¿Qué necesita una mujer para sobrevivir a las más terribles decepciones?
Olvidar todo es lo primero en la lista. Romper cualquier lazo y recuerdo.

Eludir a los otros. El dolor se disfruta más en soledad pues sólo junto a ella disfrutarás la intensa decadencia de lo que te ocurre.

Encontrar un amante al que puedas someter pero por el que también sufras. A través de una relación destructiva podrás cubrir la demolición que por dentro te atañe.

Alcohol. Tanto para poder cumplir el primer punto como para perderte en los excesos y no volver al mismo lugar del que partiste.

Cigarrillos. Para recordarte que la muerte está cerca.

Callar a tus demonios. La única solución para continuar con el devenir de los días.

Como un virus, casi una enfermedad que sucede después de una terrible y dolorosa ruptura amorosa; luego de terminar con alguien, cuando el despecho acompaña la mayoría de nuestros días y el deseo incontrolable de hacernos daño aparece, simulamos que todo está bien con el calor de otra piel. Cuando te rompen el corazón tantas veces la única solución es convertirse en puta.


La muerte nos persigue como si fuéramos presas de ese sentimiento de amor despechado que nos transforma en mujeres con el corazón frío y el alma rota. Por un tiempo nos dedicamos a la autodestrucción y el dolor de no encontrar un cuerpo caliente que nos abrace de noche sin ninguna excusa más que querer amarnos.

Hacen falta un par de botellas, una pistola y un hombre para perdernos entre la vida fuera de la vida, la decepción y la desesperación para llenar los vacíos de esas piezas que alguien se robó para siempre.
En ese punto, ya no nos importa ser sometidas, dominadas o sodomizadas. Por un momento nos sentimos infinitas y completas porque vivimos para satisfacer nuestras necesidades. Nos sentimos vivas y listas para matar aunque sólo sea por una noche.



Marine La Reine Alien, ilustradora de Niza, Francia, se dedica a mostrarnos el lado más cruel y despiadado de convertirnos en mujeres frívolas que están dispuestas a todo con tal de una caricia mortal y desgarradora que nos quede marcada como cicatriz.

Sus ilustraciones a blanco y negro nos muestran cómo convertirnos en la femme fatale que todos admiran, pero que por dentro ha quedado destruida. La Reine Alien también realiza tatuajes con sus diseños: sencillos, suntuosos y candentes, todos ellos acompañan a la perfección un cuerpo femenino.


Como si hubiera leído el libro “Señorita Vodka” de Susana Iglesias, Marine La Reine Alien nos transporta a un mundo de decadencia en el que las mujeres somos solitarias para ocultar nuestros sentimientos. Así, nos convertimos en presas de la decepción y decidimos que nadie más nos importará, no nos enamoraremos. No sentiremos a pesar de que las emociones estén a flor de piel. Igual que esa señorita Vodka, nos inmiscuimos en los lugares más oscuros de la ciudad para encontrar consuelo.


La señorita Vodka tenía historias de dolor con cada hombre dormido sin ropa que terminaba en su alcoba. Pero eran historias con las que ella misma se flagelaba; por más que la quisieran, ella no estaba dispuesta a experimentar de nuevo ese dolor que un día la tiró a un profundo abismo del que casi no se levanta.


Esta ilustradora expone la practicidad de desnudarnos frente al otro, de dejar de lado los sentimientos y huir a terrenos ocultos que se disfrutan mejor sin prejuicios.

Dale un trago a quien está contigo, tómate otro y olvídense del mundo exterior. El dolor siempre estará, pero ese momento de intimidad sólo durará unos instantes… al menos con quien verás esta noche.



Que te rompan el corazón puede causarte una demolición en mil pedazos, pero enfrentarlo te convertirá en una persona más segura y fuerte para los días posteriores.

