
¡Lo que hay que ver! Recientemente nos quedamos he-la-das con la noticia de que el mundo del arte está revolucionando a niveles extremos y en Nueva Yorkss se está creando arte invisible. Sí, así como lo leíste, son obras que ¡no se ven!
Como si fuera el cuento de Hans Christian Andersen, en donde unos hombres deciden estafar a un rey y hacerle creer que crearon un traje visible para los inteligentes, así en el Museo del Arte Invisible en donde las obras pretenden que los cultísimos se imaginen cómo es con tan sólo leer la descripción del artista.
La verdad, la verdad, la meeera verdad no sabemos si esto es una mala broma, si es un performance, un experimento o si va en serio, pero mientras sabemos si son peras o son manzanas, ya hay obras “invisibles” que ya se están subastando hasta en 15 mil euros, aproximadamente 360 mil pesos ¡Salieron vivos estos artistas consheptuales!
Obras invisibles famosas
La obra subastada por esa módica cantidad es de Salvatore Garau, quien decidió sumarse a este proyecto con una pieza para despertar la imaginación llamada “Io Sono” una escultura intangible que fue vendida por la casa de arte Art-Rite.
También la actriz y productora norteamericana, Aimée Davidson, pagó US$ 10,000 dólares por una imagen que nunca podrá ver. La pintura se llama ”Fresh Air” y su autor es el actor James Franco, quien está tratando de llevar el arte conceptual a otro nivel tan elevado que nunca lo podremos conocer.

Aimée Davidson recibió una tarjeta al comprar su obra que decía: «El aire que estás comprando es como un tanque con una cantidad ilimitada de oxígeno. Donde quiera que estés siempre podrás respirar el aire más delicioso y puro que la tierra puede producir. Cada respiro te da una paz infinita y salud. Puedes llevar esta obra de arte siempre contigo porque así donde quiera que estés podrás imaginarte respirando el aire más limpio de la cima de las montañas, campos o del océano.
«La creación de un arte no visible es sin duda un juego de ideas entre artista y espectador. Seducción para el primero por su capacidad de convencimiento y reconocimiento social, y reto para el espectador que debe abrirse a la idea de lo no material como posibilidad de la existencia», indicó Rafael Díaz Casas, historiador de arte.

