La diversidad cultural que hay en México se refleja en el legado artístico que han dejado diversos pintores, escultores, músicos, escritores, etc. Esta diversidad se nota más cuando en la vida de algún artística, hay una combinación de culturas en su educación y desarrollo. Es el caso del pintor Carlos Nakatani, quien siempre estuvo influenciado por su ascendencia japonesa que no sólo era por parentesco sino por la educación en su hogar.
Quién fue Carlos Nakatani
Además de pintor, Carlos Nakatani fue escultor, cineasta y escritor aunque es más recordado por su obra pictórica ya que fue a lo que más tiempo dedicó. Nació en la Ciudad de México en 1934 y creció en el Barrio de La Merced, donde también trabajaban sus padres. Su madre era mexicana y su padre fue un inmigrante japonés que siempre inculcó en sus hijos la educación nipona.
Foto: La Jornada
PUEDES LEER: Frases de Luis Nishizawa para entender su arte
Cuando tenía 20 años comenzó su carrera artística pero en el cine pues dirigió La Mujer Ajena (que se presentó en el festival de cine de Evian, Francia), La Excursión y Próxima Luna, largometrajes. También dirigió un cortometraje titulado Yoshio y documentales acerca de los descubrimientos arqueológicos de Chichen Itzá y Bonampak. Realizó estudios de fotografía de cine y dirección escénica y fue asistente de dirección de Seki Sano. También escribió dos novelas: Papá extranjero, en la que relata su relación con su padre y otra acerca de Mozart, donde también incluyó poemas.
En el área de las artes plásticas, Nakatani fue alumno en la Academia de San Carlos donde cursó el taller de Francisco Moreno Capdevila. Poco a poco fue perfilando en su estilo una combinación de lo colorido de la mexicano con la delicadeza estética de lo japonés, enmarcado en la corriente abstracta. Es uno de los representantes de la Generación de La Ruptura y sus obras están en diversas colecciones y museos alrededor del mundo, en ciudades como Nueva York, París, Brasilia, Santiago, Londres, Sidney y Tokio.
Detalle de una “tinta”/ muestra Revisión 2013 de Fundación Sebastián
TE PUEDE INTERESAR: Dr. Atl: El indigente que enseñó a los mejores pintores mexicanos
Expusó su obra, de forma individual y colectiva, en diversos países alrededor del mundo así como en México. Fue miembro del Salón de la Plástica Mexicana y obtuvo diversos premios entre los que se encuentran el del Salón Nacional de Grabado de la Plástica Mexicana (1976), el Premio Salvatore Rosa (en grabado y acuarelas) y el premio L’Arengario en Roma.
Se casó con Mercedes Martínez y tuvo dos hijas, Mayra y Karla. Murió el dos de febrero de 2004 luego de sufrir un infarto y padecer algunos días. Cuando falleció, se encontraba haciendo una serie de ochenta pinturas que serían exhibidas en el Museo José Luis Cuevas de la Ciudad de México; de esas ochenta, sólo terminó 16 y fueron exhibidas en uno de sus homenajes póstumos.
Obra de Carlos Nakatani
Algunas obras de Nakatani que estuvieron en la muestra Revisión 2013 de Fundación Sebastián
Tango (1974)/Imagen: Mixografía
Detalle de pintura presentada en la muestra Revisión 2013 de Fundación Sebastián
Pájaro Mecánico/ Colección del Museo de la Solidaridad Salvador Allende
Gladiador/ Colección del Museo de la Solidaridad Salvador Allende
Job/ Colección del Museo de la Solidaridad Salvador Allende
Niña / Colección del Museo de la Solidaridad Salvador Allende
Mosquito
/ Colección del Museo de la Solidaridad Salvador Allende
Dato curioso: el padre de Carlos Nakatani creó los famosos cacahuates japoneses que son muy populares en México. Fundó la compañía Nipon que comercializó los cacahuates Nishikawa, originalmente vendidos en el mercado de La Merced y que hasta la fecha son una botana muy popular.
Más de Cultura Colectiva:
Luis Nishizawa, el pintor mexicano que logró fusionar la cultura japonesa y mexicana