Erotismo, sensualidad y libertad en 34 ilustraciones

Erotismo

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La condición femenina es la unión de lo frágil con lo fuerte, la contradicción con la fuerza de calcular finamente nuestros movimientos, la indecisión y la seguridad. Nos hemos acostumbrado a ser nuestras dueñas, a recuperarnos del sufrimiento cada vez que alguien nos dice: “me detienes”, “quiero tiempo” o “ya no te amo”.

Nos duele hasta el estómago, como una patada malintencionada en nuestras zonas íntimas, pero después de un tiempo ya no nos verán sufrir, no conocerán una lágrima más después de la catarsis emocional que seguramente tuvimos.

Sentir que nos pesa el día y después creernos tan bellas como para usar un liguero y medias, nada más. Ser parte de la contradicción infinita de ser mujer, de no saber qué queremos ni cómo lo queremos. Nos gustaría ser otras, ser hombres y no preocuparnos por las miradas inoportunas en nuestros senos o nalgas, pero al mismo tiempo amamos nuestro cuerpo.

Un rostro, brazos, senos, piernas, cintura, abdomen y vagina que nos hacen orgullosas, listas para salir y enfrentar el mundo, listas para ser testigos de la desnudez que compartimos con pocos. En la intimidad se convierten en nuestra arma mortal. No somos víctimas de ningún tipo de represión. Nos gusta esa historia interminable de desnudarnos y mientras lo hacemos, tocarnos con cuidado pero con fuerza.

Somos descaradas y nos gusta serlo. Estamos listas para los ataques más severos pero no los enfrentamos bestialmente, tampoco de manera tranquila. Calculamos, esperamos y atacamos hasta mostrarle a nuestro rival la obra final de nuestra venganza, de la lenta muerte que seguramente sufrirá.

Los hombres han dejado de importar, nos hemos convertido en un mundo femenino. ¿Quién puede darnos más placer que un cuerpo que entiende realmente nuestro sentir? Somos las mujeres que necesitamos de más mujeres para disfrutar con plenitud. Sabemos con exactitud casi matemática qué tocar, cómo y cuál es el ritmo perfecto para hacerlo, para provocar un orgasmo y que nuestra pareja se moje como lo imaginamos.

“Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres”, como diría Coco Chanel.


Sin secretos, tabúes, restricciones ni prohibiciones. Hemos aprendido a disfrutar nuestro sexo, nuestras fortalezas y sueños. Somos cínicas. Estamos listas para enfrentar la vida con los sentimientos a flor de piel y la cabeza centrada. Sí, lo sabemos, en ocasiones nos dejamos llevar por la pasión y no vemos cómo es realmente el mundo. ¿Acaso esa es nuestra debilidad? Muy probablemente lo es, pero somos el desastre más bonito del que se tenga memoria. Las mujeres fuertes que nos enfrentamos a los obstáculos de cada día y que no tememos hacerlo a pesar de las heridas.

¿Qué queremos? Ser felices y sentirnos plenas. Sin ataduras, sin límites ni rencores. No somos difíciles, pero a veces nos encontramos ante el obstáculo que significa conformarnos con algo que no queremos ni ahora ni en otro momento.

Ser libres… sin duda queremos ser libres y disfrutar del mundo. Ser amadas y amar como si de eso dependiera nuestra existencia. Conocer todo y descubrir nuestros límites. Llorar… llorar interminablemente hasta que amanezca y después de eso reponernos con el coraje que nos caracteriza y la decisión de renovarnos constantemente.

La ilustradora Kaethe Butcher comprendió nuestros anhelos y el complicado mundo femenino para mostrarnos que la vida puede ser siempre mejor y más descarada. Esta ilustradora alemana nació en 1990 y nos recuerda al arte que nació a principios del siglo XIX. Líneas delgadas que se posicionan de manera exquisita en el lugar indicado. Obras que nos hacen pensar en Egon Schiele y sus pinturas eróticas combinadas con una nueva visión del mundo, una visión más poderosa.

 





Sí, somos mujeres, el ya no llamado sexo débil. Carismático y siempre descarado. Ya no nos incomodan las frases machistas ni los toqueteos incómodos porque tenemos la fuerza para defendernos.

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