Arnold Böcklin es un suizo alemán nacido en 1827 en Basilea (Basel), quien murió en San Domenico di Fiesole cerca de Florencia en 1901. Fue un diseñador, pintor y escultor del simbolismo.
Mientras aparecían distintas vanguardias en arte, particularmente en pintura, surgió el Simbolismo en la segunda mitad del siglo XIX como oposición al Naturalismo.
El Simbolismo es no solamente un movimiento pictórico sino también un movimiento literario, importante en este momento en Francia y Bélgica. Todo eso permitió un gran desarrollo del simbolismo, el significado que le damos al abstracto. Es un movimiento que sigue el Romanticismo, lo mismo influenciado por el Barroco.
El bosque sagrado

Día de verano

La primavera
Entonces, la Naturaleza vinculada al ser humano, vuelve lo grande, lo que controla y define sus cultos, sus culturas y su vida. En efecto, se aprecia en algunas obras lo sagrado que ésta es para el Hombre. Se observa su fuerza y grandeza que es sólo entendible por el ser humano a partir de lo que él siente por medio de sus sentidos como el agua, la yerba, los árboles, el viento, el cielo… Aquel interpreta lo misterioso que es la naturaleza, la contempla, disfruta de ella y la ama; le ofrece la existencia y lo existente.

Tritón

Juego de náyades

Tritón y una nereida

En el juego de las olas
Es durante el Barroco que en el preromanticismo, el romanticismo inglés y alemán se retoman temas mitológicos. Böcklin hizo algunas obras sobre el mar como la del dios Tritón, las nereidas, dioses secundarios y otros seres que están bajo la potestad del mar. En la que éstos quedan apacibles aunque el mar parece estar furioso. Hay una armonía soñada entre ambos; naturaleza y seres reales y mitológicos. Sirven el propósito que dijo el artista del Romanticismo social Victor Hugo en Las contemplaciones: “¡Ved almas en las cosas!”

