
«Yo decido cómo, cuándo, con quién, dónde y para qué me desnudo».
“Eres una puta”, escuché involuntariamente mientras el timbre del metro indicaba “permitir el libre cierre de puertas”. Dos jóvenes entraban al vagón de mujeres de manera apresurada. Estaban tan absortas en su conversación que apenas se percataron de estar hablando a decibeles tan altos, pero todas las pasajeras estábamos al tanto del asunto. “¿No te has dado cuenta de que ahora todo el mundo piensa que eres una zorra?”, dijo una.
Fue imposible no ver la mirada de la joven reprendida. No se trataba de un rostro triste ni avergonzado, sino más bien de uno molesto e indignado “¡Y a ti qué!”, respondió. “A ti porque te gusta estar de mosquita muerta y hacerte la decente, ese es tu problema, no el mío. ¡Todos creen que eres una santurrona!”
Las miradas de todas, inevitablemente, giraron hacia ambas. Ruborizadas, todas intentaban disimular el interés que esa plática de chicas, aparentemente universitarias, provocó. En secreto todas estaban opinando algo, todas juzgaban. ¿Cuál de las dos adolescentes tenía la razón?

¿Puede una mujer cuestionar el uso —o desuso— del cuerpo de otra?, ¿puede, legítimamente, llamarla “puta” o “mojigata” por las decisiones que ejerza sobre su sexualidad? No.
Si bien hay una creencia errónea y nociva que se esfuerza en enraizar la idea de que las mujeres se destruyen unas a otras y no pueden ser amigas, también es cierto que a veces suelen ser verdugos más despiadados del comportamiento sexual de otras mujeres.
Sin embargo, no siempre es así. De manera más común de lo que pensamos, nos percatamos de que somos el reflejo una de la otra. Comprendemos que nuestros estados emocionales son sólo una muestra que se replica en todo el universo femenino; somos fuertes, somos frágiles, somos eufóricas, somos depresivas, somos ansiosas, somos serenas, somos, siempre, una revolución.

Jone Bengoa es una mujer artista que por medio de su talento en la ilustración, re-descubre la identidad femenina. La libera de sus ataduras, la expone y la defiende. Sabe colorear todas las contradicciones que la femineidad implica, pero también —y sobre todo— las afirmaciones que ellas mismas asumen frente al mundo.

Ver estas ilustraciones es una manera de no sentirse sola, de entender que sentirse perdida, harta y devastada es algo común. Es también una manera de saber que somos inevitablemente libres y que no tomar una decisión, a veces es en sí mismo una decisión. De entender que podemos cuidarnos, impulsarnos, protegernos, sostenernos unas a otras.

La libertad sexual continúa siendo una especie de tabú velado; se dice que se acepta, se dicen millones de discursos que la defienden y la proclaman, sin embargo, al ver a una mujer que la ejerce de verdad comienzan las acusaciones.
Entonces, llega un momento donde no queda más que apostar todas las cartas a una misma; recogerse bajo la propia piel, mirarse desde dentro, aceptarse por completo y hacer frente a las circunstancias con todo lo que ello implica.

Al final, la única opinión válida es aquella que se efectúa sobre una misma. Nunca sobre otras mujeres ni sobre su comportamiento, decisiones y actitudes.
Vestirse o desvestirse, mostrar el cuerpo u ocultarlo, tener sexo con muchos o abstenerse son decisiones completamente personales que no debe ser juzgadas ni condenadas. Menos cuando se trata de nuestro mismo género.

En el trabajo de Jone es evidente la maestría de la técnica de la acuarela. Tiene una gran precisión en cuanto a la traducción de emociones a través de un lienzo. Tanto así que en su pasada serie de ilustraciones, donde la mirada es la protagonista, le valió el reconocimiento internacional.
Nacida en Eibar, un municipio vasco de España, ha logrado exponer en diversos recintos del país europeo. Estas ilustraciones fueron expuestas en una feria donde la autora dijo que su intención era enseñar que “mostrar la lucha feminista desde un punto de vista positivo, irónico y gráfico tiene su efecto”.
Y es que, como pudimos verlo en estas ilustraciones, esta artista logra con ligeros trazos transmitir cientos de emociones. Síguela en Facebook y en Instagram para que no te pierdas sus nuevos trabajos.
Si quieres conocer el trabajo de más ilustradores que hablan sobre la vida y el amor no puedes perderte éstas que retratan el amor millennial ni éstas que muestran tus fantasías más grotescas.

