son piezas fundamentales de esta disciplina escénica, pues le otorgan el carácter simbólico a las acciones. Transgresión y rebeldía son los ingredientes principales del lenguaje performático en el que cuerpo y vida se funden en metáforas e instantes. El performance ha sido culturalmente castigado por los prejuicios sobre la sangre y el desnudo con carga erótica; sin embargo, existen gran variedad de temas y discursos que se pueden explorar utilizando este medio en el cual los performanceros son, al mismo tiempo, artistas y herramientas de creación. Su naturaleza efímera es un desafío a las artes clásicas, aunque la implementación de nuevos soportes tecnológicos juega con su temporalidad y originalidad, como el videoperformance que emplea los medios audiovisuales para generar y dar sentido a las acciones.

La historia del performance en México es, en realidad, una historia muy reciente, pues es heredero del arte conceptual que concentra el valor de la obra no sólo en los aspectos materiales sino en su contenido y discurso. Maris Bustamante menciona como antecedentes del performance en México a la vanguardia estridentista de la década de 1920, que proponía un arte totalmente nuevo, y las aportaciones del grupo “Los Hartos”, cuya exposición en la galería Antonio Souza en 1961 marcó una pauta para explorar las posibilidades del arte dejando atrás cánones caducos.
Las acciones del chileno Alejandro Jodorowsky y la Generación de los Grupos en la década de los setenta sentaron también las bases para manifestarse contra el arte oficial y dar paso a proyectos multidisciplinarios y colectivos en su mayoría, algunos como “Proceso Pentágono”, “Tepito Arte Acá”, “No-Grupo”, “Poesía Visual” fueron movimientos radicales que legitimaron y promovieron nuevas disciplinas y sobretodo, la experimentación como inspiración y desarrollo para la creatividad como el arte acción. A continuación presentamos 5 acciones imperdibles para conocer la historia del performance en México:Polvo de gallina negraEsta iniciativa surgió en la década de los ochenta portando el estandarte del movimiento feminista, fue integrado por Mónica Mayer, Herminia Dosal y Maris Bustamante , y aunque solamente duró diez años cambió el curso de la historia por ser el primer grupo de esta naturaleza en México. Su obra se centraba en cuestionar el papel de la mujer en la sociedad, así como su representación en el mundo del arte y en los medios de comunicación, en sus piezas permanece constantemente la interrogante de qué significa ser mujer en un contexto culturalmente machista como lo es la sociedad mexicana.

En el performance “Receta para hacerle el mal de ojo a los violadores, o el respeto al derecho del cuerpo ajeno es la paz” presentado en el Hemiciclo a Juárez durante una marcha contra la violación, plasmaron para la posterioridad los ingredientes necesarios para obtener una protección ritual y lograr sobrevivir en un mundo dominado por hombres.Ingredientes:2 docenas de ojos y corazones de mujer que se acepte como tal.20 kg. de rayos y centellas de mujer que se enoja cuando le agreden.1 tonelada de músculos de acero de mujer que exige respeto a su cuerpo.3 lenguas de mujer que no se somete aún cuando fue violada.1 sobre de grenetina de mujer, sabor espinaca, que comprende y apoya a una mujer que fue violada.30 grs. de polvo de voces que desmitifiquen la violación.7 gotas de hombres que apoyen la lucha contra la violación.1 pizca de legisladores interesados en los cambios sociales que demandamos las mujeres.Unas cuantas cucharadas de familias y escuelas que no promueven los roles tradicionales.3 docenas de mensajes de comunicadores responsables que dejen de producir imágenes que promueven la violación.3 pelos de superfeminista.2 colmillos de militante de partido de oposición.½ oreja de espontáneo y curioso.Siguiendo cuidadosamente las instrucciones sobre el modo de preparación lograremos tener como resultado final nuestra explosiva mezcla con la cual Ud. podrá sorprender a los violadores que habitan su misma casa o la de la vecina, los tímidos y los agresivos, los pasivos y los activos, y los que la acechan en el trabajo o en el camión y finalmente a los que se esconden en la noche que hoy venimos a tomar.

