Ilustraciones para recordar lo incómodo de ser mujer todos los días

Ilustraciones para recordar lo incómodo de ser mujer todos los días

Ilustraciones para recordar lo incómodo de ser mujer todos los días

Hoy me levanté temprano, mi gato imaginario y mis canarios inexistentes, que morirían en esta urbe contaminada, me despertaron con el eco de su canto irreal. El silencio es total, ni siquiera las marimbas de alarma de mi celular sonaron hoy. La verdad es que no he dormido toda la noche, pero he estado en algo parecido al letargo. ¿Que qué he estado haciendo? Nada. ¿Que qué haré hoy? Lo mismo probablemente. O tal vez sí, a veces resulta un poco insoportable que nadie la mire a una, ni a la cosas que hace si se queda en casa.

He volteado a ver mi cama una vez más, el sueño me da cierto vértigo y he sentido la tentación de deshacerla de nuevo, esconderme bajo la protección de las sábanas y apagar las luces. Decidí seguir pero sin verme en el espejo. Soy menos consciente de mi cobardía si no sé cómo luzco porque, por si fuera poco, a veces tampoco yo puedo mirarme a los ojos. Me puse a llorar pensando en eso pero en realidad no estaba triste, así que enjuagué mis lágrimas y me hice un sándwich.

Me pregunto cómo es la vida privada de los demás, tal vez sí sea tan patética como parece, así como la mía, que llegué a esta ciudad buscando algo pero que en realidad he extraviado mucho más, incluyendo el camino de retorno.

¿En realidad se podrá dejar de ser sólo así, tan fácil?

Deberíamos permanecer en un estado de sobredosis en el que todos fuéramos amigos y durmiéramos, porque la gente a veces me gusta más así, dormida. Despierta no.


Me arreglaré para salir esta noche, me pondré mascarilla mientras me como unas chips, tal vez encuentre a un amigo que me invite a algún sitio, a su cama tal vez.

Muchos dicen que ser mujer es difícil porque se espera que seamos perfectas, pero hace tiempo que nadie espera nada de mí. Yo sí que lo hago, espero llegar pronto a casa.


Me gusta el transporte colectivo, a donde recurro cuando quiero sentirme acompañada. Todos aquí son la compañía perfecta, hasta que encuentras a alguien que conoces.


Kyung-Me es una artista gráfica de 23 años de ascendencia koreana que vive en Nueva York. Su serie de ilustraciones Bad Korean es el resultado de la catarsis y el desahogo diario en que vive.

Es un trabajo con tintes autobiográficos pero al mismo tiempo, un retrato de feminidad moderna y de su situación y experiencia como migrante de segunda generación en Estados Unidos.

El humor negro en las ilustraciones de Kyung-Me, puede resultar un poco depresivo, mas sólo es la manera más agradable de retratar un poco del hastío en el que nos sumimos en ocasiones.

A través de este proyecto quiere dar luz y que las personas volteen a ver ciertas situaciones que se viven todos los días pero que todos ocultamos por incómodas, vergonzosas o tontas.

Sus ilustraciones se han expuesto en distintas galerías de arte en Nueva York. Puedes encontrarlas, en un libro impreso titulado Bad Korean.

Además de esta serie, tiene otros proyectos en los que trabaja en la actualidad, en ellos la cultura japonesa es su principal influencia y su obsesión por los detalles también es reflejada en ellos.

Aún en la actualidad muchos hombres (y lamento tener que escribir que también algunas mujeres), piensan que la mayor preocupación de una chica es verse bien. Pero hay demasiadas cosas por pensar y muchas otras en las que gastar nuestro tiempo como para sólo ocuparlo en ello.

Las mujeres somos tan capaces de hacer lo que queremos como cualquier hombre. Y si lo que deseamos es derrumbar la idea de que las chicas sólo son lindas, comencemos a demostrar lo contrario, porque no aspiramos a ser mujeres perfectas, sino, mujeres reales.

Hoy me levanté temprano, mi gato imaginario y mis canarios inexistentes, que morirían en esta urbe contaminada, me despertaron con el eco de su canto irreal. El silencio es total, ni siquiera las marimbas de alarma de mi celular sonaron hoy. La verdad es que no he dormido toda la noche, pero he estado en algo parecido al letargo. ¿Que qué he estado haciendo? Nada. ¿Que qué haré hoy? Lo mismo probablemente. O tal vez sí, a veces resulta un poco insoportable que nadie la mire a una, ni a la cosas que hace si se queda en casa.

He volteado a ver mi cama una vez más, el sueño me da cierto vértigo y he sentido la tentación de deshacerla de nuevo, esconderme bajo la protección de las sábanas y apagar las luces. Decidí seguir pero sin verme en el espejo. Soy menos consciente de mi cobardía si no sé cómo luzco porque, por si fuera poco, a veces tampoco yo puedo mirarme a los ojos. Me puse a llorar pensando en eso pero en realidad no estaba triste, así que enjuagué mis lágrimas y me hice un sándwich.

Me pregunto cómo es la vida privada de los demás, tal vez sí sea tan patética como parece, así como la mía, que llegué a esta ciudad buscando algo pero que en realidad he extraviado mucho más, incluyendo el camino de retorno.

¿En realidad se podrá dejar de ser sólo así, tan fácil?

Deberíamos permanecer en un estado de sobredosis en el que todos fuéramos amigos y durmiéramos, porque la gente a veces me gusta más así, dormida. Despierta no.


Me arreglaré para salir esta noche, me pondré mascarilla mientras me como unas chips, tal vez encuentre a un amigo que me invite a algún sitio, a su cama tal vez.

Muchos dicen que ser mujer es difícil porque se espera que seamos perfectas, pero hace tiempo que nadie espera nada de mí. Yo sí que lo hago, espero llegar pronto a casa.


Me gusta el transporte colectivo, a donde recurro cuando quiero sentirme acompañada. Todos aquí son la compañía perfecta, hasta que encuentras a alguien que conoces.


Kyung-Me es una artista gráfica de 23 años de ascendencia koreana que vive en Nueva York. Su serie de ilustraciones Bad Korean es el resultado de la catarsis y el desahogo diario en que vive.

Es un trabajo con tintes autobiográficos pero al mismo tiempo, un retrato de feminidad moderna y de su situación y experiencia como migrante de segunda generación en Estados Unidos.

El humor negro en las ilustraciones de Kyung-Me, puede resultar un poco depresivo, mas sólo es la manera más agradable de retratar un poco del hastío en el que nos sumimos en ocasiones.

A través de este proyecto quiere dar luz y que las personas volteen a ver ciertas situaciones que se viven todos los días pero que todos ocultamos por incómodas, vergonzosas o tontas.

Sus ilustraciones se han expuesto en distintas galerías de arte en Nueva York. Puedes encontrarlas, en un libro impreso titulado Bad Korean.

Además de esta serie, tiene otros proyectos en los que trabaja en la actualidad, en ellos la cultura japonesa es su principal influencia y su obsesión por los detalles también es reflejada en ellos.

Aún en la actualidad muchos hombres (y lamento tener que escribir que también algunas mujeres), piensan que la mayor preocupación de una chica es verse bien. Pero hay demasiadas cosas por pensar y muchas otras en las que gastar nuestro tiempo como para sólo ocuparlo en ello.

Las mujeres somos tan capaces de hacer lo que queremos como cualquier hombre. Y si lo que deseamos es derrumbar la idea de que las chicas sólo son lindas, comencemos a demostrar lo contrario, porque no aspiramos a ser mujeres perfectas, sino, mujeres reales.

Salir de la versión móvil