La fachada del monumental edificio que fue sede de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas a principios del siglo XX, ubicado la plaza en la que se encuentra la Estatua Ecuestre de Carlos IV, realizada por Manuel Tolsá y que conocemos como “El caballito”, diseñado por el italiano Silvio Contri, fue inspirado en los palacios renacentistas de Florencia, actualmente, es sede del Museo Nacional de Arte (Munal). Cuando Contri pensó en su diseño, tomó en cuenta que tendría una oficina de telégrafos y decidió que el ingreso al vestíbulo sería desde el nivel de calle, ya que ello permitiría a los mensajeros llegar con todo y sus bicicletas hasta el Patio de los Leones.

En el vestíbulo destaca su enorme escalera de honor que cuenta con dos rampas, que van hacia los dos niveles superiores, cuyo inicio hacia los peldaños custodian dos leones de bronce dorado. Algunos de los elementos importantes en su diseño fueron la altura y la extensión de la huella que marcaban el tipo de paso que tendrían las personas al subirlas. También la ubicación y extensión de los descansos y, por supuesto, la iluminación del cubo. El ascenso está segmentado en dos tramos que cuentan con dos pares de columnas para hacer suave la transición entre los niveles.


Ornamentada con luminarias en forma de cornucopias, con un barandal de bronce en forma de zarcillos de acanto o cualquier otro elemento que refiere a la naturaleza, la escalera es uno de los sitios más bellos de este lugar. Su cilindro sobresale en el patio y desde el interior permite distintas vistas, no solo al Patio de los Leones, sino también a los propios descansos y al plafond que nos permite ver, en su alegoría a La Paz, el cielo infinito.

Otro de los lugares es la Sala de Espera, en este lugar aguardaban los invitados hasta que se les permitía la entrada ya fuera a alguna ceremonia oficial o bien a una audiencia. En algunas ocasiones, cuando había algún evento en la Sala de Recepciones, la Sala de Espera servía para ampliarla. Actualmente, aún se pueden admirar los muebles que desde entonces adornan la sala, diseñados especialmente por la casa Coppedê, y que van desde mesas con bases talladas hasta enormes lunas en madera tallada, para lograr el efecto óptico de hacer parecer el lugar de mayor tamaño.
En el Salón de Recepciones actualmente se realizan conciertos de música de cámara, servía para recibir a los más importantes invitados en las ceremonias protocolarias; este salón es icónico debido a su importancia arquitectónica y belleza. Tiene cinco alegorías sobre las puertas, representan el trabajo, con un hombre que sostiene espigas de trigo y un mazo, símbolos de la agricultura y la industria. El arte, representada por una mujer acompañada de dos muchachos identificados como la Escultura y la Pintura. La libertad, custodiada por la Historia y la Ciencia. En todos los casos podemos apreciar elementos que nos remiten a la antigüedad. Cuenta también con pilastras que simulan sostener un friso formado con festones, coronas, conchas, máscaras y amorcillos.
Además, cuenta con un lujoso plafond de madera enviado desde Europa en el que podemos observar un horizonte con un enorme puente sostenido por cables de acero, un faro, un muelle, grúas, palacios en construcción y hasta una columna coronada por una victoria alada; además de algunas representaciones de la Riqueza, la Justicia, la Fuerza y la Sabiduría, todo ello de alguna manera representaba lo que sucedía en algunas partes de México, como Veracruz y la capital.


En la planta baja podemos encontrar el Salón del Telégrafo, un espacio rectangular dividido con ocho columnas que logran cuatro áreas: vestíbulo, sala de escritura, mostrador y taquillas, cuenta con grandes ventanas, sus paredes se encuentran cubiertas de mármol rosado y ocre que contrastan con el suelo; tiene además un plafond con imágenes de América con su penacho y recibiendo un télex enviado por Europa, se logra apreciar algunos cables de telégrafo, símbolo del progreso de la época; en el centro una mujer en un trono hace referencia a la Ingeniería o a la Edilicia, pues apoya un compás sobre una esfera que seguramente es el mundo cuyo horizonte está plagado de torres metálicas para antenas, postes y cables.
Por supuesto, el MUNAL cuenta con una biblioteca en la que se puede apreciar la delicada ornamentación original, así como el mobiliario. Pueden consultarse los diversos catálogos y publicaciones que se encuentran en su acervo.
Diversas son las exposiciones que el MUNAL monta para que todos podamos apreciar las distintas manifestaciones artísticas, así que no se pierdan la oportunidad ver alguna exposición y, de paso, darse una vuelta por los lujosos salones de este maravilloso edificio.
Fotos de: Israel Hernández – @dockmur
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