Tiempo después, el grupo se separó pero la ideología feminista nunca abandonó la obra de cada una de las artistas que cambiaron la manera en la que el arte mexicano percibió a la mujer.
Congelada de uva
Rocío Boliver, mejor conocida como la “congelada de uva” después de masturbarse con una congelada de ese sabor, es conocida por sus acciones agresivas y radicales. Cada una de sus acciones logra desatar la polémica a su alrededor, como su inolvidable acción en la que defecó en la plancha del Zócalo sobre una propaganda de EPN. Odiada por muchos, su arte acción exhibe la intimidad humana sin tapujos ni censura, siempre cuestionando el papel y la carga moral que la sociedad le ha impuesto al cuerpo.

En la acción ” Sonata para pepáfono y voz, opus 140″ la artista interpreta una pieza musical utilizando un instrumento que se toca con la vagina: el pepáfono. Fue un acto de reflexión en torno a los límites dela hipocresía social y la represión a la mujer, además de cuestionar las barreras entre el arte y las expresiones de la cultura popular como la pornografía.
https://www.youtube.com/watch?v=PsLWQLgfbsg
Melquíades HerreraFue pionero del arte acción, que mediante el humor y la cultura popular exaltaba el poder de los medios masivos de comunicación y la estética que habita las calles y mercados de la Ciudad de México. Su obra performática jugó con el lenguaje para evidenciar los absurdos cotidianos que tienen gran valor cultural y en ocasiones incluso plástico, como en el performance: “Venta de peines” en el que con su toque cómico característico adaptó una práctica común y característica de los vendedores que sólo podemos encontrar en un país tan multicultural y surreal como nuestro México.
SEMEFOEn una visión más oscura y obscena, este colectivo de los 90, fundado por Teresa Margolles, Carlos López, Juan Luis García y Arturo Angulo, centró su discurso performático en visibilizar la muerte y la violencia, sobretodo cuando ésta última se vuelve un espectáculo mediático en el que la moral es difusa y el morbo más fuerte que la empatía. Sus acciones generaban un ambiente de agresividad para quien compartía el espacio donde se expresaban, SEMEFO se convirtió en la voz que los discursos oficiales no podían callar, en ese Servicio Médico Forense que limpió durante muchos años el cadáver putrefacto de la sociedad mexicana.
María Eugenia Chellet
Es apodada en el medio como “La Diva del performance” por proyectar la historia de la construcción del ideal femenino en los discursos de la historia del arte. En 2013, durante la inauguración de la muestra retrospectiva “Bonita hasta la muerte” en el Ex Teresa Arte Actual, presentó el performance “Ellas” con la presencia de 12 mujeres que representaron 12 estereotipos, e interactuaron con 12 sillas que reflejaban la personalidad de cada una mientras portaban máscaras con el rostro de la artista. Para ella, el autorretrato es una forma de entender cómo se vive al ser mujer en una realidad determinada por imposiciones de género que se difunden masivamente en los medios, el espectáculo y el arte. Su performance mantiene un toque teatral al representarse a ella misma desde una visión distinta, pues se convierte por instantes en la Monalisa, la enfermera, la femme fatal, o la prostituta.

Pancho LópezEs un artista y promotor del performance, que explora la sensibilidad humana y la vida cotidiana desde el plano del arte acción. Es reconocido principalmente por la pieza “Picnic formal” que realizó en varias ciudades del mundo, al usar el espacio público como un elegante restaurante y comer con todo lujo ante la mirada absorta de los transeúntes. Otra de sus obras es el performance “Tu + Yo” que consistió en trasladar sal con las manos de un recipiente a otro, evidenciando ante los espectadores el proceso de desgaste y pérdida inevitable en cualquier relación humana, una transformación irreversible y a veces tan imperceptible como un grano de sal en el suelo, y sin embargo imposible de deshacer para volver a ser quienes fuimos antes de encontrarnos con esa otra persona que lo cambió todo.


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