“Cuando decimos que las vidas de los negros importan, queremos ampliar la conversación que rodea a la violencia del Estado para incluir todas las formas en que la gente negra es dejada en una situación indefensa. Hablamos de la forma en que son privados de sus derechos humanos básicos y su dignidad”.
Todos, o por lo menos la mayoría, crecimos de la mano de un personaje animado. Caricaturas como las de Dr. Seuss, Tom y Jerry, Mickey Mouse o la Cenicienta, fueron cómplices de nuestro primer día de escuela, nuestra peor gripa e incluso a algunos los acompañaron en sus primeros pasos.
Los largomentrajes animados que hoy vemos en las pantallas, resultan ingenuos y delicados. Películas como Frozen, Grandes Héroes o incluso Intensamente hacen que Disney y otros cuantos nos deleiten con sus personajes; logrando así que la mayoría de la audiencia ignore la mancha negra en el expediente de estos genios.

A principios del siglo XX, Disney, junto con Van Beuren studios y el famoso Dr. Seuss dieron vida a los grandes clásicos. La discriminación en la época estaba a flor de piel y, como en cualquier forma de arte, los autores de las caricaturas no se contuvieron al plasmar los prejuicios étnicos de los que la sociedad se nutría en ese entonces.
Con estereotipos muy poco aduladores sobre judíos en Los Tres Cerditos (1933), además de falsas y horripilantes representaciones del continente africano en La aventura salvaje de Mickey (1932) o Cannibal Capers (1930), este estudio reafirmaban la idea equivocada de superioridad en la raza blanca y daban pie al racismo.
Aquellos perfiles basados en falacias y llenos de exageraciones llegaron al extremo de que Amazon Prime y iTunes acompañaran la sinopsis de Tom y Jerry con una señal de advertencia que dice: “Los cortometrajes de Tom y Jerry pueden presentar prejuicios étnicos y raciales que fueron una vez comunes en la sociedad estadounidense. Estas representaciones eran erradas y están erradas hoy”.
Si en este momento te preguntas si alguna vez has visto alguna caricatura realmente racista de Dr. Seuss, te presento esta imagen titulada “Cross-Section of The World’s Most Prosperous Department Store” que puede ser traducida como: Secciones de la tienda departamental más popular en el mundo.

En la ilustración, el autor exhibe distintos departamentos en los que las personas con dinero pueden comprar herramientas innecesarias. El último departamento vende personas de color.
Otro ejemplo es el clásico navideño de Disney: Santa’s Workshop o El taller de Santa. Esta corta escena muestra al gigante de la navidad preparando los juguetes para los niños. Su deber es asegurarse que todos funcionen y para esto podríamos decir que debe “entrenarlos”. Una muñeca de tez blanca, bien peinada y con una dulce voz se encuentra ante algo nuevo; en cambio, la siguiente muñeca, negra, al aparecer sabe exactamente qué hacer, como si ya desde fábrica estuviera “destinada”.
Si bien el contexto de la época es importante, no podemos ignorar la cantidad de juicios y estereotipos ruines que durante un buen periodo reinaron la televisión. ¿Realmente habrán afectado la mente de pequeños y grandes? Nunca lo sabremos con exactitud, pero lo cierto es que todo aquello que vemos, escuchamos o leemos tiene un efecto en nuestro pensamiento.
Con o sin racismo hay genios detrás de estas animaciones. Talentos que tienen su lado oscuro pero no por eso sus obras dejan de ser brillantes, si no nos crees te invitamos a ver el secreto del éxito de las películas de Disney.

